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Sin maíz, no hay país

Para el día de hoy se espera un mega bloqueo de transportistas y campesinos. Estas movilizaciones se darán en por lo menos 25 estados de la república, donde se harán cierres a carreteras y calles importantes.

Los transportistas denuncian la falta de respuesta a sus demandas; la inseguridad en las carreteras, la extorsión y los robos que enfrentan de manera cotidiana.

Además, exigen la agilización de trámites burocráticos, como la obtención de placas, licencias de manejo y citas médicas, que consideran esenciales y que, según afirman, les han sido negados por las autoridades.

Los movimientos campesinos piden que el Estado mexicano reconozca y fortalezca la agricultura nacional.

Entre sus exigencias están la exclusión de los granos de la revisión del T-MEC (tratado de libre comercio México, Estados Unidos y Canadá), la creación de una banca de desarrollo exclusiva para el campo y la publicación de precios de garantía para toda la producción agrícola.

Los campesinos y agricultores llevan mucho tiempo pidiendo que se les considere ante un panorama cada vez más adverso para ellos. Y es que el campo no se voltea a ver, a menos que haya una crisis alimentaria. Llevan años tratando de dialogar con las autoridades y no reciben respuestas.

Y es que mientras la seguridad en las carreteras de México es prácticamente inexistente, el campo mexicano atraviesa una de sus peores crisis en décadas.

La desesperación de los campesinos los está orillando a cerrar carreteras, hacer bloqueos y estas protestas no surgieron de la nada, son el resultado de años de abandono, decisiones erradas y políticas públicas que se acrecentaron, particularmente desde 2018 y dejaron sin herramientas productivas a quienes cultivan, cosechan y alimentan al país. Lo que antes era un sector castigado, hoy es un sector al borde del colapso.

Los agricultores y campesinos, desde los pequeños ejidatarios hasta productores medianos y agricultores consolidados, coinciden en una realidad: producir alimentos en México se ha vuelto casi imposible.

La extorsión criminal, los precios castigados, el incremento en los costos de producción, la falta de apoyos, la prohibición de ciertos fertilizantes y la ausencia de un modelo agrícola coherente, han creado un cóctel explosivo.

La violencia es cotidiana; por ejemplo, en las regiones limoneras, aguacateras, citrícolas y maiceras, el crimen organizado impone cuotas, controla rutas, fija precios y asesina a quienes se resisten.