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Beneficios políticos del terrorismo

Eran las 8:46 am en Nueva York, ayer hizo 15 años, cuando el primer avión que había despegado desde el aeropuerto internacional Logan, de Boston, que debería volar hacia Los Ángeles se impactó en la Torre Norte de las Torres Gemelas. A las 9:02 am chocó el segundo avión contra la Torre Sur. A las 9:37 otra aeronave se estrelló contra la sede del Pentágono, en Washington.

La Torre Sur se derrumbó a las 9:59 am y poco después, a las 10:28 am, la Torre Norte.

El atentado que dejó cerca de tes mil muertos ha cambiado la vida de todos, sobre todo en el tema de seguridad. Pero no podemos dejar de lado que también el rumbo electoral de Estados Unidos.

En ese entonces los norteamericanos estaban totalmente de acuerdo con emprender la guerra contra el terrorismo. El presidente George Bush hijo tenía un nivel de aprobación muy bajo antes de los atentados y en los meses posteriores, al anunciar la llamada guerra contra el terrorismo, sus índices de popularidad aumentaron y pudo permanecer otros cuatro años en el poder.

Utilizar el 11 de septiembre y otros atentados ha sido una buena estrategia electoral para los republicanos. No en balde cada vez que puede Donald Trump habla de ellos y cuando se han dado algunos, por ejemplo el de San Bernardino y el de Niza, sus números suben.

Ahora, dos días antes de la conmemoración de esta fecha, la Cámara de Representantes de Estados Unidos, dominada por los republicanos, aprobó una ley presentada por el senador demócrata Chuck Schumer y su colega republicano John Cornyn, que permite a los ciudadanos víctimas de los ataques demandar a Arabia Saudita. Se espera que el presidente Barack Obama vete esta propuesta, que contradice el principio de inmunidad y que protege a los demás Estados de demandas civiles o criminales.

Obama tiene 10 días para vetar la medida o para firmar la legislación y que ésta se convierta en ley. Y si veta la ley es muy probable que los índices favorezcan a Donald Trump, y eso es precisamente el motivo por el cual en una cámara dominada por republicanos se quiere votar esta ley a 2 meses de las elecciones presidenciales.

Josh Earnest, portavoz de la Casa Blanca, señaló que Estados Unidos participa en el exterior “más que cualquier otro país del mundo”, especialmente en operaciones de mantenimiento de la paz y misiones humanitarias, y cuestionar este principio de la inmunidad puede poner a muchos estadounidenses en riesgo, así como a las naciones aliadas.

Actualmente las víctimas de terrorismo pueden demandar solamente a los países oficialmente designados por el Departamento de Estado como patrocinadores del terrorismo, como Irán y Siria. Entre estas naciones no está considerada Arabia Saudita.

Arabia Saudita ha negado su participación en los atentados del 11 de septiembre, aunque en febrero surgieron versiones de que miembros de la familia real saudí donaron millones de dólares para Al Qaeda en los años 90.

Y aun cuando 15 de los 19 secuestrados participantes en los ataques eran de nacionalidad saudí, las investigaciones han fracasado en vincular claramente al país árabe con dichos individuos.

Meses antes Trump declaró que la nación árabe debería pagar por el apoyo que le da EU, porque, a su juicio, si no fuera por Washington no existiría Riad. En una estrategia electoral parecida a la que ha tenido con México en el tema del muro.

De aprobarse la ley, Arabia Saudita podría tomar represalias económicas, al retirar inversiones millonarias de la Unión Americana.

Por otra parte, Ayman al Zawahiri, líder de Al Qaeda, publicó un video amenazando a Estados Unidos con repetir los ataques del 11 de septiembre “miles de veces”. El 11 de septiembre es “el resultado de vuestros crímenes contra nosotros”, afirma Al Zawahiri en el material.

Al Zawahiri hizo un llamado a los yihadistas a acercarse a los afroamericanos estadounidenses para que se conviertan al islam. “Así, podrán salvarlos de las leyes de Estados Unidos, que son controladas por la mayoría blanca”.

Desafortunadamente, como escribí la semana pasada, los grupos terroristas tienen a su mejor reclutador dentro del territorio norteamericano: Donald Trump y su discurso. La nueva estrategia de los suyos: presentar esta nueva ley para provocar que Barack Obama la vete y Trump suba en las encuestas.

Sin duda un juego peligroso. Trump seguro apuesta a que haya un atentado porque una situación así podría darle, como sucedió con Bush hijo, la victoria.

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