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“Estamos aquí para que se pueda, para dar un plus”: Un Café Con Ernesto Nemer

Ernesto Nemer se ha relacionado con la gente desde siempre: fue el repartidor de la tienda de abarrotes de su familia y entregaba productos montado en su bicicleta cuando era un niño, y ahora, después de 36 años en el servicio público, como titular de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), trabaja para proteger “el bolsillo de los mexicanos”, asegura. Nueve gobernadores lo han tenido como colaborador y el contacto con ellos “ha ido fortaleciendo mi personalidad”, expresa. Y considera que los servidores públicos deben iniciar “haciendo ’cola en las tortillas’, es decir conocer lo que es este país, saber cuáles son sus necesidades y preocupaciones para saber hacia dónde tiene que ir tu país”.

Bibiana Belsasso: Desde hace mucho tiempo queríamos hacer esta entrevista, pero me decías: “no, estoy en operativo, viendo cómo está todo el tema de las vacaciones, me voy a ochenta lugares”.

Ernesto Nemer: La Profeco es hermosa, trabajar con los consumidores, cuidar su bolsillo, es un gran compromiso. Los operativos que hicimos tanto en Semana Santa como en periodo de verano, han sido muy aleccionadores. Hemos visitado 10 estados, 12 ciudades, fundamentalmente centros turísticos, lo cual me ha permitido ver personalmente cómo se ofrecen los servicios en los aeropuertos.

Belsasso: Donde más quejas tienes es en las telecomunicaciones…

Nemer: Como sector, telecomunicaciones, efectivamente, y después la Comisión Federal de Electricidad que, como sabes, arrastra lo que era la Compañía de Luz y Fuerza del Centro. Pero afortunadamente después de un convenio que firmamos con la CFE y con las telecomunicaciones y las empresas, instalamos módulos en las delegaciones de la Profeco, en los cuales se están resolviendo las quejas ahí mismo, de manera inmediata. Las estamos disminuyendo.

Belsasso: Eso se tiene que regular, pero la CFE también venía de un rezago de muchísimos años; de repente empezaron a hacer cambios tarifarios, a muchos les ha bajado el precio de la luz, pero a otros les ha llegado desorbitado.

Nemer: Pero hay muy buena disposición de la CFE y en tres días están resolviendo muchos de los asuntos. Afortunadamente hay un 90 por ciento de conciliaciones en favor del consumidor.

Belsasso: Una Procuraduría en la que eres el quinto titular.

Nemer: Es una gran oportunidad. Esta Procuraduría, en esta nueva etapa, ha asumido una tarea fundamentalmente social de estar cerca de los consumidores, de cuidar su bolsillo, su economía, de que se les restablezca rápidamente el daño moral y económico. Buscamos que cualquier persona que llegue a comprar un equipo celular con tal paquete, efectivamente se lo den en esos términos y que no le cobren de más, que le hagan efectivas las garantías.

Belsasso: Vienes de una familia libanesa, tienes toda la vida en el Estado de México, concretamente en Metepec, ¿cómo eran tus años de niño?, me decías que tu papá tenía una tienda de abarrotes y tú te dedicabas a repartir las cosas en bicicleta.

Nemer: Tuve una niñez hermosa, la recuerdo y me llena de nostalgia, fui un niño querido por mis papás, tengo tres hermanos; y yo tengo tres hijos y una nieta hermosa. Verónica, mi hija, que es la mamá de Valeria; Carolina, mi segunda hija, y Ernesto es el tercero. Estoy enamorado de mis hijos, de mis padres. Todavía, gracias a Dios, vive mi papá. Fui un niño muy inquieto, me gustaba estudiar, pero sobre todo, divertirme. Y, efectivamente, mi papá tenía una tienda de abarrotes y a mí me tocaba empacar las cosas, era el chicharito y tenía mi bicicleta.

Belsasso: ¿Cuántos años tenías?

Nemer: En ese entonces tenía 10, 11 años, muy chiquito, muy chavito. Metía las cosas a la bolsa, a la caja.

Belsasso: Y, ¿ya cobrabas?

Nemer: Ya cobraba, a la caja, me tocaba cuidar ahí.

Belsasso: ¿Te pagaban?

Nemer: Ah, bueno, una propina, ¿sabes qué me daban mucho?, mi “Navidad”, decía la gente en fin de año, que era un pesito, cincuenta centavos. Era muy alentador trabajar, sobre todo porque yo creo que todos tenemos que iniciar haciendo “cola en las tortillas” como yo lo he dicho, o sea, conocer lo que es este país, saber cuáles son sus necesidades, cuáles son sus preocupaciones y, finalmente, ese contacto diario con la gente te permite saber qué es México; pero, sobre todo, hacia dónde tiene que ir tu país.

