Y siguen apareciendo fosas clandestinas

Tan sólo esta semana, el 1 de noviembre, se encontró en un predio cercano a la ciudad de Tijuana, una fosa clandestina con más de 50 restos óseos, de personas asesinadas hace años, se cree que por el crimen organizado y parece ser, que por el llamado Pozolero.
El 2 de noviembre se encontró una fosa clandestina en un cerro al poniente de Acapulco, todavía no se determina la cantidad de cuerpos encontrados.
En Veracruz, de agosto a la fecha se han localizado decenas de fosas clandestinas. En el predio Colinas de Santa Fe, en Veracruz, aparecieron 105 entierros fuera de la ley. Algunos cuerpos tienen huellas de tortura.
En Morelos se han encontrado 118 cadáveres inhumados de manera irregular en fosas comunes. La Fiscalía del estado los sepultó y en la mayoría de los casos no hay informes de la forma en que fallecieron ni investigaciones abiertas o cerradas, sobre las personas encontradas en ellas.
Hablé con el padre Alejando Solalinde sobre este tema. Me asegura que en los próximos meses aparecerán muchísimas más fosas clandestinas en el territorio nacional.
“Tienen que aparecer muchísimas en Chiapas, ahí hay muchísimas, muchísimas en Oaxaca, en Tabasco, Veracruz; en Tamaulipas ya empezaron a salir algunas, en Coahuila también, por lo menos en esta parte”.
La gran mayoría de los cuerpos encontrados en las fosas ha sido producto de ejecuciones del crimen organizado y por ajustes de cuentas entre narcotraficantes. Esto me asegura el padre Solalinde:
“Del crimen organizado y del crimen autorizado, porque también ahí están funcionarios públicos, servidores públicos, funcionarios de alto nivel, verdad, desde gobernadores para abajo, están implicados, y de eso hay pruebas porque hay testimonios grabados”.
Solalinde lleva años trabajando con migrantes y dice que muchos de ellos terminan en fosas clandestinas.
“Claro que sí y vamos a ver, cuando hace años yo dije que México era un cementerio de migrantes y un fosario, lo dije porque desde entonces yo sabía muchas de esas cosas”.
Y es que detrás de cada cuerpo encontrado hay una historia de vida.
“Claro que sí, porque yo pienso que en cada una de esas fosas esa persona era una vida, pero una familia que se incomunicó, una familia que no supo de su familiar, una muerte angustiosa, tal vez tortura, que fueron los últimos momentos terribles de esa persona y luego, ni siquiera saber su identidad”.
Y es que en México la batalla por el territorio entre grupos del narcotráfico está dejando decenas de muertos, y muchos de ellos acaban en fosas clandestinas. Cada cártel quiere resguardar su espacio, su ruta de traslado y de distribución de drogas. Cada vez que se detiene a un gran capo, otros buscan ocupar su lugar y lo hacen con mucho más violencia. Es verdad lo que dice el padre Solalinde, seguirán apareciendo fosas clandestinas.
Y es que cuando los grupos del crimen organizado se sienten debilitados, como muchos están en este momento por las detenciones que se han dado, la violencia se agudiza.
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