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Fuero para madrear

Ana Gabriela Guevara regresaba de Valle de Bravo en su motocicleta Harley Davidson y mientras conducía en la carretera México–Toluca, una camioneta con placas del Estado de México MMU- 84 -73 le chocó.

Ella confundió la agresión con un incidente de tráfico y le solicitó al conductor del vehículo que se detuviera para llamar al seguro.

De la camioneta bajaron cuatro hombres que la empezaron a insultar y a golpear. La golpiza duró aproximadamente 45 segundos, los cuales fueron suficientes para que Guevara sufriera una fractura en la región malar derecha y tuviera que ser operada de emergencia para colocarle una placa y tornillos quirúrgicos.

Todo parece indicar que estos golpeadores son escoltas privados. Ha habido decenas de casos donde guaruras que sin importar si están o no en sus horarios de trabajo, agreden y golpean.

En esta última década, en todo el país, las empresas enroladas en el servicio de guardias de seguridad aumentaron en un 17 mil por ciento en todo el país, y el mercado de las empresas, debidamente registradas, presenta un crecimiento del 530 por ciento.

Estimaciones de la Confederación Nacional de Empresarios de Seguridad Privada y Similares del Ramo indican que el número total de elementos de seguridad privada, entre regulados e informales, duplica a todos los policías de seguridad pública estatales y federales en México.

En la misma confederación dicen que actualmente existen muchas leyes en el ramo, pero éstas presentan lagunas y diferencias, que conducen a que exista duplicidad de registros. Señalan que el permiso federal faculta a una empresa y a sus guardias a trabajar en dos o más estados, pero en las entidades exigen tener un segundo permiso local.

Aunque el número de compañías regularizadas en dicho padrón ha crecido de forma significativa, es superior el número de empresas que opera de forma clandestina.

En la Ciudad de México ha habido muchos incidentes de este tipo. Cómo olvidar el caso, por ejemplo, de #lordferrari, Alberto Sentíes, cuyo escolta amagó y golpeó a un conductor de Uber porque se le cerró mientras manejaba.

En ese entonces consulté a un alto funcionario de seguridad para que me explicara por qué está tan mal regulado el tema de las escoltas privadas:

“Es muy lamentable porque algunas personas toman a alguien que labora con ellos: un jardinero, un trabajador, que tiene una complexión robusta, le dan un arma y entonces tú eres mi escolta… O empresas que no tienen los permisos, que no tienen la capacitación y los utilizan como escolta, o hay personas que sí pudieran tener alguna capacitación, que trabajaron en alguna dependencia federal, etcétera y los utilizan”.

Poco después de ese incidente, en agosto la Ciudad de México modificó la Ley de Seguridad Privada, con la cual regula a escoltas, sus vehículos y armamentos.

Con este reglamento se impone a las empresas de seguridad privada la obligación de registrar a su personal, el equipo utilizado y las armas. Pero quizá lo más importante es que las placas de los automóviles de escoltas se identifican como placas especiales. Y los automotores de guardias privados deben tener identificación grabada en el vehículo.

Además, estos guardias privados deberán de ser sometidos a estudios y evaluaciones periódicas por la SSP-CDMX.

La camioneta de la cual descendieron los agresores de Guevara tenía placas del Estado de México. No es la primera vez que pasa que golpeen y amedrenten a ciudadanos. Lo que sucede es que el caso de Ana Gabriela se hizo público, pero son decenas de situaciones de este tipo que ni siquiera se dan a conocer. Otro tristemente célebre caso en el Estado de México es el de #lordrollsroyce, Emir Garduño, quien junto con su escolta, golpearon a un Policía Federal.

Lo más grave de todo es que en el Estado de México no se tiene ninguna ley para identificar a los escoltas privados.

Es hora de que se empiece a legislar.

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