“Ser jurista es una manera de ver la vida, una vocación”: Un Café Con Alberto Pérez Dayán

Alberto Pérez Dayán supo desde la preparatoria que su vocación estaba en las leyes. Comenzó a formarse en esa profesión, a la cual le ha dedicado 30 años de su vida, siempre con la visión de “tener espíritu de servicio y decidir una causa aplicando las máximas del Derecho”, afirma en esta entrevista. El ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación subraya que el papel de los juristas no es definir las políticas públicas sino poner orden cuando éstas atentan contra los derechos humanos o los principios de igualdad. Por ello, ahora que en México se debate la despenalización de la mariguana asegura que “esto ya no tiene que verse como un tema de criminalización, sino como de salud pública”.
Bibiana Belsasso: Naciste en la colonia Roma, en la Ciudad de México. ¿Cómo fueron esos años?, porque también venías a la escuela primaria en el centro de la ciudad, que imagino era un centro completamente distinto al que ves todos los días, hoy, que llegas a la Suprema Corte.
Alberto Pérez Dayán: Absolutamente diferente y, aun cuando se sigue respirando este ambiente de lo que significan estos grandes edificios y las construcciones que le dan una gran trayectoria a la Ciudad de México como una de las grandes metrópolis, desde luego, la calidad de vida, las condiciones de desarrollo, la misma comunicación, eran diferentes. Era una vida bastante tranquila, hoy lo sigue siendo, aunque se condiciona por muchas otras razones. El vivir y aprovechar todas las ofertas que te da el centro de la Ciudad de México es una oportunidad que no debe dejar nadie pasar.
Belsasso: Siempre en escuela pública, ¿era una escuela pública muy distinta a la que tenemos ahora?
Pérez Dayán: Las condiciones y necesidades de la educación se han modificado, desde luego, los parámetros de aplicación, en una y otra, a veces difieren, pero las escuelas públicas también representan una gran oportunidad y opción para quienes, sin tener la posibilidad de cubrir estudios a través de una colegiatura, puedan acceder al conocimiento, a la responsabilidad, los valores. Es cierto que la masificación, a veces, complica las cosas, pero yo confío en el Sistema Educativo Nacional y particularmente en aquel que el Estado busca profundizar, organizar y seriamente poder impartir.
Belsasso: Porque lo vemos, finalmente esta movilidad social en la que se daba un Alberto Pérez Dayán de niño, que iba a escuela pública en el centro, y llegar a ser ministro de la Suprema Corte de Justicia, con mucho esfuerzo, con mucho trabajo, cada vez es más complicado.
Pérez Dayán: En general, las oportunidades siempre se complican a través, insisto, de la masificación, los espacios se cierran, no obstante, lo anterior, la preparación sí forma parte de una estructura preparatoria para llegar hasta alguna otra oportunidad de vida profesional. Sin embargo, esto no quiere decir que pudiéramos decir automáticamente que formar parte de una escuela particular te trae como consecuencia alcanzar grandes responsabilidades.
Belsasso: ¿Tu papá era réferi de boxeo?
Pérez Dayán: Eso fue mucho tiempo después, ya nada más una cuestión de actividades muy particulares a las que él se ha dedicado, pero fue empleado público siempre, muy cuidadoso de sus deberes.
Belsasso: ¿En qué trabajaba?
Pérez Dayán: Tanto para el Departamento Central, hoy, Gobierno de la Ciudad de México, como para la Compañía de Luz.
Belsasso: Y, ¿cuándo le empieza a gustar esta afición por el boxeo?
Pérez Dayán: Mucho tiempo después, dado que él, en otras de las actividades de joven se dedicó a ese deporte.
Belsasso: Alberto, terminas la preparatoria, empiezas a estudiar Derecho, te graduas con mención honorífica, platícame de estos años ya que es cuando empiezas a definir tu futuro.
Pérez Dayán: Llega un momento en la educación, en que debes tomar una alternativa y ésta, por lo menos para mí, no fue compleja, desde edad temprana consideré la posibilidad de ser alguien que se pudiera desempeñar en un tema más social.
Belsasso: ¿Por qué estudiar Derecho?
