¿Se queda o se va?

Este 26 de septiembre la justicia mexicana tendrá que decidir si procede o no la extradición de Joaquín El Chapo Guzmán a Estados Unidos. Una extradición que, todo indica, tendría que darse antes de las próximas elecciones en Estados Unidos, que son el próximo 8 de noviembre. La defensa de Guzmán Loera ha dicho que el capo se encuentra mal en el penal del Altiplano, pero la realidad es que las condiciones que se esperan para el líder del Cártel de Sinaloa en Estados Unidos son mucho más duras y por ello han estado tramitando amparos para evitar el traslado.
En algún momento los equipos de abogados de El Chapo se contradijeron. Unos querían que se evitara que fuera llevado al otro lado de la frontera; lo curioso es que el mismo Guzmán Loera había pedido a su defensa, en marzo, que acelerara el traslado a Estados Unidos supuestamente para evitar las condiciones en que se encontraba recluido en México.
Ahora sus defensores también dicen que temen que El Chapo pueda ser víctima de un juicio parcial en Estados Unidos, tras las declaraciones del candidato republicano Donald Trump contra los mexicanos, aunque no descartan la posibilidad de que las autoridades norteamericanas le ofrezcan un acuerdo de negociación de cargos a cambio de que permanezca tiempo en una prisión de seguridad media y se declare culpable y coopere.
Su abogado Andrés Granados explicó que la mañana del lunes 26 de septiembre un mismo juez realizará dos audiencias para decidir sobre los amparos contra el traslado de Guzmán solicitado por una Corte de Texas y otra de California. Si el juez rechaza estos amparos, la defensa tiene diez días para interponer un nuevo amparo ante un Tribunal Colegiado.
Ante este nuevo tribunal, la revisión del caso podría tardar entre tres y seis meses; sin embargo, Granados manifestó que al caso podría dársele un tratamiento político.
Incluso la defensa de El Chapo, espera que la Suprema Corte de Justicia atraiga el caso.
El capo afronta en la Corte de Texas cargos por los delitos de asociación delictiva, contra la salud, delincuencia organizada, posesión de armas, homicidio y lavado de dinero.
En tanto en la Corte de California es acusado de asociación para importar y poseer drogas con la intención de distribuirlas.
Aunque hasta el momento sólo estas dos cortes han solicitado su extradición. Guzmán Loera tiene causas abiertas también en los estados de Illinois, Nueva York, Florida y New Hampshire. En Estados Unidos, cuando estuvo prófugo, se ofrecía una recompensa de 7 millones de dólares para quien diera información para concretar su captura.
Por lo pronto, el gobierno de México, desde mayo pasado, ya autorizó la extradición del capo para enfrentar a la justicia norteamericana. Ahora falta ver qué deciden los jueces para saber cuál será el futuro de Joaquín Guzmán Loera.
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