Toda izquierda es divisible por dos

A pocos días de que se defina la elección en el Estado de México, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el EZLN, ha decidido lanzar una candidatura independiente para los comicios del 2018.
El fin de semana, el Congreso Nacional Indígena (CNI) designó a María de Jesús Patricio Martínez, médico tradicional de la lengua náhuatl, una mujer de 57 años y madre de tres hijos, como vocera del Consejo Indígena de Gobierno (CIG) y su candidata para el proceso electoral del 2018.
María de Jesús ha dicho que representará a los pueblos indígenas de México y que su misión será organizar a los mexicanos y que los pueblos originarios persistan, mientras se destruye un “sistema que nos está acabando… Estamos peleando por la vida y defensa del territorio, el agua y los árboles, que se están acabando”, dijo María de Jesús.
Marichuy, como también le llaman, contó con el respaldo de los subcomandantes Moisés y Galeano (o Marcos), así como del comandante Tacho.
Al estilo zapatista, el llamado Consejo Indígena, aclaró que serán ellos los que encabecen la campaña “pero por formalidades se registrará a la vocera Marichuy”.
Ésta sería la primera vez, desde su aparición pública el primero de enero de 1994, que los zapatistas participan abiertamente en una campaña electoral, las que siempre habían boicoteado y rechazado.
Pero la del Ejército Zapatista de Liberación Nacional no es ni remotamente la única candidatura de izquierda.
Son varios los candidatos de partidos o independientes, que dicen ser de izquierda y que aspiran llegar a Los Pinos.
Supuestamente cerca de los zapatistas está la aspiración de Emilio Álvarez Icaza, quien tiene mayores relaciones con las corrientes de Guerrero que con los zapatistas. Para algunos puede ser parecido, pero definitivamente tienen lógicas y estrategias distintas. Tanto Álvarez Icaza, como el EZLN, están muy lejos de Morena.
Hace poco le pregunté al exombudsman de la Ciudad de México, por qué la izquierda en el país estaba tan dividida y si la suya era una candidatura contra López Obrador por su oposición a aquel plantón de Reforma en el 2006.
“No es que fuera tanto la cercanía o lejanía con Andrés, me dijo Álvarez Icaza, sino el sentido de respeto a mi trabajo. En su momento me pareció que el plantón afectaba los derechos humanos de los habitantes de la ciudad. Mencionaste también el caso de los derechos de las personas del mismo sexo y en ese tema el PAN se me vino encima, luego fue Ayotzinapa y el PRI se me vino encima, ¿qué te quiero decir con esto?, que mi trayectoria es de independencia”.
Tampoco comulga con López Obrador el exrector Juan Ramón de la Fuente, a pesar de haber estado cerca de él en el pasado. Como me dijo hace dos semanas los temas de libertades y derechos no están en la agenda del líder de Morena.
Las diferencias de Miguel Ángel Mancera, del PRD y de Movimiento Ciudadano con Morena y su líder son evidentes.
Se relacionan también con derechos individuales, pero además con políticas económicas, con formas de hacer y entender la política, pero particularmente con la posición de López Obrador de ejercer un liderazgo mesiánico donde no puede haber opiniones contrarias internas.
Habrá por lo menos tres o cuatro opciones de izquierda en el 2018. Pero la realidad es que se llamen de izquierda o no, lo que tenemos son corrientes diferentes, incluso en ocasiones antagónicas, con diferencias políticas e ideológicas reales que no pueden ocultarse.
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