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A dos años de Ayotzinapa

Han pasado dos años de la muerte de los 43 jóvenes normalistas aquella terrible noche en Iguala. Ayer hubo una megamanifestación en la cual al grito de “vivos los queremos” marcharon miles de personas, quienes comenzaron por tomar los carriles centrales de Paseo de la Reforma.

El asesinato de estos jóvenes ha sido desgarrador, pero aún más doloroso es el hecho de que se haya convertido en un tema político que cada día se aleja más de la realidad, en el cual los líderes que lo manejan lo hacen por sus propios beneficios, sobre todo electorales. Ninguno es padre de estos 43 jóvenes. Para los que impulsan este movimiento, encontrar a los verdaderos culpables poco importa.

Después de meses de investigación, y como se lo hemos dicho en este espacio, se pudo comprobar que la desaparición de los 43 normalistas fue perpetrada por el crimen organizado cuando miembros de Guerreros Unidos pensaron que los jóvenes pertenecían a su grupo rival Los Rojos.

Iguala es un punto estratégico para el trasiego de la droga, ya que es paso obligado entre Tierra Caliente, Acapulco, Taxco, Cuernavaca y el Estado de México.

Iguala, donde operan Los Guerreros Unidos, está ubicada al norte del estado y a la entrada de Tierra Caliente y desde ahí se desplazan para trabajar en otros sitios.

Ahora los nuevos peritajes de la PGR dicen que algunos cuerpos de estos jóvenes podrían estar en otras fosas en la zona de Iguala. La realidad es que en esa área se han detectado casi 60 fosas clandestinas con muertes ocurridas casi en su totalidad por el narcotráfico. Hoy sabemos que hay más de 300 desaparecidos en cifras oficiales, pero el número es mucho mayor y muchos casos no se denuncian.

¿Cómo estamos tan seguros de que los 43 jóvenes de Ayotzinapa fueron asesinados y por lo menos 17 de ellos incinerados en el basurero de Cocula?: porque están los testimonios en video de las pruebas psicológicas, en los cuales los asesinos materiales platican con lujo de detalle cómo mataron y se deshicieron de los estudiantes.

Estos testimonios se los presentamos ayer en la noche en Todo Personal en Proyecto 40. En ellos Felipe Salgado El Cepillo, o El Terco, jefe de sicarios de los Guerreros Unidos, explican lo que pasó esa noche. También pudimos escuchar a los sicarios de ese grupo criminal, Agustín García El Chereje, Salvador Reza El Lucas, y Jonathan Osorio El Jona, platicando con tranquilidad y lujo de detalle lo que sucedió el 26 de septiembre del 2014. Cómo detuvieron y se llevaron a los jóvenes. Cómo los mataron y luego los quemaron. Cómo levantaron esas cenizas, las pusieron en bolsas y las echaron al río.

Lo hacen con una tranquilidad que da escalofríos, en una oficina donde constantemente pasa gente atrás e incluso tomando refresco. Con estos testimonios nos damos cuenta de que la mayoría de los muchachos fue asesinada, sin saber siquiera por qué. Según estas declaraciones, los jóvenes cuestionaban a El Cochiloco, quien los llevó y quien sí era parte de Los Rojos, que por qué estaban ahí.

Estos 43 normalistas merecen que se haga justicia con su desaparición y la única manera de que se logre es dejando de politizar el tema y castigando a los verdaderos culpables, aquellos que han narrado con lujo de detalle cómo levantaron y asesinaron a los estudiantes

Hoy a las 9:00 de la noche en Todo Personal, de Proyecto 40, más testimonios de algunos de los autores materiales que desaparecieron a los normalistas.

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