Back

“En diez años me veo en la UNAM, y así lo espero”: Un café con Lorenzo Córdova

El consejero presidente del Instituto Nacional Electoral es un amante de la comida italiana, de la música clásica y de la literatura, pasiones que ha sabido combinar con su familia y su trabajo. Lorenzo Córdova Vianello comparte en una entrevista muy personal asuntos de su vida en la UNAM, institución que le ha dejado un gran cariño por la investigación; habla de su infancia entre académicos e investigadores y de sus hijos. Asegura que en diez años se ve de vuelta en la Universidad.

Bibiana Belsasso: Platícame, ¿cómo fue tu niñez? Tuviste una infancia preciosa.

Lorenzo Córdova Vianello: Sí, tuve una niñez muy rica, en una familia de intelectuales, marcada por un contexto de mucha cultura, de mucha cercanía con la Universidad, que era mi segunda casa, mis dos padres eran investigadores de la UNAM. Entonces tuve, sobre todo, una infancia en la que aprendimos muy pronto a discutir y a argumentar.

Belsasso: ¿Cómo era una sobremesa en tu casa? ¡No era una sobremesa normal!

Córdova Vianello: ¡No! Por ejemplo, en las comidas donde se invitaban amigos siempre se discutía de política; mis padres eran militantes, gente con empaque ideológico, así que se discutía mucho en los años 70 de la situación del mundo, de las condiciones del propio país. Me gusta mucho contar una anécdota: una de las abuelas decía “ya no hablen de política en la mesa, en la mesa no se habla de política” y prácticamente todos nos volteamos a decirle: “en la mesa se habla de política, es lo normal”.

Belsasso: ¿Cuántos años tenías cuando ocurrió esa anécdota?

Córdova Vianello: No sé, cinco o seis años; para mí era muy natural, más ahora, después de la muerte de mis padres, viendo los dibujos que yo hacía de chico; era un niño bastante ideologizado, lo cual en los años 70 era algo también muy normal. Pero eso no implicaba que todo girara en torno a ese tema. Insisto, fue un ambiente muy culto que yo siempre aprecié mucho.

Siempre estudié en una escuela pública, lo cual también agradezco porque me permitió tener un contacto muy claro con la realidad del país, pero siempre contrastando y enriqueciéndome recíprocamente de un ambiente culturalmente muy rico, de mucho debate.

Belsasso: Por supuesto que tu mamá estuvo adelantada a su época, empezó a trabajar intensamente en un tiempo en el que no todas las mujeres trabajaban y estabas desde chiquito en el ambiente de la Universidad.

Córdova Vianello: Sí, mi madre era italiana, era arqueóloga en Italia y además era una feminista, en un contexto en el que en México, en efecto, no era muy frecuente encontrar.

Belsasso: ¿Dónde se conocieron tus papás?

Córdova Vianello: Se conocieron en Italia. Mi padre estudió un posgrado en Italia y en la parte final del posgrado, mi madre era novia de un amigo de mi padre y acabaron volviéndose novios ellos, y luego mi madre enamorándose de México.

Belsasso: ¿Qué recuerdo tienes de los nonos (abuelos) italianos?

Córdova Vianello: No conocí a mi abuelo, de hecho ni mi padre conoció al papá de mi mamá. Murió cuando mi madre era muy joven, pero mi nona (mi abuela) se vino a México desde que yo nací, de hecho mis dos padres eran hijos únicos; así que en la casa convivían las dos abuelas, la mexicana, muy tradicionalista, y la italiana, que a pesar de todo, digamos, de ese espíritu muy latino, de mucho relajo, de mucha condescendencia, también tenía lo suyo en términos de conservadurismo, así que eso acaba contrastando mi sistema de valores.

Belsasso: Son durísimas las abuelas italianas, yo tuve una.

Córdova Vianello: Son duras las abuelas italianas, pero también son un encanto; además era totalmente condescendiente, la gran ventaja era que cuando alguna se ponía ruda siempre tenía la opción de irme con la otra para que fuera condescendiente.

Belsasso: Entras a la UNAM después, a estudiar Leyes.

Córdova Vianello: Ingreso a la UNAM para estudiar Leyes. Entré en la UNAM desde la preparatoria, cursé la preparatoria en un CCH, en el CCH Sur. Era, digamos, algo preconcebido, desde pequeño yo sabía que sería parte de la Universidad Nacional y que me iba a ir a continuar mis estudios, algún posgrado, fuera del país.

Belsasso: Además de todo, desde esa época ya te gustaba la política y la grilla y los Consejos Estudiantiles.

Córdova Vianello: Por lo que abrevé en la casa; pero además entré a la prepa al CCH en 1986, que es justamente el año de aquella primera gran huelga estudiantil contra las reformas de Jorge Carpizo. Yo formaba parte del entonces CEU, de un ala progresista que después fue la que impulsó la realización del Consejo Universitario.

Paradójicamente, Jorge Carpizo fue uno de los personajes, intelectualmente y en términos de amistad, más cercano y, por cierto, un antecesor junto con otro gran amigo, Pepe Woldenberg, en la presidencia del Consejo General del entonces IFE. Yo entro en la UNAM, insisto, en un contexto de mucha politización, pocos meses después vienen las campañas electorales de 1988.

Belsasso: Que fue una campaña durísima.

Córdova Vianello: Durísima y en un contexto absolutamente impensable.

Belsasso: ¡Entre Cárdenas y Salinas y se cayó el sistema!

