La granja de los periodistas amenazados

Ya Andrés Manuel López Obrador se exhibió solo cuando hizo un anuncio de televisión citando el libro Rebelión en la granja, de George Orwell, y asegurando que eso es lo que sucederá en el país, seguramente sin haberlo leído, porque resulta que en ese libro, una descarnada crítica a lo que luego se llamaría el socialismo real, contra el estalinismo, realizada por un hombre incontrovertiblemente progresista como Orwell, el protagonista, el que encabeza la rebelión, termina por ser un tirano igual o peor que los anteriores gobernantes de la granja.
No importa. Lo cierto es que mientras tanto en la delegación Cuauhtémoc, y más específicamente en la colonia Condesa, comenzamos a ver síntomas de lo que puede pasar en la granja cuando los nuevos liderazgos empiezan a tomar el poder. La Condesa, una de las colonias más urbanas, progresistas y disfrutables de la Ciudad de México, con una gran vida social, cultural y nocturna, está siendo tomada por grupos criminales que venden droga, controlan espacios públicos, cobran piso y amenazan a los periodistas que lo denuncian.
El caso de Héctor de Mauleón, quien denunció lo que ocurría en un predio invadido por la Asamblea de Barrios, ha sido muy conocido, pero lo es menos que Héctor, un escritor notable, periodista de El Universal y deProyecto 40, sigue siendo amenazado y no pasa nada.
La semana pasada ocupantes de otras de esas locaciones de la Condesa donde entran y salen paquetes a todas horas, donde la música no cesa y el reventón tampoco, amenazaron a Rafael Pérez Gay porque el escritor y periodista de Milenio y Proyecto 40 (compañero nuestro durante años en La Razón), osó pedirles, luego de 48 horas de fiesta continua, que por favor bajaran la música. Las amenazas se repitieron cuando Rafael publicó en Milenio lo sucedido. Ambos, Héctor y Rafael, son vecinos de sus intimidadores. Otros periodistas que denunciaron las amenazas contra Héctor y Rafael también han sido amenazados. Y las autoridades de la Cuauhtémoc no actúan, siguen permitiendo los giros negros y estas operaciones; no atienden con seriedad las amenazas, pero tampoco lo hace ninguna otra autoridad.
Y muchos que se desgarran las vestiduras ante todo lo que huela a ataque a la libertad de expresión, aunque no tenga nada qué ver con ella, ignoran conscientemente las verdaderas amenazas que están sufriendo los verdaderos comunicadores, los que viven de su labor, publican cotidianamente, están en prensa y en televisión, los que hacen públicas sus opiniones y sus trabajos. Quizá porque ellos no pueden tener espacio enla granja que algunos están construyendo.
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