¿Qué hago con mis cenizas?

Una de las decisiones más controversiales de la Iglesia católica en los últimos tiempos es la que adoptó el Vaticano la semana pasada al prohibir a sus fieles depositar las cenizas de los difuntos en cualquier lugar que no sea un cementerio. La Iglesia explica que esta negativa de conservar las cenizas en el hogar o esparcirlas, en lugar de reposar en un lugar sagrado, es que así se evita el riesgo de que los muertos “sean olvidados por sus familias y por la comunidad cristiana”, al igual que “posibles descuidos y faltas de respeto por parte de las generaciones sucesivas”.
Lo cierto es que hoy en día más gente pide que sus cenizas sean depositadas en la naturaleza, o incluso en sitios mucho más extraños.
Desde hace tiempo ya estaba prohibido por la doctrina católica que las cenizas se transformen en recuerdos, joyas u otros objetos, o que las cenizas de nuestros seres amados se distribuyan entre varios parientes. A pesar de estar prohibido ahora está de moda guardarlas de distintas maneras. Algunas más extrañas que otras.
Hay quienes eligen un reloj de arena como urna para inmortalizar y hacer que sus cenizas siempre estén en movimiento.
La compañía And Vinyl perdura las cenizas en un disco de vinil que se puede integrar a una composición especial para el fallecido.
Hay empresas que elaborandiamantes con las cenizas de los difuntos. Este proceso se realiza en España, Rusia, Ucrania y Estados Unidos y tardan de 5 a 6 semanas en entregarlos.
También hay compañías que meten las urnas adentro de ositos de peluche.
Hay tatuadores que esterilizan las cenizas para poder mezclarlas con la tinta y que se pueda llevar por siempre en la piel.
La compañía The Carbon Copies Project dice que con las cenizas podrían hacer un set de 240 lápices con nombre, año de nacimiento y año de muerte del ser querido.
Existen artistas que mezclan las cenizas con la pintura y con ella hacen una obra de arte.
La empresa Biopresence codifica el ADN a partir de las cenizas y lo adapta a los árboles, de esta manera crea un homenaje verde para el fallecido.
La compañía Holy Smoke mezcla las cenizas con pólvora para lograr un show de luz y pirotecnia haciendo fuegos artificiales.
También hay funerarias que logran que este sueño se haga realidad, y el difuntoa, aunque sea en cenizas, puede quedar flotando en el infinito o sobre la superficie de nuestro satélite.
Prohibir a los fieles decidir qué hacer con sus cenizas es un retroceso a las propias resoluciones de la Iglesia de 1963, que dicen que cada quien puede determinar lo que sucede con sus cenizas.
Y aunque hay maneras muy extrañas de preservar las cenizas, cada quien debe poder decidir sobre su vida, su cuerpo y sus cenizas, siempre y cuando lo que se haga no afecte a terceros.
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