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Te reto a…

La mañana del miércoles se hizo viral la historia de dos jóvenes de 13 y 14 años: Pedro Mata y Bruno Pontones, quienes habían salido de su casa y no aparecían. Incluso la Procuraduría capitalina emitió la alerta Amber para su localización a las 24 horas, cuando el protocolo indica que sea a las 72 horas con jóvenes de esa edad.

Finalmente el jueves la misma Procuraduría indicó que Pedro y Bruno ya habían aparecido, que estaban juntos cuando los encontraron y las autoridades descartaron que se tratara de un secuestro.

El hecho tuvo trascendencia en redes sociales. Incluso muchos empezaron a vincular esta historia con un nuevo reto que se lanza por medio de Facebook y que está de moda en algunos países de Europa y Canadá, el cual consiste en desafiar a los jóvenes a desaparecer de sus casas por 12, 24 o 72 horas.

El padre de Pedro envió un mensaje a la sociedad para señalar que su hijo y su sobrino habían aparecido y que no se trataba de ningún reto, sino de un conflicto de adolescentes. Dijo que su recomendación era no jugar con el desafío porque “distrae de peligros reales e indirectamente abre la puerta a que se pierda un tiempo valiosísimo”.

Si no en este caso, la realidad es que sí hay muchos desafíos que fluyen por las redes sociales.

Aproximadamente en abril del año pasado empezó a circular el llamado Juego de 72, en Facebook y Twitter, en Reino Unido, Francia, Estados Unidos, Canadá y otros países, el cual desafía a los jóvenes a desaparecer durante 12, 24 o 72 horas sin dejar rastro de su paradero y al final aparecen sin proporcionar información sobre dónde estuvieron o qué hicieron en ese tiempo.

No existen cifras sobre el número de chicos que ha participado; sin embargo, algunos departamentos de policía en Canadá, Reino Unido y Francia emitieron avisos pidiendo a los padres estar pendientes de esta actividad que podría involucrar a sus hijos.

En Vancouver, Canadá, expresaban que, habiendo tantos casos de desapariciones, lo último que querían tener las dependencias policiacas era personal para atender casos que terminaran por resultar bromas, cuando la vida de víctimas reales estaba en riesgo.

Otro reto es el Belly Button Challenge, que incita a los jóvenes a mostrar la delgadez de una persona si ésta, con su mano dándole la vuelta a la cintura, tocaba el ombligo.

Está también el #A4WaistChallenge, el cual consiste en tomar una hoja A4 que se coloca al frente de la cintura y ésta no debe ser más ancha que el papel, que mide 21 centímetros. Porque, según los creadores, no son delgados.

Otro es el Duct Tape Challenge, muy popular en Estados Unidos y que ya ha provocado un caso de gravedad en un estudiante universitario. Hay que amordazar a la víctima con una cinta adhesiva desde los pies a la cabeza, con el objetivo de que intente, con sus propios medios, liberarse en el menor tiempo posible.

El reto del periférico: Freeway Challenge. Se trata de patinar por las autopistas entre el tráfico vehicular. Los jóvenes esperan el momento indicado, bajan del automóvil y comienzan a desplazarse en la autopista mientras son grabados.

Además está el Neknominate. Inicialmente la idea era tomar una cerveza de un jalón mientras se realiza algo inusual y casi extremo. La acción debía ser grabada en video para dejar constancia. Se han registrado casos extremos de jóvenes bebiendo de inodoros, bebiendo orina o aceite de motor o bebiendo cerveza a través de un embudo mientras patinan sobre una carretera.

Cinnamon Challenge o reto de la canela en español, que consistía en tragarse una cuchara llena de canela y grabarlo en video, con el riesgo de provocar problemas pulmonares al respirar involuntariamente la canela.

También el #bananapeelchallenge, el desafío de la cáscara de plátano. Consiste en tomar una cáscara de plátano, ponerla sobre el suelo, pisarla y resbalarse.

En julio y agosto de 2014 se volvió viral el reto de tirarse una cubeta de agua con hielos para simular el sentimiento de padecer esclerosis lateral amiotrófica y fomentar las donaciones a la investigación. En alusión a este hecho también empezó a circular en redes un video en el cual aparecía una maestra de la escuela Green Hills que incitaba a sus amigos a ingerir cocaína.

Parecen tonterías, pero son muchos los jóvenes que aceptan estos desafíos que pueden convertirse en extremadamente peligrosos. La adolescencia puede llegar a ser una época complicada, siempre lo ha sido, pero los riesgos se incrementan cuando la tecnología se utiliza de forma irresponsable.

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