“El papa Francisco viene a disfrutar del pueblo mexicano”: Un Café Con Benjamín Clariond

La visita del papa Francisco ha creado tal expectativa en México, que artesanos elaboraron obras especialmente para él, y en los cinco estados que recorrerá se organizaron operativos de seguridad debido a la presencia de millones de fieles que presenciarán este acontencimiento. En este contexto, Benjamín Clariond, vocero internacional de los Legionarios de Cristo, hace un análisis sobre este hecho. Afirma que el Vicario de Cristo viene a disfrutar de la riqueza del pueblo mexicano; pero también a hablar con sectores marginados: indígenas, migrantes y reos. “Su propuesta no sólo es reconocer el mal, sino apelar a lo mejor del corazón de cada mexicano para que así podamos hacer un cambio”, asegura.
Bibiana Belsasso: Padre Benjamín, en tu opinión, ¿por qué vino el papa Francisco a México?
Benjamín Clariond: Creo que el Papa vino, como nos dijo en su mensaje, a disfrutar con nosotros, de la riqueza que tiene el pueblo mexicano, de la riqueza de su fe; pero, no sólo eso, también a hablar con los migrantes, con los indígenas en Chiapas; vino a encontrarse con los seminaristas, los religiosos, los sacerdotes, con las familias. Creo que vino a despertarnos, a despertar a México para que se ponga en pie, para que saque la casta, lo mejor de sí, porque estamos un poco cansados de hablar, de oír del crimen organizado y, quizás, la visita del Pontífice nos está tocando al corazón para que nos organicemos para hacer el bien, para, de verdad, vivir con honestidad, dejar la corrupción, para vivir con la verdad y, sobre todo, con el respeto, respeto a la libertad de cada quien, a la vida, a las familias. Viene a traernos, paz y misericordia.
Belsasso: Ya él dijo que venía a México como un pastor.
Clariond: Un pastor tiene la tarea de, por un lado, reconocer y celebrar todo lo bueno que hay, que es mucho, México tiene una grandísima riqueza de fe, tiene un amor a la Virgen de Guadalupe, ama a la familia. Pero, al mismo tiempo, el pastor también debe saber reconocer cuando hay enfermedades, cuando hay peligros y no sólo denunciarlos, sino ser un poquito como el buen samaritano que se inclina y cura las llagas de este hombre herido por la vida. Muchos mexicanos también han sido heridos por la vida y el Papa viene a traer consuelo, paz y misericordia, ese es el lema de esta visita: Misionero de paz y misericordia.
Belsasso: Mario Bergoglio conoce muy bien qué es vivir en una época de violencia, él empieza su carrera jesuita en medio de dictadura militar muy intensa en Argentina. Ahora, en México, vivimos mucha violencia, diferente a la de Argentina porque aquí el problema es el crimen organizado.
Clariond: Siendo el primer Pontífice latinoamericano conoce muy bien la mentalidad que tenemos nosotros, ese poquito de ambivalencia, porque podemos ser muy piadosos, muy religiosos, pero luego, en la vida práctica, vivimos de otra manera, sin ser siempre muy coherentes. Al mismo tiempo, él sabe lo que se sufre por la violencia, el mal que trae y cómo la violencia y la corrupción impiden el progreso de los pueblos, creo que viene un poco a ayudarnos a reconocer el mal; pero, sobre todo, a cargarlo sobre nosotros y a tratar de curarlo, no sólo denunciando porque se puede sólo denunciar y criticar y decir lo que está mal. Su propuesta no sólo es reconocer el mal, sino apelar a lo mejor del corazón de cada mexicano para que así podamos hacer un cambio. Podemos hacer reformas políticas, cambios de estructuras, pero eso no cambia al país, lo que lo transforma es cuando cada uno cambia su corazón, cuando cambia cada familia, ahí es donde estamos haciendo que México avance, que progrese y que se libere de esta espiral de violencia y de dificultad para poder vivir como hermanos.
Belsasso: Bien lo dijo ya el papa Francisco: ‘Yo sólo no puedo, yo vengo para cosechar en los corazones de todos ustedes y se necesita la ayuda de cada uno de ustedes, de todos los mexicanos para poder acabar con esta violencia’.