Pérez Dayán: Creo que es la propia vocación que cada quien tiene y también influye el qué opinan de ti tus profesores, la orientación vocacional. En la Universidad La Salle, en donde hice la preparatoria, consideraron por lo menos que las características en cuanto a mis calificaciones y desempeño, se ubicaban más en el ramo de las Ciencias Sociales. Al haber ingresado a una de las áreas en donde el Derecho era una posibilidad, me fui interesando más por el fenómeno social de la regulación, por ello decidí estudiar la carrera de Derecho.
Belsasso: ¿A los cuántos años empiezas ya en este Sistema Judicial?
Pérez Dayán: En 1987 ingreso a trabajar en un Tribunal Colegiado de Circuito, es decir, ya casi voy para 30 años en esta actividad que se convierte en una vocación y en una forma de ver las cosas, de ver la vida. Te conviertes en un juez, aun cuando no seas quien decides en el momento en que se tiene que firmar una sentencia. Todos en el poder judicial, nos vemos de alguna manera involucrados en encontrar la mejor solución al planteamiento que se te presente en un expediente. Se hace una vocación, una formación y un espíritu de servicio muy especial, en función de lo que es la labor jurisdiccional, decidir una causa aplicando las máximas del Derecho.
Belsasso: Siempre todos hemos tenido un primer jefe, alguien que nos haya impulsado, que nos haya dado nuestra primera oportunidad. ¿Quién fue el tuyo?
Pérez Dayán: En el Tribunal Colegiado me la dio, el señor ministro en retiro, Genaro David Góngora Pimentel, pero ya mi consolidación como integrante de la carrera judicial fue en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a través de las enseñanzas que pude tomar del Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, sirviendo entonces para el señor ministro, Juan Díaz Romero.
Belsasso: ¿Cómo empiezas a escalar?, ¿te imaginaste hace 30 años, que llegarías a ser un ministro en la Suprema Corte?
Pérez Dayán: Uno tiene esperanzas, desde luego, aspiraciones, ves modelos de conducta, ministros ejemplares, decisiones que te llenan de satisfacción y evidentemente esta vocación, en formación, termina por hacerte aspirar a llegar a los más altos niveles en preparación, en excelencia, poder entregar y brindar lo más que puedes. Desde luego, la esperanza por llegar a estos cargos es amplia y te figuras la posibilidad, no necesariamente esto siempre alcanza el resultado, pero hay instituciones muy nobles cuya entrega siempre transmite un resultado, el Poder Judicial es una de ellas. Siempre he dicho que el Poder Judicial tiene tantos escalones como aquél, que está interesado en subirlos, los pueda recorrer.
Belsasso: Debe ser complicado ser ministro de la Suprema Corte, cada decisión que tú tomes, cada voto afecta la vida de muchísimas personas.
Pérez Dayán: Se complican las cosas en tanto dejas de tener la preparación, la atención. Desde luego, hay decisiones complejas que te llevan a la reflexión, generas en tu propio entorno mental una gran cantidad de alternativas, particularmente cuando éstas se toman desde un órgano terminal como pudiera ser cualquiera de los Tribunales Colegiados de Distrito o la mismísima Suprema Corte de Justicia de la Nación. Son decisiones que finalmente impactan a grandes grupos en la sociedad misma y el compromiso por hacer las cosas de la mejor forma, te lleva a entender, encontrar estas alternativas y buscarlas siempre de la mejor forma. Sí, es cierto que representa un proceso complejo, pero muy satisfactorio cuando logras tu objetivo.
Belsasso: He escuchado muchas veces decisiones que se han tomado en la Suprema Corte, distintos jueces que te dicen: ‘Tengo que tomar esta resolución estrictamente apegada a la ley’, pero también hay muchos vacíos en la ley que no necesariamente es lo más congruente. ¿Qué hacer ahí?
Pérez Dayán: Una de las funciones integradoras del Derecho, particularmente quienes nos dedicamos a la rama de la justicia, es que la solución a un caso concreto tienes que encontrarla, ya sea acudiendo a las normas como se encuentran escritas, interpretándolas, o hallar la forma de resolver. Precisamente, para eso están los tribunales, en tanto los tribunales existen los particulares tienen una instancia y la confianza de que su resolución tendrá que ser dictada. Y es precisamente en esta herramienta hermenéutica, que supone la interpretación, en donde tienes que encontrar el mejor de los caminos para poder resolver la conflictiva que se te ha presentado. Cuando ésta es así tomada y reiterada se convierte en un criterio jurisprudencial que integra estas lagunas a las que te has referido y nos da a todos, la certeza de que los siguientes casos habrán de ser resueltos, precisamente con esos precedentes confirmados siempre por un órgano terminal.
