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Matrimonios del mismo sexo: ¡qué congruencia!

La semana pasada pasó casi inadvertida, entre los medios de comunicación, una decisión histórica de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que declaró constitucional el derecho a casarse de las parejas conformadas por personas del mismo sexo.

Con esa resolución los jueces están obligados a apegarse a un criterio favorable a las personas homosexuales que presenten amparos para contraer nupcias en estados en los cuales la ley aún no lo permite.

La jurisprudencia dice: “La ley de cualquier entidad federativa que, por un lado, considere que la finalidad del matrimonio es la procreación y/o que lo defina como el que se celebra entre un hombre y una mujer, es inconstitucional”.

Anteriormente las uniones de parejas de personas del mismo sexo sólo eran permitidas en el Distrito Federal, Quintana Roo y Coahuila.

Ahora en todo el país gozarán de los mismos privilegios que las parejas heterosexuales y las mismas garantías y obligaciones. Por ejemplo, podrán contar con prestaciones como IMSS, ISSSTE y las que ofrecen instituciones sociales de vivienda como el Infonavit y el Fovissste, si es que uno de los cónyuges es derechohabiente. También tendrán derecho a adoptar.

En el Distrito Federal existe Ley de Sociedades en Convivencia, que fue aprobada por la Asamblea Legislativa del DF en el 2006 y entró en vigor en marzo del 2007.

En los últimos cinco años han contraído matrimonio cinco mil 400 parejas del mismo sexo en la Ciudad de México. El jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, ha dicho: “son las parejas que menos índice de divorcio tienen en nuestra ciudad, sólo el uno por ciento.”

La SCJN precisó que la finalidad constitucional del matrimonio es la protección de la familia y calificó como “no idóneo” que algunas legislaciones limiten su función a la procreación.

Y tiene toda la razón: hay que proteger al cónyuge con la ley, no condicionar el matrimonio a la procreación. ¿Acaso está en la ley que una pareja heterosexual forzosamente deba tener hijos? Por supuesto que no.

La Iglesia católica también ha dicho que el matrimonio tiene como fin procrear, pero no todas las parejas quieren o pueden tener hijos.

Una veintena de países en el mundo, más de la mitad de ellos en Europa, cuenta con leyes que autorizan el matrimonio homosexual, entre ellas: Holanda, Bélgica, Canadá, España, Sudáfrica, Noruega, Suecia, Portugal, Islandia, Argentina, Dinamarca, Nueva Zelanda, Uruguay, Francia, Luxemburgo y Brasil.

También es legal en Inglaterra, Gales y Escocia y en la mayoría de los estados de Estados Unidos. Otros países permiten uniones civiles de personas del mismo sexo aunque no los denominen matrimonio, entre ellos Alemania, Israel y Colombia.

Esta decisión que ha tomado la SCJN es muy acertada para proteger a las parejas del mismo sexo que se quieran comprometer legalmente. Esto ayuda a muchísimas personas a ser congruentes con su vida y afectos sin necesidad de engañar a nadie.

Es mucho más importante no juzgar a las personas homosexuales e incluirlas en nuestra sociedad.

Lo que sí me parece imperdonable es que personas homosexuales se casen con heterosexuales con tal de ser aceptados y “cumplir” así con las “normas” de una sociedad conservadora, y luego terminen por engañar a su esposo o esposa con una pareja homosexual.

bibibelsasso@hotmail.com 

Twitter: @bibianabelsasso