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Las fake news del sismo

Es el miércoles 20 de septiembre en la noche. La voz suena desesperada y vuela por todas las redes sociales, no da su nombre, pero dice que le queda sólo cuatro por ciento de pila en su celular. Asegura que está frente al colegio Rébsamen, que habló con brigadistas mexicanos y estadounidenses y que todavía hay niños con vida debajo de los escombros y que en unas horas van a meter un bulldozer para derribar todo porque “el gobierno no quiere que huela a muerto”, que los brigadistas americanos (que no habían llegado aún a México) habían detectado a cuatro niños vivos y que los brigadistas mexicanos habían detectado a otros cinco niños vivos. Que el gobierno tampoco quiere rescatar cuerpos. El gobierno quiere derribar todo y lo único que se puede hacer es que “los civiles” lo difundan y lo impidan.

 

Las redes sociales devoraron el mensaje, estaba en todos los Facebook, en todos los Twitter, en todos los WhatsApp. Pero sólo había un problema: era falso. Nunca a esas horas y ese día se había planteado ni remotamente derribar el colegio, nunca se había planteado meter maquinaria pesada, tampoco había allí rescatistas estadounidenses.
Al contrario (y ésa es otra historia que tiene que contarse por separado), se estaba en plena euforia del rescate de Frida Sofía. ¿A quién se le hubiera ocurrido meter en ese momento maquinaria pesada?

A las pocas horas se sabía que todos los niños ya estaban identificados: los que estaban ya con sus padres, los que estaban hospitalizados, los que habían sido rescatados y los que lamentablemente ya habían muerto. No quedaba ningún cuerpo de un niño bajo los escombros. Sólo el de una mujer, aparentemente de intendencia, no identificada, a la que se siguió buscando por horas. Al día siguiente seguía circulando el mensaje y ahora generalizado: “se informa que hoy a las 5 de la tarde se suspenden las tareas de rescate porque entrará en todos los derrumbes maquinaria pesada, hay que impedirlo”. Era falso, a esa hora continuaban las labores de rescate y así lo hicieron durante días.

Un grupo de 50 personas hace un escándalo en torno a un tráiler. Otra mujer con la voz rota: “amigos, estoy aquí donde les dije, se están llevando todos los suministros que están llegando, se los está llevando el gobierno (de Morelos), vean esto se están llevando los tráileres, la gente se está metiendo, tenemos que hacer algo… de verdad no podemos permitir que el gobierno nos pisotee así, que todo lo que estamos mandando se lo roben, ayúdenme a difundirlo”. Al mismo tiempo un grupo de personas saqueaba un centro de acopio.

No era verdad, más allá de la controversia de que cierta ayuda se envió al DIF local (que entre otras cosas para eso está), lo cierto es que ese día estuvimos en Jojutla y pudimos comprobar no sólo cómo llegaba la ayuda en innumerables camiones, sino también cómo iba al centro de acopio y cómo, al exceder las posibilidades de almacenamiento del propio centro, se enviaba a otras localidades damnificadas. Vimos allí cómo los productos de un tráiler que enviaba Walmart, era entregado directamente a la gente. Por cierto, al mismo tiempo, leíamos otro mensaje que decía que estaban vendiendo productos que habían sido enviados a los centros de acopio en tiendas de esa empresa. Obviamente era falso.

En la Ciudad de México hubo excedente de lugares en hospitales públicos y privados. Hubo unas 800 personas heridas, todas fueron tratadas y sólo un puñado estaba en situación de gravedad. La atención fue gratuita en hospitales públicos, de la Ciudad de México y federales, pero también en la mayoría de los privados. Nadie se quedó sin atención médica. Pero uno de los Face que más circuló es el de un hombre al que supuestamente le querían cobrar 36 mil pesos para atenderlo en la Cruz Roja, nada menos que en la Cruz Roja. Falso de toda falsedad. ¿Y qué decir del tuit que se envió pidiendo a la gente no ir al Hospital General de la Ciudad de México porque estaba a punto de colapsarse, de derrumbarse? De más está decir que tanto el Hospital General como el Centro Médico Siglo XXI, no sufrieron daño alguno.

Las redes sociales pueden ser un instrumento de ayuda y solidaridad impresionante, pero también, no olvidemos la pasada elección de Estados Unidos, de manipulación e ignorancia. Para eso sirvió también para lo ocurrido tras el sismo.

Desde el jueves pasado tanto el Presidente Enrique Peña como el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México afirmaron que la prioridad era el rescate de las personas en los sitios colapsados (primera foto, labor de rescatistas ayer en Álvaro Obregón).

 

Y es que en las redes sociales empezaron a circular mensajes de que se habían dado por terminadas las labores de rescate de las víctimas, e iban a iniciar con el trabajo de remoción de escombros con maquinaria pesada.

“En la Ciudad de México continuarán las labores de rescate en los sitios donde pueda haber personas con vida debajo de los escombros”, dijo en Puebla el Presidente.

Asimismo, Miguel Mancera aclaró que se había usado maquinaria para remover losas que dificultaban las labores de rescate, pero que de ninguna manera se había concluido con la búsqueda de víctimas con vida.

La embajada de Japón en México desmintió ayer en Twitter que su grupo de rescate hubiera abandonado las labores. Por la mañana tuiteó que seguían trabajando en el país y las labores se realizaban con extremo cuidado (segunda foto).

Los japoneses laboraban en el edificio multifamiliar Tlalpan, en donde ayer rescataron a un perro y con ello se determinó que no había más vida. El equipo nipón guardó un minuto de silencio en memoria de las víctimas.

Ayer, el Presidente de la República reiteró el llamado a no dejarse engañar por personas que sólo obstaculizan las labores.