Belsasso: ¿Tus hermanos?

Nemer: Tengo dos hermanas y un hermano. A mi hermana mayor la adoro, porque siempre fue mi guía, una especie de autoridad moral; era una chava que sacaba puro diez y, bueno, yo me le pegaba para aprenderle muchas cosas; luego tengo una hermana menor con la que sí discutía mucho, porque somos diferentes de carácter, y también un hermano con el que me llevo padrísimo. Somos, lo fuimos desde la niñez, una familia muy unida, con valores; tú sabes de la descendencia libanesa: son familias muégano. Mi papá trabajaba los siete días de la semana, pero, eso sí, teníamos que comer y cenar con él. A mi madre la recuerdo con un gran cariño, una gran señora.

Belsasso: Eres un hombre muy educado. Me imagino que lo tuviste que haber aprendido en tu casa.

Nemer: Lo aprendí de mis abuelos, pasaba muchos fines de semana con ellos, porque tengo dos tíos casi de mi edad. Mi abuelo era un hombre muy decente. Mi abuela, un ángel, una señora encantadora, generosa, atenta. Mi papá también es un caballero; los valores los aprendes en casa y luego los pones en práctica, es una actitud inconsciente. Trato de ser un hombre educado, porque me parece que los valores no se pueden perder nunca, cada vez son más importantes y eso es lo que tienes que inculcarles a tus hijos: valor, respeto, amor, trabajo, cordialidad, fidelidad, lealtad, gratitud.

Belsasso: Y eso se va pasando generacionalmente, porque también conozco a tu hijo y es de muy buen trato.

Nemer: Fíjate qué importante es lo que tú haces, no lo que tú digas; educas con el ejemplo, con lo que los niños ven y, efectivamente, Ernesto mi hijo es un tipazo, perdón que lo diga, pero lo admiro y lo respeto. Les habla a todos de usted y le dicen: “oye, Ernesto, no, háblame de tú. —No, no puedo, es usted mayor que yo”. Y eso lo aprendió de lo que vio en su casa.

Belsasso: Si bien tu papá y tu mamá no eran políticos, siempre has dicho que eran priistas de “hueso colorado” y me imagino que eso se platicaba y ahora ves a Ernesto, tu hijo, que es regidor en el Estado de México.

Nemer: Y él se lo ganó, es muy trabajador, siempre me acompañó a las campañas en el Estado de México y es un joven muy sensible. Yo creo que ese contacto con la gente te hace entender que debes ser humilde y una persona hecha para servir.

Belsasso: Empiezas estudiando en la Universidad Autónoma del Estado de México y hay una huelga, platícame, ¿qué pasa en ese momento?

Nemer: Efectivamente, yo hice toda mi escuela en instituciones públicas, todo en Toluca, ahí nací, mi educación fue siempre en Toluca y al año y medio que inicié la universidad —soy licenciado en Derecho— se anuncia una huelga, entonces tuve que cambiarme a una universidad privada para terminar.

Belsasso: Eso es lo que está pasando ahora, qué tragedia.

Nemer: Realmente lo que yo necesitaba era terminar pronto la escuela, porque ya estaba trabajando. Cuando iba en el primer año, casi en el segundo de universidad, me metí a trabajar al Ministerio Público, fui secretario a los 18 años. Por eso me interesaba prepararme rápido.

Belsasso: ¿Fue terrible para ti cuando cerraron la escuela, cuando empezó la huelga?

Nemer: Sí, me preocupaba perder el tiempo, por eso tomé la alternativa de una escuela privada, eso me permitió dedicarme de tiempo completo al servicio público. Tengo 36 años en esa actividad.

Belsasso: Ya no sé si lo tengas que decir, te van a empezar a calcular la edad, pero, bueno la experiencia cuenta.

Nemer: Pues que me la calculen, tengo 55 para el que calcula bien. Es una gran oportunidad servir a la gente y realmente he tenido gratísimas oportunidades. He colaborado con nueve gobernadores en el Estado de México, he sido un servidor público transexenal, comprometido, sobre todo, con las causas sociales.

Belsasso: Pero también te toca, en estas nueve distintas administraciones del Edomex, ver cómo gobierna cada quien, ¿no? ¿Es muy diferente con cada uno o no?

