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La familia del ex gobernador

A tres meses de que Ángel Heladio Aguirre Rivero dejara el cargo de gobernador constitucional del Estado de Guerrero, a causa de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, la Policía Federal capturó a su hermano Carlos Mateo Aguirre Rivero, acusado de haber realizado operaciones con recursos de procedencia ilícita que superan los 287 millones de pesos.

Carlos Mateo fue un hombre poderosísimo durante la gubernatura de su hermano menor. Tenía el puesto de coordinador ejecutivo del Gobierno de Guerrero, con el que controlaba a todos los secretarios del gabinete estatal.

Desde ahí se pudieron hacer negocios millonarios. No podemos olvidar, por ejemplo, la terrible crisis vivida por el estado cuando azotaron las tormentas Ingrid y Manuel. Esta situación hizo que se volcaran cuantiosos recursos a Guerrero.

La familia de Aguirre Rivero siguió la frase de Joseph Pulitzer: “Ojo a las situaciones inesperadas. En ellas se encierran a veces las grandes oportunidades.”

Carlos Mateo siempre ha estado cerca de Ángel Heladio, muchos lo llaman El Señor de los Negocios. Desde que este último ha figurado en la política, aquél siempre ha tenido cargos importantes en la administración pública.

En 1996, cuando este último fue gobernador interino del estado, Carlos Mateo ocupó el cargo de director de Administración de los Servicios Estatales de Salud, donde sin embargo duró poco. Renunció y mejor se dedicó a los negocios de la construcción obteniendo obviamente contratos gubernamentales.

Esta semana, Tomás Zerón, director de la Agencia de Investigación Criminal de la Procuraduría General de la República, informó que junto con el hermano del ex gobernador fueron detenidas cinco personas más, entre ellas un sobrino del ex mandatario y el ex subsecretario de Finanzas del estado, quienes también recibieron contratos de obra pública, sufragados con fondos públicos que terminaron en cuentas personales.

Los contratos se signaron en los años 2012, 2013 y 2014 con recursos federales provenientes de CFE, Banobras, Tesorería de la Federación, Comisión Estatal del Agua, Consejo Estatal de Seguridad Pública y de la Comisión de Infraestructura Carretera y Aeroportuaria de Guerrero.

Carlos Mateo no es el único que se benefició gracias a la posición de su pariente cercano. Se sabe que entre familiares y personas cercanas había más de 93 en la nómina, muchos en calidad de aviadores.

Un hermano era supervisor de la Secretaría de Educación estatal para la zona de la Costa Chica. Otro cobraba como asesor de la Secretaría de Salud de Guerrero. Tenía a sobrinos como asesores y al frente del Parque Papagayo. Su cuñado estaba en Finanzas de la Secretaría de Educación, entre muchos otros familiares dados de alta con cargo al erario.

Ni la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos del Estado ni la Constitución impiden la asignación de cargos a familiares de gobernantes. Lo que sí es delito es que muchos de éstos simplemente cobraran sin trabajar.

Debería serlo también cuando se rompe toda norma ética, pero es mucho más grave que se utilice el poder, como fue en el caso de Carlos Mateo, para desviar recursos públicos, sobre todo en uno de los estados más pobres del país. ¿Y su hermano el gobernador no sabía nada?

 

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