Córdova Vianello: Exactamente, y con Maquío como candidato del PAN, fueron años muy complicados, de una intensa movilización social y que coinciden en 1989 con mi entrada a la Facultad, que es uno de los momentos espectaculares de mi vida, la Facultad de Derecho yo la gocé muchísimo, volvería a estudiar Derecho tantas veces como fuera necesario, fue un ambiente donde se forjaron las grandes amistades.

Belsasso: Te gustó tanto que hasta regresaste a trabajar al Instituto de Investigaciones, pero te fuiste un tiempo fuera de México.

Córdova Vianello: Sí, cuando termino mis estudios en la Facultad de Derecho, me incorporo como becario al Instituto de Investigaciones Jurídicas, ahí empiezo a tener relación con grandes juristas, como el mismo Jorge Carpizo, el maestro Fix Zamudio, con quien trabajé como becario, Jesús Orozco, quien después fue magistrado del Tribunal Electoral, fue también, por cierto, mi primer jefe en el Instituto de Investigaciones Jurídicas.

Belsasso: Yo me acuerdo de haber ido a entrevistarte ahí cuando empezaba a reportear, ni siquiera había comenzado a trabajar en el 40, fue hace mucho tiempo.

Córdova Vianello: Eso fue después del posgrado. Me fui a estudiar el Doctorado a Italia y no pude volver a la UNAM.

Belsasso: ¿A qué parte de Italia te fuiste?

Córdova Vianello: Estuve en Turín, en el norte.

Belsasso: Es divino.

Córdova Vianello: Sí, además ahí estudie Teoría Política, en el seno de una escuela, que funda Norberto Bobbio, que es una célebre escuela de Filosofía Política. Poco antes de irme había trabajado ya con José Woldenberg en el IFE, en 1994, esa fue mi primera aproximación a las cuestiones electorales en el campo.

Belsasso: ¿Visualizabas que ibas a acabar siendo presidente del IFE, ahora del INE?

Córdova Vianello: No, para nada; ahí coincidí con Carpizo siendo presidente del IFE, como secretario de Gobernación todavía. Después de mi regreso del posgrado, la UNAM estaba cerrada, estaba en la huelga de 1999, y Woldenberg me invita a trabajar con él en el Consejo General, como asesor de la presidencia; lo acompaño hasta el término de su gestión en el 2003, vuelvo a la Universidad para convertirme en investigador, ya había venido dando clases tiempo atrás en la Facultad de Derecho y ahí, es justamente cuando nos conocemos, Bibiana, tú en un papel de periodista, y yo en mi papel de académico, analizando las cuestiones electorales.

Belsasso: Porque años después, los lectores lo tienen que saber, estuvimos en el noticiario de la mañana, que yo conducía, y tú eras comentarista, y era una maravilla llegar y escucharte, además de que eran los comentarios muy interesantes; fue una época muy divertida.

Córdova Vianello: Fue un espacio que recuerdo con muchísimo gusto, era una buena manera de arrancar el día, entre reflexiones serias pero también divirtiéndonos mucho, glosando las noticias y demás, esto debe haber sido en 2006 o 2007 ¿no?

Belsasso: Más o menos, porque tus hijos estaban chiquititos.

Córdova Vianello: Sofía había nacido hacía poquito y Andrés estaba acabado de nacer, en efecto.

Belsasso: ¿Cómo están?, ¿cómo esta Sofía?, ¿cómo está Andrés?

Córdova Vianello: Bien, bueno, ahora acostumbrados a una etapa en la que su padre los ve relativamente poco, pero los tiempos que nos vemos los gozamos particularmente.

Belsasso: Y a tu mujer, ¿también la ves poco?

Córdova Vianello: No tanto, procuro darme los espacios para poder tener ese ámbito de estabilidad emocional, que es indispensable para la función pública.

Belsasso: Por supuesto que sí. A ver, preguntas cortas, respuestas cortas, ¿cuál es tu libro favorito?

Córdova Vianello: El Nombre de la Rosa, de Umberto Eco, como novela, y la Teoría de la Política, por lo que hace a textos científicos; ni modo, el horrible gaje del académico.

Belsasso: ¿Tu artista plástico favorito?

Córdova Vianello: Me encanta Monet, la serie de Nenúfares, me fascina.

Belsasso: ¿Cuál es el tipo de música que te gusta?

Córdova Vianello: Clásica, soy un old fashioned (pasado de moda).

Belsasso: ¿La comida?

Córdova Vianello: La comida italiana.

Belsasso: Por supuesto, en tus tiempos libres, ¿qué haces, con los pocos que te quedan?

Córdova Vianello: Leo y juego mucho con los chicos, veo muy poca televisión.

Belsasso: ¿Haces ejercicio?

Córdova Vianello: Nado, lo que puedo.

Belsasso: ¿Quiénes son tus amigos más cercanos?

Córdova Vianello: Pues, colegas que tú misma entrevistaste, mi hoy director del Instituto de Investigaciones Jurídicas, Pedro Salazar.

Belsasso: A él me lo encuentro en el gimnasio de vez en cuando.

Córdova Vianello: Ciro Murayama, que ahora es colega en el propio Consejo, Pepe Woldenberg, tengo muchos amigos; pediste respuestas breves, pero podría hablar de muchas personas en el ámbito profesional, en el ámbito personal, Carlos Pérez, Armando Maitret, en fin, podríamos amanecernos aquí.

Belsasso: ¿El día más feliz de tu vida?

Córdova Vianello: ¿El día más feliz de mi vida?, cuando me casé.

Belsasso: Y, ¿el más triste?

Córdova Vianello: Cuando murieron mi madre y mi padre, son dos momentos distintos, dos días, así que me tomo dos.

Belsasso: En 10 años, ¿dónde te ves?

Córdova Vianello: En la UNAM, espero.