Nemer: Por supuesto, y te digo algo, ¿sabes cómo está integrada mi personalidad? Primero, de lo que vi en casa de mis abuelos y de mis padres. Dos, lo que les aprendí a cada uno de mis jefes y cada uno de ellos tiene grandes fortalezas, así he venido yo fortaleciendo mi personalidad y hoy quiero ser un servidor público que realmente sepa dónde está sentado, a dónde quiere ir, pero, sobre todo, muy sensible a las causas sociales. Es una gran oportunidad servirle a la gente que más lo necesita.

Belsasso: Tu primer trabajo, ¿quién fue tu jefe que dijeras ¡cómo le aprendí!, me dio mi primera oportunidad?, porque ésos nunca se olvidan.

Nemer: Mira, mi primer jefe, como tal, en la Procuraduría General de Justicia, fue en ese entonces el procurador Carlos Kuri, estuve dos años en el Ministerio Público. Hugo Piña fue mi agente del Ministerio Público, que en paz descanse.

Belsasso: ¿Cómo entras a trabajar?, libaneses los dos.

Nemer: Bueno yo siendo estudiante inquieto, fui y toqué la puerta como cualquiera y entré como honorario, es decir, esos colaboradores que no cobraban y que hacían su servicio social. Así empecé. Y luego me vinculé 16 años con Emilio Chuayffet, fui su particular desde que fue presidente municipal de Toluca hasta que fue secretario de Gobernación; trabajé después con el licenciado Del Mazo; con el licenciado Baranda; con el licenciado Beteta; y con el licenciado Montiel, y con el licenciado César Camacho, por supuesto con Emilio Chuayffet, gobernador; con el presidente Peña fui también su colaborador; con el gobernador Ávila. Salvo con el licenciado Pichardo, porque en ese entonces estuve yo trabajando en Gobernación, prácticamente con todos, con el doctor Jiménez Cantú. Con todos los gobernadores de los últimos años en el Estado de México he trabajado y ha sido un gran orgullo.

Belsasso: Platícame la peor crisis que te haya tocado ver.

Nemer: Varias en la Secretaría de Gobernación, momentos difíciles que vivimos, tú sabes que es un área muy sensible, donde lo que sucede en un instante deja de ser vigente cuando surgen otras cosas a los dos minutos. Es muy rápida la vida política de un país y, bueno, pues vivimos tiempos complicados.

Belsasso: ¿Por ejemplo?

Nemer: Lo de Acteal. Todo esto te va marcando, vas aprendiendo de todas esas experiencias y, sobre todo, lo importante es que vas previniendo para que no vuelvan a suceder cuando tienes en tus manos la posibilidad de irlo resolviendo poco a poco. Trabajar en la Secretaría de Gobernación es una gran oportunidad de conocer tu país.

Belsasso: Es que, a parte, ahí se entreteje todo.

Nemer: Todo, todo. Ahora, es otro país, distinto el que viví en ese entonces.

Belsasso: ¿Qué diferencias ves?

Nemer: Hoy hay una gran participación de las organizaciones sociales, en redes sociales; hoy la actividad de un servidor público está mucho más al escrutinio y qué bueno. Qué bueno que hoy los servidores públicos estamos mucho más en un espejo ante la ciudadanía para que valores la importancia de tu trabajo, que debes ser un servidor público con ética, con principios, totalmente apegado a la ley, cero corrupción, cero abuso del poder. Qué bueno que se da y no sólo en la política, debe ser en general, yo creo que hoy todos los ciudadanos, todos los mexicanos, tenemos que saber que de nosotros depende que este país se siga construyendo para adelante.

Belsasso: Empiezas a trabajar desde muy chico, que tiene muchísimas ventajas, pero también me imagino que te perdiste de muchas cosas.

Nemer: Claro, al empezar muy joven a trabajar, dejas de ir a jugar, de ir al cine, de tener una novia de más tiempo, pero no importa, yo, la verdad es que siempre quise ser un servidor público, desde joven me comprometí con mi trabajo. Por supuesto los fines de semana cuando podía, jugaba futbol. Hago mucho deporte, ya he corrido, dos, tres maratones… juego tenis.

Belsasso: ¿Desde cuándo?, ¿desde chiquito?

Nemer: No, como a los 18 años empecé con los maratones, corrí el de la Ciudad de México. Es una gran satisfacción terminar 42. 86 kilómetros.

Belsasso: ¿Es lo que más te gusta hacer en tu tiempo libre?

