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La extraña visita de Trump

Cuando Donald Trump arremetió contra nuestro país, con declaraciones incendiarias como que “México manda a su gente, pero no manda lo mejor. Está enviando a gente con un montón de problemas (…) Están trayendo drogas, el crimen, a los violadores”, o cuando es reiterativo al hablar de que se construirá un muro en la frontera y que hará que los mexicanos lo paguen, nunca se imaginó que la respuesta del Gobierno federal fuera una invitación a Los Pinos para platicar con el Presidente Peña Nieto.

De igual manera me imagino que cuando el Presidente Peña Nieto, después de que él mismo calificó al candidato republicano de ser un tipo con ideas similares a las de Hitler, nunca calculó que aceptaría la invitación de inmediato. Y mucho menos durante la semana que se presenta el informe presidencial.

La Presidencia de México confirmó que la reunión sería privada y que la invitación fue hecha el viernes pasado a ambos candidatos, al republicano Donald Trump y a la demócrata Hillary Clinton, para platicar sobre la relación bilateral.

México requiere una relación cordial con Estados Unidos, es nuestro principal socio comercial y juntos, con Canadá, hemos y tenemos que construir una región sólida. Como de igual manera le conviene a EU trabajar bien con México. Y aunque muy remota cabe la posibilidad de que Trump pudiera ser presidente de su país.

Pero Donald Trump no ha cambiado un ápice de su discurso ni postura sobre los mexicanos. Llegó acompañado de dos de las principales figuras que han impulsado su política contra los inmigrantes: el senador por Alabama Jeff Sessions y el exalcalde de Nueva York Rudolph Giuliani.

“Lo que Trump propone es arreglar el problema de la inmigración ilegal y luego vamos a luchar con la gente que ha estado aquí desde hace mucho tiempo”, ha manifestado Jeff Sessions.

Y Giulianni ha dicho: “La primera fase es controlar la frontera, la segunda es deshacernos de los criminales y la tercera es tener un país más seguro”.

El propio Larry Rubin expresó: “Vendrá a México porque quiere demostrar que él sí está dispuesto a hablar cara a cara los asuntos importantes, para que sea una relación más amistosa y más profunda”.

Trump no se mostró empático con los mexicanos, pero sabe que el voto latino cuenta y quiso utilizar esta visita como estrategia de campaña. Habló del muro en la frontera, pero no dijo que haría que los mexicanos lo paguemos.

Para México es prioritario recordarle a Trump la importancia de ser socios comerciales y buenos vecinos. El Presidente señaló a Trump que, según la Cámara de Comercio de Estados Unidos, más de 6 millones de empleos en ese país dependen de las exportaciones que hacen a México. Le expuso que nuestro país le compra más a Estados Unidos que a Alemania, España, Francia, Italia, Japón y Reino Unido juntos.

Pero las críticas de recibir a Trump en México no se hicieron esperar. La propia Hillary Clinton puso en su cuenta de Twitter: “desde los primeros días de su campaña, ha denominado a los mexicanos como violadores y criminales”.

Margarita Zavala escribió en su cuenta: “Aunque lo hayan invitado, sepa que no es bienvenido. Los mexicanos tenemos dignidad y repudiamos su discurso de odio”.

Vicente Fox: “No hay vuelta atrás, Trump, tus ofensas hacia los mexicanos, musulmanes y más te han llevado al hoyo donde estás hoy. ¡Adiós, Trump!” El perredista Jesús Zambrano, hasta ayer presidente de la Cámara de Diputados: “No se explica una reunión privada de @EPN con un candidato que ha ofendido constantemente a México y a su gente. No comparto esta acción”.

De lo rescatable de esa reunión está el tema que el Presidente puso sobre la mesa: las armas y los millones de dólares que entran a México de manera ilegal y que alimentan al crimen organizado y haberle manifestado el sentimiento de agravio que tenemos los mexicanos.

La visita de Trump no fue agradable para nadie, pero es una realidad que en México nos tenemos que portar a la altura y tener una relación diplomática con Estados Unidos.

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