Belsasso: Pero hay muchas cosas que se deberían de resolver en instancias inferiores y no necesariamente llegar a la Suprema Corte, ¿no?
Pérez Dayán: Sin duda que sí, todo esto es en la definición de las competencias de cada quien, pero llega a haber momentos en que los cuestionamientos se dan entre partes que tienen una preponderancia, una ubicación tan importante dentro del esquema social, que no quieren aceptar una decisión de un órgano inferior, simplemente quieren la decisión del máximo tribunal como está entendida, la última expresión, sin dejarla sujeta a otra opinión de los órganos jurisdiccionales. Pero, regresando al tema, hoy, la dinámica de los derechos humanos, particularmente aquellas exigencias mínimas que debemos garantizar a los gobernados, exigen aún sin acciones que los tribunales se pronuncien sobre estas nuevas prerrogativas que tienen que ser cumplidas. Sólo es importante hacer énfasis en algo, los jueces son expertos en Derecho, pero no definen las políticas públicas, ni son electos para eso, las grandes definiciones legislativas en esa materia y las que el propio Ejecutivo plantea son propias de cada una de sus competencias, sobre la base de éstas, los jueces intervienen muy funcionalmente en determinar aspectos propios de los derechos humanos, de las controversias y las definiciones que se deben dar. El juez, no es el órgano especializado en definir qué hacemos y para dónde vamos en los temas sociales.
Belsasso: Por ejemplo, hablando ya de los derechos humanos, de temas sociales, recientemente hemos publicado en los medios, ha salido en todos lados, que la gran cantidad de coches que tenemos en la calle son por un amparo del PAN que interpuso directamente en la Suprema Corte. A raíz de eso se liberaron miles de coches carcacha a la calle y ahora por eso tenemos todo este problema de contaminación, ¿es así?
Pérez Dayán: Es un tema de grandes definiciones, evidentemente la política ambiental incumbe a todo el Estado mexicano y ésta comienza con una regulación legislativa que debe ser muy precisa y atinente al caso concreto que estamos ubicando. La ejecución de estas políticas públicas corresponde al Ejecutivo, cuando la ejecución de estas políticas llega a colisionar en algún tema de derechos humanos, es en donde las cortes juegan un papel fundamental tratando de ordenar todo este camino de políticas públicas orientadas a un fin socialmente positivo, sólo para encausarlo cuando esto conlleva la posible violación o el desconocimiento de un derecho. En el caso concreto de la Suprema Corte, hubo de intervenir a instancia de los particulares que promovieron amparo, bajo un argumento del rompimiento del principio de igualdad y lo que se argumentaba era, si lo que se está midiendo en el tema de la contaminación es el nivel de contaminantes que produce un vehículo, pero anticipadamente podemos asegurar que un vehículo por el año de su fabricación no puede obtener el mismo beneficio que otro, no obstante que de acuerdo con los parámetros de medición alcancen los mismos estándares, la Suprema Corte encontró una dificultad para responder a un problema de desigualdad y sobre esa medida fue que decidió.
Belsasso: El tema de la mariguana es algo que se está debatiendo en estos meses de una manera exponencial, ¿cómo ven ustedes el tema aquí?, porque han tenido desde resolver el amparo éste para la mariguana medicinal, hasta todos los que han interpuesto, que están aquí, para ver si pueden utilizar la mariguana ya para uso recreacional.
Pérez Dayán: Sin duda, ha generado una gran interés y no puede ser menor, esto ya no tiene que verse como un tema de criminalización, sino como de salud pública. En esa medida los derechos humanos concurren en la búsqueda de las definiciones que, desde la propia política legislativa, la propia política de salud y el ejercicio de los derechos, deban llevarnos a un punto en el que todos podamos entender que se han cumplido los objetivos constitucionales en la materia, la autodeterminación, la libertad para decidir frente a un tema de salud colectiva y los daños también que puede generar el consumo de algún tipo de drogas o enervantes. Desde luego los temas siguen siendo motivos de deliberación en la SCJN, yo alcanzo a advertir, por lo menos en una cuestión personal, que el uso medicinal de este tipo de sustancias tiene que darse hoy a través de las nuevas herramientas de la tecnología, la biomédica, todos aquellos implementos que nos permitan extraer de todas éstas un beneficio colectivo. Cuando existan protocolos sobre la materia e investigaciones serias que nos permitan aceptar, dentro de las líneas que marca la propia ciencia de la Medicina, aquellos instrumentos que permitan paliar o quizás curar enfermedades, no podemos cerrar la oportunidad a que este tipo de vegetales, drogas o estupefacientes puedan servir de base para la creación de los fármacos necesarios y poder contribuir con ello a la salud general.