Nemer: Me gusta mucho hacer ejercicio, leer. Por cierto, acabo de leer un libro que me encantó, que es El cerebro de mi hermano, de Rafael Pérez Gay, es una experiencia de vida preciosa, donde te das cuenta que justamente, aunque seas el hombre más culto, el más inteligente, el más poderoso tanto política como económicamente, de poco sirve si no valoras tu vida todos los días. Todos los días hay que dar tu mejor esfuerzo, de nada te sirve tener otros atributos, si al final mueres como todos los seres humanos.

Belsasso: Y la vida finalmente acaba siendo un complemento.

Nemer: Es un equilibrio, el éxito en la vida. Tienes que tener todo: familia, trabajo, desarrollo personal, descanso, diversiones, amigos, en fin, todo en la vida debe estar equilibrado, nada con exceso es bueno y yo he tratado de tener una vida equilibrada.

Me gustan muchas actividades, soy un hombre feliz, agradecido con Dios, satisfecho, pero siempre estoy echando un resto, siempre les digo a mis compañeros: “lo hicimos bien, pero vamos por más”. Siempre hay que encontrar el “cómo sí” de las cosas. Lo más fácil es decir no se puede, no hay con qué, y, no, yo creo que estamos aquí para ver cómo sí se puede, cómo damos un plus.

Belsasso: Te vi en el informe de Carolina Monroy, Secretraria General de PRI Nacional, quien es además la mamá de tus hijos.

Nemer: Claro, estuve acompañando a Carolina Monroy, una mujer excepcional, una gran servidora pública, muy comprometida con las nobles causas de este país. Fue un gran, gran evento. Déjame decirte que escuché uno de los mejores discursos respecto a la ética personal, a la moral, respecto a la congruencia, y yo, como se lo dije ese día, la felicito por su estructura congruente entre lo que piensa y lo que actúa.

Belsasso: Y una mujer con la que estuviste casado 30 años, tienes tres hijos y además de todo crecieron políticamente juntos.

Nemer: Claro, finalmente más de 30 años juntos por los que tuvimos de novios, es una mujer a la que respeto mucho, la madre de mis hijos y yo la admiro como servidora pública. Es una gran mujer.

Belsasso: Ella está enloquecida con la nieta, como tú, ya te vi fotos de ella por todos lados.

Nemer: Por supuesto, tienes que trascender en la vida, tus hijos son tu gran responsabilidad, pero tus nietos es tu disfrute.

Belsasso: ¿Es diferente educar a los nietos, que a los hijos?

Nemer: Totalmente, maleducas a los nietos, para eso está el abuelo. Cuando tu hijo te dice “papá” o cualquier expresión cuando va creciendo, es bonita; pero ya la que te dice tu nieta, bueno… te derrites. Yo estoy enamorado de mi nieta, hablo con ella a diario, apenas ella empieza a hablar y ya me escucha y me dice aba.

Belsasso: ¿Cuántos años tiene Valeria?

Nemer: No, apenas va a tener un año, cuatro meses. Es muy bonito ver que estás trascendiendo en la vida. Es la gran fortaleza que tiene el ser humano, trascender.

Belsasso: Y haber logrado que tus tres hijos sean profesionistas.

Nemer: Claro, los tres son profesionistas, las dos mayores están muy metidas en su trabajo. Ernesto, es regidor. Estoy muy orgulloso de mis hijos, de la manera en la que se comportan, nunca me han causado un sólo problema, la verdad, son un ejemplo mis hijos para la juventud.

Belsasso: Siempre es ésa la preocupación, ¿no? ¿Les estoy dando un buen ejemplo?, ¿estoy siendo demasiado estricta?, ¿demasiado “barco”?

Nemer: Ése es el éxito de ser buen papá, encontrar el justo medio, encontrar el equilibrio.

Belsasso: Ernesto, ¿cuál ha sido el día más feliz de tu vida?

Nemer: Cuando nacieron mis hijos fueron días excepcionales los tres. Mi padre estuvo muy enfermo, logró recuperarse y nos lo dieron de alta, fue un gran día para mí. Cuando me titulé, porque di un paso en la vida. Cada vez que tengo un encargo en mi vida profesional es un día especial.

Belsasso: ¿El más triste?

Nemer: Cuando murió mi mamá.

Belsasso: A ver, complétame esta frase, Ernesto Nemer es…

Nemer: Es un ser humano que quiere trascender en la vida, alguien que todos los días quiere poner en práctica los valores que aprendió en su casa y un ser humano que quiere corresponder a la confianza que se le deposita en cualquier tarea, en cualquier actividad, en una relación personal, en una relación profesional.