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Los damnificados de cuatro patas

Después del temblor del pasado 19 de septiembre surgieron los otros damnificados, las mascotas que quedaron atrapadas en los escombros.

 

He de confesar que yo no sabía que en la CDMX está el único hospital público de especialidades veterinarias, abierto a toda la población. Se ubica en Iztapalapa y pronto se abrirá uno nuevo en la delegación Álvaro Obregón.

Hice un recorrido por este lugar que cuenta con los más avanzados equipos de rayos X, ultrasonido, quirófanos para todo tipo de cirugías incluso implantes, una sala de rehabilitación, brinda tratamientos de quimioterapia para perros y gatos, y hacen limpieza de dientes entre otras cosas.

Según datos del Gobierno de la CDMX, a través de su Secretaría de Salud, junto con el hospital veterinario y los servicios de salud pública, fueron rescatadas 193 mascotas, en su mayoría perros y gatos.

De los 167 perros rescatados con vida, 111 fueron atendidos en el hospital veterinario y otros 56 restantes por veterinarios de los servicios de salud pública en los albergues.

“Hubo mascotas que quedaron atrapadas y que hubo que rescatar, algunas de ellas quedaron lesionadas y el Jefe de Gobierno nos instruyó para que si alguien llegaba a un albergue con su mascota, se le prestara atención veterinaria, y los casos más complicados, llevados a nuestro hospital veterinario, ubicado en Iztapalapa”, me comentó Armando Ahued, secretario de Salud de la CDMX.

A todos se les hicieron revisiones para detectar heridas y en su caso realizar las curaciones, y fueron canalizados al hospital los que requerían de cirugías o un tratamiento médico de hospitalización.

La atención de las autoridades capitalinas no se centró en los animales afectados, sino que también se cuidó de los perros de trabajo adiestrados que ayudaron en las labores de rescate de personas sobrevivientes y de cuerpos.

La doctora Silvia Viruega, directora del hospital veterinario de la CDMX, informó que varios de los pacientes de cuatro patas presentaban hernias diafragmáticas y fracturas provocadas, por los derrumbes de los edificios donde vivían, o por haber sufrido caídas a causa del sismo.

Si bien hubo clínicas veterinarias privadas y la Facultad de Veterinaria de la UNAM que han prestado un importante auxilio en el tratamiento de las mascotas, también se hizo aún más patente la importancia de la existencia del hospital veterinario de la CDMX.

Inaugurado el 9 de febrero de 2016, Mancera puso en operación el hospital veterinario, el cual se construyó gracias a una inversión de 60 millones de pesos para edificarlo y 37 millones de pesos en su equipamiento. 

En la Ciudad de México, según datos de la Secretaría de Salud local, hay un millón 200 mil perros y 300 mil gatos, por lo que era imperativo la creación de dicho centro veterinario, el cual es el único de su tipo en América Latina.

La ubicación del hospital veterinario fue primordial, ya que en Iztapalapa, junto con Xochimilco, Gustavo A. Madero y Milpa Alta, se concentra el 10 por ciento, o sea 120 mil perros en situación de abandono.

“Tenemos todos los equipos: quirófanos especializados, ultrasonidos, todo lo que se requiere para las cirugías complejas en todas las especialidades de la veterinaria. Estamos formando veterinarios y especialistas en veterinaria”, me aseguró Armando Ahued, secretario de Salud capitalino, quien agregó que, aunque no se ha realizado un censo oficial, se estima que hay 23 millones de mascotas en México, entre ellos 18 millones de perros y tres millones de gatos.

Silvia Viruega, directora del hospital veterinario de la CDMX, me explicó que la unidad a su cargo atiende a todas las mascotas de los habitantes de la ciudad, pero también ha tenido pacientes provenientes de provincia. Advirtió que las operaciones atendidas a causa del sismo fueron gratuitas, pero que en general sí se cobran las cirugías, pero a un precio muy inferior al de otros lugares, sólo para recuperar materiales utilizados en las cirugías. Las operaciones para esterilizar mascotas son gratuitas.

“Contamos con un cubil de primer contacto en el que se clasifica qué tipo de atención va a necesitar el paciente. Se le hace una breve historia clínica, se pregunta el motivo por el que nos están visitando”, relata Viruega.

“También tenemos las áreas de urgencias y el área de medicina preventiva. Atendemos a pacientes con problemas dermatológicos, otros con cáncer. También ofrecemos consultas para cardiología, medicina especializada en gatos, ortopedia, desparasitaciones, etcétera. Para la otra área canalizamos a los pacientes que sospechamos que tienen una enfermedad infecciosa”, detalló.

Respecto a la labor que prestó el hospital veterinario de la CDMX en los días posteriores al 19-S Viruega me relató un caso muy especial, el de Pepe, un perrito al cual se le tuvo que practicar una operación complicada: “Lo de Pepe es especial, pues llegó como una víctima indirecta de los sismos. Su dueña es una señora de edad avanzada y entre las prisas, Pepe se salió corriendo y lo atropellaron. Tuvo fractura de cadera, de fémur, de tibia, de peroné de toda la pata izquierda y fractura de tibia y peroné de la pata derecha, por lo que tuvimos que operarlo, ponerle implantes para que su recuperación sea rápida. Se le hizo un implante ortopédico. Al ser víctima del sismo, no tuvo costo. Una farmacia externa donó el medicamento y el implante, mientras que el hospital veterinario puso la cirugía”.

Igualmente, Viruega dio a conocer el caso de Terry, un perrito que estuvo internado tras ser rescatado por vecinos de entre los escombros de un inmueble habitacional en la colonia Lomas Estrella, delegación Iztapalapa; fue ubicado por su dueña luego de que la doctora Tania Ayala le tomó fotos y las publicó a través de las redes sociales, informando que se encontraba sano y salvo y se pedía el apoyo de la población para encontrar su hogar.

Es importante que sepa, que si tiene mascotas y lo requiere, puede hacer uso del hospital veterinario de la Ciudad de México. En casos como la esterilización la atención es de manera gratuita, y en otros más complicados con cuotas accesibles sólo para recuperar los gastos de los materiales utilizados.