Belsasso: Un tema que se relaciona directamente con la justicia y que genera muchísimos debates, son las fallas al debido proceso. Florence Cassez sale en libertad por fallas al debido proceso, unos secuestradores en Tijuana, probados secuestradores, salen en libertad por fallas al debido proceso ¡Y exigen indemnización!
Pérez Dayán: Sin duda el Nuevo Sistema de Justicia Penal significa un reto, un desafío para las instituciones, pero cada caso tiene que verse muy en lo concreto y en particular. Qué tanto puede influir una violación procesal para tomar una decisión jurisdiccional de absolución o condena, es importante analizar cada caso en lo específico para saber de qué manera incide una violación procedimental, si es que ésta existe, en un resultado definitivo. Se ha construido mucho en esta materia, hoy vivimos inmersos en una nueva dinámica de derechos humanos que nos permite redefinir una serie de ideas que ya teníamos construidas sobre una base procesal que hoy cambia. Las ideas nos deben llevar hasta los nuevos horizontes y alcanzar nuestros objetivos de justicia tratando de balancear en la mejor medida, antes que nada, el derecho de las víctimas, de la sociedad a conocer la verdad, pero también que esta verdad se alcance a través del cumplimiento estricto de los procedimientos que para tal efecto se han dado. Una sin otra, no alcanzaría el objetivo, se compaginan y las dos nos traerán un magnífico resultado finalmente.
Belsasso: ¿Por qué no se repone el proceso?
Pérez Dayán: En lo general, la valoración que hace el juez para llegar a tener la certeza de la condena o la absolución, participa mucho de la idea de las pruebas y las etapas del propio procedimiento, es el criterio de cada juez el que, si no existe un criterio jurisprudencial anterior que lo obligue a hacer o dejar de hacer en un determinado modo el que define si la sentencia es de una u otra manera. Es la convicción y la responsabilidad de cada juez entender si el acervo probatorio se vio influido, de tal manera negativamente, para tomar una decisión o le parece suficiente la evidencia que le resta como para llegar a una sentencia condenatoria o absolutoria. Es muy difícil poder anticipar, incluso podría ser hasta arbitrario de mi parte decir que un camino se tomará siempre, si no es atendiendo a las constancias que conforman cada expediente.
Belsasso: Vamos a seguir con esta entrevista personal. Llevas ya muchos años casado. Tu esposa Débora es una tipaza ¿y tienes solo un hijo?
Pérez Dayán: Sí.
Belsasso: ¿Qué estudia?
Pérez Dayán: Terminó la licenciatura en Derecho en la Universidad Anáhuac.
Belsasso: ¿Qué te gusta leer?, ¿qué estás leyendo en este momento?
Pérez Dayán: Son muchos los temas. Las cosas que te permiten en determinado momento distraer la atención de lo que estás resolviendo, son aquellas que te generan gran placer. En este caso estaba leyendo un libro acerca de la historia del espionaje.
Belsasso: Mira, y en tus tiempos libres, ¿qué te gusta hacer?
Pérez Dayán: Veo deportes, dedico el tiempo a la familia, me gusta el cine, escuchamos música y, en la medida de los posible, viajamos.
Belsasso: ¿A dónde?, ¿cuál ha sido tu lugar favorito?
Pérez Dayán: Pues son muchos los que te representan grandes atractivos, España nos ha gustado mucho últimamente.
Belsasso: ¿El día más feliz de tu vida?
Pérez Dayán: Cuando me casé, cuando nació mi hijo, el día que llegué a la Corte, son muchos.
Belsasso: ¿El más triste?
Pérez Dayán: No lo recuerdo.
Belsasso: Complétame esta frase, el ministro Alberto Pérez Dayán es…
Pérez Dayán: Un ser humano entregado a su vocación.
