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El negocio de la amapola

En estos días varios actores políticos han decidido impulsar la legalización de la amapola para fines medicinales.

El gobernador Héctor Astudillo planteó un programa piloto de cultivo de amapola medicinal, para que se utilice en la producción de analgésicos opioides y morfina: “El problema de Guerrero está radicado en la violencia y desde luego en la siembra de mariguana y en la amapola”. Por ello indicó que la entidad y la Federación deben hallar un mecanismo para enfrentar estos hechos y una posibilidad de hacerlo es desde la perspectiva médica.

Otro proyecto fue presentado en junio del 2015 por el diputado del PRD Fernando Belaunzarán. Dice que la siembra de la amapola es un hecho y que hay que quitársela al crimen organizado. Sugiere establecer una empresa del Estado que pueda ser regulada.

El gobernador de Morelos, Graco Ramírez, también se pronunció a favor: “Esto reduciría notablemente la criminalidad asociada a su cultivo y le daría al Estado los beneficios de una producción y una comercialización controladas de la planta opiácea de la amapola”.

A su vez el obispo de Chilpancingo, Salvador Rangel, aseveró que la legalización de la amapola con fines medicinales podría ser una alternativa, porque quitar ese cultivo en la sierra podría generar un verdadero levantamiento social, ya que es el sustento de muchos habitantes de esa zona.

Y ahora el líder del Senado, Roberto Gil, ha pedido aprobarla también para uso médico. Hay puntos en los que estoy de acuerdo: Por ejemplo, Gil afirma que México es el cuarto productor mundial y que importamos morfina para utilizarla contra el dolor.

Los impulsores de esta propuesta señalan que debe haber una solución para quienes su única ruta es estar bajo la coacción de criminales.

Pero la solución de legalizar la amapola tampoco es fácil y hay muchos factores a analizar y leyes simultáneas para aprobar y no generar un caos. Para empezar, la amapola puesta en el mercado legal para elaborar fármacos cuesta infinitamente menos que la empleada para fabricar heroína y otras drogas ilegales. El consumo de heroína, principalmente en Estados Unidos, ha crecido exponencialmente.

Al consumo y la adicción a los opiáceos el propio presidente Barack Obama los ha llamado la “epidemia” de Estados Unidos. En las calles de ese país 0.1 gramo de heroína cuesta entre 15 y 20 dólares y alguien con una fuerte dependencia a esta droga puede gastar diariamente entre 150 y 200 dólares. Incluso familiares de víctimas de sobredosis por heroína reportan erogaciones de hasta 400 dólares diarios.

Un estudio elaborado por la corporación RAND para la Oficina de la Política Nacional de Control de Drogas en 2014 presenta la alarmante cifra de 1.5 millones de consumidores de heroína en EU que desembolsan alrededor de 27 mil millones de dólares al año.

En ese país cada 19 minutos nace un bebé con una adicción a los opiáceos, una afección devastadora heredada de sus madres drogadictas.

Cada día 78 estadounidenses mueren por sobredosis de opiáceos, que incluyen los medicamentos recetados para el dolor y la heroína.

Si se legaliza el cultivo de amapola para uso medicinal cómo se va a controlar que se extinga el mercado negro de estas sustancias. Imposible: ahora los analgésicos basados en opiáceos son mucho más baratos en el mercado negro que en el ámbito legal.

Es una realidad que hay países como Australia, España, Francia, India y Turquía que producen medicinas con opiáceos. Pero la producción de México es mucho más grande. ¿Cómo van a integrar tanta amapola al negocio farmacéutico? También imposible.

¿Se acabarán los grupos criminales? Por supuesto que no, si los agricultores, por ejemplo, de limón y aguacate constantemente tienen que pagar derecho de piso, ¿a poco eso no va a suceder en el cultivo de la amapola?

Recordemos la historia: El auge del cultivo de la amapola se dio durante la Segunda Guerra Mundial, cuando se producía la goma para proveer de morfina al ejército de Estados Unidos.

Se cosechaba de manera legal. Terminó la Segunda Guerra Mundial y el mercado de la amapola ya había crecido y nunca se pudo controlar.

México es el proveedor de heroína número uno de Estados Unidos y es el tercer productor a nivel mundial.

Es un negocio que se han disputado desde cárteles hasta bandas locales, generando una violencia desmedida.

Un solo agricultor puede recoger a diario hasta 300 gramos de goma de opio que vende a compradores que hay en casi todos los pueblos. Obtienen en promedio 14 mil pesos por kilo de pasta de opio. Quince kilos de pasta rinden aproximadamente 1 kilo de heroína, que en el mercado estadounidense puede costar entre 25 mil y 70 mil dólares. ¿Usted cree que esa ganancia la generará la industria farmacéutica y que dejarán de operar los grupos criminales si se legaliza el cultivo para uso medicinal? Obvio: no.

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