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México, la DEA y Harfuch

Buenos Aires se convirtió esta semana en el centro de la estrategia internacional contra el narcotráfico. Desde el martes y hasta el 20 de agosto se realiza la 40.ª Conferencia Internacional sobre Control de Drogas, conocida como IDEC, organizada por la DEA de Estados Unidos y el Ministerio de Seguridad de Argentina.

Estos encuentros, que se realizan desde 1983, funcionan como espacios de coordinación entre agencias antidrogas, policías, autoridades de seguridad y organismos de inteligencia de distintos países. Participan entre 400 y 600 funcionarios y representantes de alrededor de 120 países miembros y observadores, además de organismos policiales internacionales.

La conferencia de Buenos Aires está encabezada por autoridades argentinas y altos funcionarios de la DEA. El lema de esta edición, “Justicia a través de la fortaleza y la unidad”, resume el objetivo: que frente a organizaciones criminales que operan sin respetar fronteras, las autoridades tampoco investiguen de manera aislada.

En esa reunión, y a pesar de la complicada relación que se ha dado entre la DEA y el Gobierno de México, el secretario Omar García Harfuch fue reconocido públicamente por el propio administrador de la DEA, Terry Cole, quien lo presentó ante representantes de más de cien países como “un socio de confianza y un buen amigo de Estados Unidos”, y destacó sus casi dos décadas de trabajo en instituciones de seguridad mexicanas. No es un reconocimiento menor. La relación de México con la DEA ha atravesado momentos muy complicados.

El administrador de la DEA destacó también que García Harfuch conoce directamente los riesgos de enfrentar al crimen organizado. Recordó el atentado que sufrió en junio de 2020, cuando era secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México.

Las palabras del director de la DEA tienen, además, un peso político. En momentos en que Washington exige mayores resultados contra los cárteles, el tráfico de fentanilo y las estructuras financieras del crimen organizado, Cole está diferenciando públicamente a García Harfuch y reconociéndolo como un interlocutor confiable para Estados Unidos.

Durante tres días, buena parte de los trabajos de esta reunión se realizan a puerta cerrada. Se comparte información de inteligencia, se analizan organizaciones criminales transnacionales y se coordinan estrategias contra el tráfico de drogas, el lavado de dinero y el narcoterrorismo.

Además de las sesiones generales, hay reuniones bilaterales entre países. Es un encuentro que permite intercambiar información concreta sobre investigaciones, rutas del narcotráfico, estructuras financieras, objetivos criminales y operaciones que involucran a distintas jurisdicciones. La asistencia de García Harfuch no estaba contemplada originalmente. La propia Presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que, en un primer momento, su gobierno había decidido no participar por los antecedentes y las diferencias que han existido con la DEA.

Finalmente, el Gabinete consideró que era importante aprovechar un foro con representantes de más de cien países para presentar la estrategia mexicana.

García Harfuch habló de los avances que, asegura, ha tenido México y destacó la reducción de homicidios, los decomisos de drogas, las detenciones de objetivos prioritarios y el fortalecimiento de las capacidades de inteligencia y, sobre todo, habló de la colaboración con Estados Unidos en materia de seguridad.

Harfuch agradeció a Cole por haber acelerado el intercambio de información entre ambos países y reconoció que incluso han tenido que “saltarnos los protocolos que a veces nos toman mucho tiempo” para compartir datos sobre organizaciones criminales. El secretario sostuvo que México continuará trabajando mediante inteligencia compartida, investigaciones paralelas, operaciones coordinadas y acciones contra las estructuras financieras del crimen organizado.

“Necesitamos que la información viaje más rápido que las drogas, necesitamos que la información viaje más rápido que el dinero ilícito”.

La participación del secretario de Seguridad ocurre precisamente cuando Washington ha incrementado la presión sobre México para obtener mayores resultados contra los cárteles, el tráfico de fentanilo y las redes financieras que sostienen al crimen organizado.

Más allá de las diferencias entre gobiernos y de las tensiones que continúan existiendo entre México y la DEA, en Buenos Aires quedó claro que entre las agencias estadounidenses y García Harfuch existe un canal de comunicación y cooperación que ambas partes consideran importante mantener.

El reconocimiento de Terry Cole a Omar García Harfuch contrasta con las duras declaraciones que el propio director de la DEA ha hecho durante los últimos meses sobre México, los cárteles y la presunta protección que reciben de funcionarios mexicanos.

En julio, durante una conferencia sobre fentanilo en Estados Unidos, Cole fue particularmente contundente. Habló de lo que llamó una “conexión mortal” entre las redes de los cárteles y el Gobierno mexicano y afirmó que “son una misma cosa”.

Para la DEA, esa presunta relación entre organizaciones criminales y funcionarios mexicanos se ha convertido en una de sus principales preocupaciones. Cole ha ido todavía más lejos. Al comparecer ante legisladores estadounidenses, afirmó que narcotraficantes y funcionarios mexicanos de alto nivel han estado “en la cama por años”, una expresión con la que acusó directamente la existencia de una relación histórica de complicidad entre sectores del poder político y el narcotráfico.

La DEA también ha señalado específicamente al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Cole ha sostenido que el CJNG mantiene buena parte de su poder mediante la violencia y la corrupción, y aseguró que existen integrantes del Gobierno mexicano que protegen a dirigentes del cártel y facilitan el narcotráfico, el lavado de dinero y la violencia.

Incluso lanzó una advertencia: ningún cargo o conexión política protegerá a quienes colaboren con estas organizaciones.

El Gobierno de Claudia Sheinbaum ha rechazado estas acusaciones y ha pedido pruebas que sustenten los señalamientos. Por eso resulta relevante lo ocurrido ahora en Buenos Aires.

La misma DEA, que públicamente ha cuestionado la penetración del narcotráfico en estructuras del Estado mexicano, distingue a García Harfuch, lo reconoce como un interlocutor confiable y mantiene con él un intercambio directo de inteligencia.

Mientras la DEA mantiene fuertes señalamientos sobre la penetración del narcotráfico en México, hay una buena noticia: destaca públicamente la relación de confianza y el trabajo que está realizando Omar García Harfuch en materia de seguridad y cooperación bilateral.