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La guerra electoral en la red

Para las próximas elecciones federales y estatales, que se llevarán a cabo el próximo 7 de junio, todo parece estar estrictamente controlado. El INE fiscaliza y distribuye los tiempos oficiales en radio y televisión para la propaganda electoral. Esta última también se encuentra ya regulada en lo que respecta a medios escritos. Pero lo cierto es que nadie controla Internet.

En una encuesta de Parametría, la web aparece como el medio que ocupa el último lugar de influencia entre los electores; sin embargo, no hay que dejar de observar que sí incide en el 17 por ciento de los votantes.

La ley electoral establece tres días de veda publicitaria antes de las votaciones, cierto. No obstante, controlar los tiempos y el contenido de Twitter, Facebook y otras redes sociales es prácticamente imposible.

En esa lógica pudiera parecer desconcertante el bajo número de seguidores oficiales que la mayoría de los partidos tiene en sus respectivas cuentas oficiales, por ejemplo de Twitter, considerando que son precisamente eso: instituciones que trabajan para tener electores.

Por ejemplo, hasta anoche el PRI tenía, en números redondos, 149 mil 800 seguidores; Movimiento Ciudadano, 120 mil 200; el PAN, 117 mil 800; el PRD, 59 mil 900; Encuentro Social, 35 mil 300; Verde Ecologista, 18 mil; Nueva Alianza, diez mil 300; Morena, en su twitter @somosmorena, mil 300 seguidores y el Partido Humanista ni siquiera tiene cuenta.

¿Pero qué significa en realidad ese desdén de los partidos a dicha red social?

Que aunque los contenidos generados por los partidos y los actores políticos en tiempos de campaña electoral son infinitamente más amplios, gran parte de éstos se origina y maneja desde el anonimato.

Es en la red donde empieza la guerra electoral y absolutamente todos los partidos tienen quién les maneje la estrategia de Internet.

Sorprende, por ejemplo, que Morena tenga tan pocos seguidores.

A mi juicio, si alguien sabe manejar redes sociales es Andrés Manuel López Obrador, quien tiene millón y medio de seguidores. Su equipo está al pendiente de cualquier comentario negativo hacia él o a su partido para echar a andar diferentes estrategias para saturar o incluso derribar cuentas.

Y no es el único. Hoy en día tanto partidos como políticos en lo particular utilizan este tipo de recurso.

Por ejemplo, existen falsos usuarios de Internet que son usados para crear o combatir propuestas y para atacar a ciertos personajes.

Los llamados bots son cuentas con usuarios falsos que repiten o envían mensajes de forma automática y de esa manera consiguen bloquear o saturar una cuenta. Otros son personas reales, pero alquilan sus cuentas para crear temas y posicionarlos como trending topic, a éstos se les llama alter egos.

También hay trolls, cibernautas que usan violencia verbal y hacen publicaciones muy duras en contra de ciertos personajes, para amedrentarlos.

Un ejemplo de la utilización de estos recursos ocurrió en la elección presidencial del 2012. Según el monitoreo de SWARM Inteligencia Digital de Mercados, durante las primeras cuatro semanas una de cada dos menciones de los distintos candidatos fue creada por bots, trolls y usuarios partidistas.

Sin duda esto lo veremos nuevamente en estas elecciones y habrá guerra en la red, donde no existe, y difícilmente podrá haber control.

Por eso no importa si se tiene presencia desde una cuenta oficial de Twitter si por medio de especialistas en redes sociales es posible manejar contenidos.

Ya sea el Partido Humanista, que ni siquiera utiliza el Twitter, o partidos como el PRI o el PAN, que contabilizan poco más de 100 mil seguidores, todos los partidos tendrán presencia importante en las redes. Y no nos engañemos: todos tienen un amplio presupuesto destinado a este tema.

 

bibibelsasso@hotmail.com
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@bibianabelsasso