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El otro México

El sismo del martes pasado, en la Ciudad de México, ha sido un golpe durísimo para todos nosotros. Se han perdido muchísimas vidas humanas, por lo menos 100 al momento de escribir estas líneas, y decenas de personas se han quedado sin hogar u oficinas de trabajo. La cifra en la CDMX hasta el momento es de 45 edificios colapsados o con daños severos, entre ellos el colegio Enrique Rébsamen, donde han muerto más de 20 niños y siguen muchos más desaparecidos bajo los escombros. El trabajo para rescatar con vida a los menores ha sido ininterrumpido y ejemplar.

 

Aun ante esta tragedia en la ciudad se ha podido responder y en todos los puntos de derrumbe hay personal de la Marina, del Ejército, Protección Civil, Policía Federal, los Topos y del Gobierno de la Ciudad de México.

Se han instalado albergues para aquellos que se quedaron sin casa, y éstos tienen todavía mucho espacio, al igual que las instituciones de salud, tanto de la CDMX como federales y privadas que tienen posibilidad de recibir heridos.

La ciudadanía ha sido solidaria, en todas las redes sociales se ha pedido ayuda y ésta ha sido recibida y distribuida.

Los trabajos en los escombros no se han interrumpido desde que se suscitó la tragedia, y han contado con iluminación al caer la noche, en los sitios donde se sabe podría haber personas con vida.

Lo que hemos visto estos últimos días es ejemplo de cómo se tiene que responder y actuar ante una tragedia de esta magnitud.

Pero hay otro México, el cual también ha sido duramente golpeado por éste y los sismos de los días pasados.

En Oaxaca, Chiapas, Morelos, Puebla, Tabasco y Guerrero miles se quedaron sin casas.

En Jojutla, Morelos, que se encuentra a tan sólo 80 kilómetros de la Ciudad de México, el daño causado por el sismo ha sido brutal. Los habitantes afectados duermen dentro de los automóviles, en casas de campaña y a la intemperie afuera de sus casas y negocios para cuidar las pocas pertenencias que les quedaron.

De acuerdo con el alcalde del municipio, Alfonso de Jesús Sotelo, hasta el momento 14 personas han muerto en Jojutla y hay 300 viviendas y comercios colapsados y mil 550 inmuebles dañados.

En todo el estado de Morelos, donde fue el epicentro del terremoto del martes pasado, se reportan ya 69 personas fallecidas, aunque la cifra podría aumentar en las próximas horas; hay más de 20 mil casas dañadas por el sismo.

El otro temblor, el del pasado 7 de septiembre, de 8.2 grados, que ha sido el más fuerte de los últimos 100 años en México, ha dejado también a miles de personas sin casa en Oaxaca y Chiapas principalmente.

En Chiapas, 3 mil 499 viviendas se perdieron y hay daños en 15 mil 991. Quince centros de salud y 99 escuelas también han sufrido daños. Lo difícil de ese estado es que llevar ayuda es más complicado por lo dispersas que están las comunidades.

Si tomamos en cuenta el daño en Oaxaca y Chiapas, hay 2 mil 678 escuelas afectadas. Su rehabilitación y, en algunos casos, reconstrucción costarán cerca de 2 mil millones de pesos.

Según informó la SEP, podrán tardar para rehabilitar o reconstruir las escuelas unos ocho meses.

Hay municipios en Oaxaca, como Juchitán, en donde una de cada 3 viviendas ha sido destruida, al igual que todos su edificios importantes, como la iglesia, la escuela, el palacio municipal y el mercado.

Reconstruir los daños causados por estos terremotos va a ser una labor titánica. Lo único que no nos puede pasar es que ante la cercanía personal que tenemos con la tragedia en la CDMX, nos olvidemos de todos estos otros sitios que también han sufrido daños mayores y que son los estados donde se concentran los mayores índices de pobreza en el país.