Cada 9 minutos, una mujer violentada

Cada 9 minutos se violenta sexualmente a una persona en la Ciudad de México, es decir, suman 60 mil víctimas por año. Esto lo estima la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas (Adivav). Y cada una de ellas queda marcada de por vida.
El sábado fui a la obra de teatro Sánchez Huerta, que produce mi amiga Mónica Garza. La trama de esta puesta en escena es el suicidio infantil, pero además de ese durísimo tema muestra otro que me dejó reflexionando hasta hoy. Darnos cuenta de cómo una violación puede afectar radicalmente la vida no sólo de la víctima, sino de toda su familia, incluyendo la de sus hijos.
Denunciar algo así es muy difícil, sobre todo porque la mayoría de los abusos sexuales la cometen personas de confianza, como familiares, amigos, profesores, vecinos y compañeros de trabajo.
En todo el país en 2015 fueron registrados 12 mil 156 casos de violación, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Esta cifra corresponde a los casos por los cuales las fiscalías o procuradurías iniciaron una investigación, pero no aquellos que no han sido denunciados oficialmente, por lo que se presume que este dato no representa la terrible realidad.
En la Ciudad de México la Procuraduría General de Justicia capitalina sólo abrió tres mil 813 expedientes de violación entre 2011 y 2015. De éstos el 32 por ciento ha llegado hasta el Tribunal Superior de Justicia local (TSJ) y el 19 por ciento recibió sentencias condenatorias, es decir, solamente 738 casos no quedaron impunes.
Pocos se atreven a denunciar: la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe 2015) muestra que apenas 7.2 por ciento de los mexicanos lo hizo.
Si tomamos en cuenta el número de violaciones que se estima hay en nuestro país, quienes reciben castigo son unos cuantos.
Los delitos de la mayoría de los pederastas quedan en la impunidad porque es muy difícil que se denuncien. Y con mayor razón cuando son personas cercanas a los niños.
Según un estudio del Comité de Violencia Sexual de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), 90 por ciento de quienes sufren de violencia sexual son mujeres; 4 de cada 10 son menores de 15 años, 9 de cada 10 agresiones son cometidas por hombres de entre 16 y 45 años de edad y 60 por ciento de los actos sucede en el hogar del ofendido.
Recordemos además que algunos códigos penales estatales, como los de Sonora, Campeche, Baja California y Durango, extinguen el delito cuando quien lo comete contrae matrimonio con la víctima y seis estados aún no tipifican la violación entre cónyuges: Colima, Jalisco, Quintana Roo, Sonora, Tabasco y Zacatecas.
Falta poco para que entre en vigor el nuevo sistema de juicios orales, por lo cual las autoridades deben trabajar de manera impecable en este tema para que las víctimas acudan a denunciar. Ahora no lo están haciendo, es claro por la baja cifra de sentenciados.
Cada mujer ultrajada lleva de por vida esa experiencia y esta situación afecta a toda su familia. Las cifras que tenemos respecto a la violación las podemos multiplicar por todas las personas allegadas a víctimas que sufren secuelas de este abominable hecho, contra el cual debemos luchar todos.
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