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Hay tantos Abarca

 

El caso de José Luis Abarca, en el que hay un vínculo entre el poder y el narcotráfico, no es único. A lo largo de los años el crimen organizado ha intentado ocupar cargos para obtener la protección que le permita controlar territorios y continuar con el negocio, pero también para acceder a los recursos públicos con los que cuentan muchos políticos.

A principios de octubre el ex gobernador Ángel Heladio Aguirre dio una entrevista a Grupo Imagen en la que advertía que el ex edil de Iguala no era el único ligado a la delincuencia y que se tendría que investigar a los demás presidentes municipales de su estado.

Aceptó que existían infiltraciones del crimen organizado en diferentes municipios de la entidad y afirmó que solicitaría a la Secretaría de Gobernación que se investigara a los 81 alcaldes del estado.

Esta semana hemos visto que se han hecho acusaciones contra al alcalde de Emiliano Zapata en el estado de Morelos, Carlos Martínez Varela, quien es investigado por la PGR por supuestos vínculos con el crimen organizado.

El edil y sus padrinos políticos, el ex alcalde Alberto Figueroa y Catalina Ríos, La Jefa, también son investigados. Alberto Figueroa es primo del empresario artístico Federico Figueroa, quien es señalado como uno de los jefes de Guerreros Unidos en Morelos y es además, según se ha informado, pariente de Joan Sebastian.

La indagatoria de la PGR en Morelos (AC/PGR/MOR/CV/110/V/2014) en contra de Catalina Ríos, La Jefa, cita que ésta ha sostenido reuniones con Servando Gómez La Tuta, líder de los Caballeros Templarios.

Muchos de los líderes de Guerreros Unidos estaban resguardados en Morelos. Ahí fue ubicado Benjamín Mondragón, uno de los principales jefes del cártel de Guerreros Unidos, quien se quitó la vida antes de ser detenido. Estaba ahí porque se sentía protegido.

Entre los personajes de la política cercanos al crimen organizado están también todos los casos de los alcaldes de Michoacán que han aparecido en videos con Servando Gómez La Tuta: el alcalde de Aquila, Juan Hernández Ramírez; el de Lázaro Cárdenas, Arquímedes Oseguera; la alcaldesa de Pátzcuaro, Salma Karrum Cervantes, o la de Huetamo, Dalia Santana Pineda. A todos se les ve negociando con el narcotraficante.

Y también está la historia de Julio César Godoy Toscano, hermano del ex gobernador de Michoacán Leonel Godoy, un ex diputado federal, hoy prófugo, quien también sostenía conversaciones telefónicas con el líder de los Templarios para apoyar su campaña.

Y éstos son sólo algunos. Hay muchísimos casos más de los que ni siquiera estamos enterados. En el 2015 habrá elecciones y debemos estar muy atentos para detectar si criminales están apoyando o participando en las campañas sobre todo para las alcaldías, para tener mayores espacios de poder. Es difícil, pero no podemos permitirnos como sociedad que haya tantos Abarcas gobernando nuestro México.

bibibelsasso@hotmail.com
Twitter: @bibianabelsasso