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Pablo Escobar, Bin Laden y El Chapo

Donald Trump no ha hecho más que criticar las políticas de seguridad de los demócratas. Ha sido durísimo no sólo en contra de Hillary Clinton, sino también contra el esposo de ella, el expresidente Bill Clinton, y contra el actual mandatario, Barack Obama.

Lo que Trump debería hacer es recordar la historia.

Al inicio de la administración de Bill Clinton, Colombia estaba azotada por la violencia y había un personaje clave en el mundo del narcotráfico, Pablo Escobar.

En diciembre de 1993, en el primer año de la administración de Bill Clinton, Pablo Escobar fue abatido por un escuadrón del Bloque de Búsqueda, conformado por la Policía Nacional, el Ejército y los cuerpos antidroga de Estados Unidos, en un tejado de un barrio de Medellín.

En la década de los ochenta, Escobar se convirtió en uno de los hombres más poderosos de Colombia: manejaba el 80 por ciento del tráfico de cocaína del mundo y había incursionado en la política en su país.

Los miembros del bloque recibieron entrenamiento de parte de las Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos.

En el 2011, ya durante el mandato del presidente Barack Obama, y siendo Hillary Clinton secretaria de Estado, Estados Unidos dio a conocer la muerte de Osama bin Laden, fundador de Al Qaeda, considerado el enemigo número uno de esa nación y quien fuera perseguido incluso antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, de los que se le acusó de ser el autor intelectual.

Hay que recordar que cuando el republicano George Bush hijo era presidente, el día que se dieron los atentados a las Torres Gemelas, se cerró el tráfico aéreo y Bush a los únicos que permitió abordar un avión fue a los familiares de Osama bin Laden, quienes por cierto también eran sus socios.

Y paradójicamente los atentados le sirvieron para ser reelecto otro periodo a la Casa Blanca.

También durante el cargo de Clinton, en 2010, el Estado Islámico (EI), otro grupo terrorista próximo a Al Qaeda que surgió para hacer frente a la invasión de Irak, recibió un duro golpe en sus filas, cuando un conjunto de fuerzas estadounidenses e iraquíes encontró y liquidó al jefe de Al Qaeda en Irak, Abu Ayyub Al Masri, y al del Estado Islámico de Irak, Abdullah al-Rashid al-Baghdadi.

Por otro lado, el gobierno de Barack Obama apoyó a México en temas de inteligencia para localizar y reaprehender a Joaquín Guzmán Loera, tras su fuga del Altiplano en julio de 2015.

La captura de El Chapo ocurrida en enero de 2016, fue posible gracias a la estrecha colaboración entre las agencias estadounidenses y las fuerzas mexicanas.

Enrique Peña Nieto, Presidente de México, destacó “la importancia de mantener un frente común en contra del flagelo que representa la delincuencia organizada”.

En febrero de este año Obama pidió al Congreso de su país una asignación presupuestal de al menos 133.5 millones de dólares en apoyo a México bajo la Iniciativa Mérida, programas antidrogas, entrenamiento y financiamiento militar.

Si Trump pretende demostrarnos que él podría tener mejor control de la seguridad que nos explique cómo, porque es sin duda mucho más contundente tener datos duros, conocer la historia.

La seguridad sin inteligencia no existe.

bibibelsasso@hotmail.com
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