La violencia: ¿patadas de ahogado?

El viernes pasado fue detenido Tiburcio Hernández Fuentes, El Gafe, líder del Cártel del Golfo en Reynosa, Tamaulipas, por autoridades federales y estatales.
El Cártel del Golfo ha sido autor del incremento de homicidios en la franja de Tamaulipas y se caracteriza por ser sumamente violento, particularmente contra fuerzas de seguridad.
La detención de El Gafe fue muy compleja, con un trabajo de inteligencia de muchísimo tiempo. Este hombre estuvo fuera de Tamaulipas, a salto de mata, porque además de la persecución de las autoridades libraba una batalla campal contra el cártel de Los Zetas por el control del territorio en Tamaulipas.
Un tiempo estuvo fuera del estado cambiándose constantemente de identidad, llegó a tener hasta ocho identidades. Cuando Omar Treviño Morales, ex líder de Los Zetas, fue detenido, en marzo pasado, Hernández Fuentes regresó a Tamaulipas, donde fue finalmente capturado.
El comisionado nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, confirmó la aprehensión y dijo: “este hombre es responsable e impulsor de la violencia generada en el corredor Matamoros–Valle Hermoso–Río Bravo”. Esta violencia se desató por el control de los territorios, principalmente por luchas internas y el control de esos sitios para el trasiego de droga.
El Gafe inició sus actividades criminales en el año 2006, bajo el mando de Manuel Rodríguez Rodríguez, en Rio Bravo. Después trabajó para Samuel Flores Borrego, ex guardaespaldas de Osiel Cárdenas, haciendo tareas de coordinador de varios grupos dedicados a actividades criminales, como robo de combustible, extorsión, secuestro y narcomenudeo.
La captura de José Tiburcio Hernández Fuentes desató la furia de sus aliados y el viernes mismo de su detención más de 60 personas armadas intentaron rescatarlo. Esto desencadenó bloqueos y enfrentamientos durísimos, sobre todo en Reynosa. Incluso el gobierno municipal de Reynosa activó el semáforo rojo a través de su cuenta de Twitter para informar a la ciudadanía dónde estaban los lugares de conflicto.
Durante muchos años la violencia entre Los Zetas y el Cártel del Golfo ha sido desmedida en el estado. No nos podemos olvidar, incluso, de que en la última elección a gobernador el candidato del PRI, Rodolfo Torre Cantú, fue asesinado, como consecuencia de esa violencia.
Los lamentables ataques y bloqueos que se vivieron en Reynosa el viernes pasado son habituales cuando se da un golpe duro a un jefe del narcotráfico. Era de esperarse que los aliados de El Gafe mostraran toda su fuerza como mensaje a las autoridades, pero también para que grupos criminales sepan de su intención por seguir controlando territorios.
Cuando un grupo está siendo cercado y limitado, siempre va a pelear. Y la violencia que se vivió este fin de semana nos demuestra precisamente que estos grupos están siendo debilitados.
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