Clariond: A mí me parece muy importante que Su Santidad quiera encontrarse con todo tipo de personas, con los indígenas, que han sufrido tanto a lo largo de la historia. También con los migrantes, con ese drama, con La Bestia o sin ella, de las personas que entran por la frontera sur en busca de una vida mejor, con tanto sufrimiento.
Belsasso: ¿Cómo se planean estas visitas desde el Vaticano?, porque vemos que el Pontífice va a llegar a lugares estratégicos: a la frontera en Ciudad Juárez, para hablar de migrantes, va a Chiapas con los indígenas.
Clariond: No conozco todos los detalles, pero hay negociaciones donde el Papa propone y dice, a mí me gustaría visitar tal o tal lugar, encontrarme con tales personas. Entiendo que un representante del gobierno, probablemente el embajador ante la Santa Sede, Mariano Palacios Alcocer y también de la Secretaría de Gobernación, donde tratan asuntos religiosos, entran en negociaciones. Luego viene el señor Gasbarri, quien es el encargado de los viajes, de hecho, este es su último que organiza; visitan los lugares, ven la logística, ven temas de seguridad y deciden, siempre teniendo en cuenta los mensajes que el Papa quiere transmitir. Desde el inicio, él ha sido muy claro, quiere ir a las periferias, acercarse también a los sitios alejados, por eso eligió ciudades que nunca ha visitado ningún Pontífice, excepto la Ciudad de México, aquí tenemos la dicha de tener a la Virgen de Guadalupe
Belsasso: Sí, ya había dicho él, cuando estuvo en Estados Unidos que él no podía pisar territorio mexicano sin venir a ver a la Virgen. Ahora, escoge también un lugar que, si bien ha tenido problemas, el cardenal es su gran amigo, que es Michoacán.
Clariond: Sí, va a Morelia, el cardenal Suárez Inda ha coincidido con él en reuniones del Episcopado Latinoamericano y son cercanos.
Belsasso: ¿A él lo nombra cardenal, el papa Francisco?
Clariond: El 14 de febrero se cumple un año de que Suárez Inda haya sido nombrado cardenal. Michoacán es un lugar donde ha habido mucho sufrimiento por la violencia, pero es un lugar, hay que pensar, por ejemplo, en la historia de Tata Vasco, donde la Iglesia se acercó a los indígenas para enseñarles artes y oficios para que pudieran levantar su vida, porque la tarea de la Iglesia es ésa, evangelizar, pero también es acercarse a quien sufre como el buen samaritano y tocar sus llagas, ayudarle a salir de ahí, darle las herramientas, educar las conciencias para que sean sensibles y para que no sucumban, por ejemplo, ante la idolatría del dinero, que luego lleva a la corrupción; educar para que sean sensibles a las necesidades del prójimo y que las personas que tienen más recursos no vivan en una burbuja, sino que seamos verdaderamente solidarios. La tarea de la Iglesia y el Papa viene a despertar esa conciencia de querer ayudar, de ser solidario. Viene a apelar a lo mejor del corazón de los mexicanos.
Belsasso: Ahora, si vemos las encuestas de religiosidad, la religión católica ha ido perdiendo fieles, han surgido muchísimas otras religiones, muchas cristianas, ¿el papa Francisco viene también a reconquistar a esa gente?
Clariond: El Pontífice viene no en plan de proselitismo, viene a compartir un mensaje, lo que él considera como cabeza de la Iglesia, que es el mensaje de Jesucristo, viene a proponerlo y luego, cada quien, por esa libertad religiosa que él mismo defiende y aboga, confrontándose con la verdad, tiene la oportunidad de elegir. Él viene a proponer, a sembrar, a invitar a reflexionar, a ponerte preguntas importantes sobre el sentido de la vida, sobre la necesidad de hacer el bien; preguntas clave que todos tenemos en el corazón: ¿para qué estamos aquí?, ¿cómo podemos construir una vida más fraterna, un país más próspero, un país donde podamos vivir todos en paz?, son preguntas clave. Y, luego, ¿qué puedo hacer yo?, para no nada más pedir que el gobierno haga, que la Iglesia haga, que los políticos hagan, sino cada uno de nosotros poner nuestro granito de arena, porque México puede cambiar si todos los mexicanos nos ponemos de pie.
Belsasso: El papa Francisco ha hablado del tema del crimen organizado, a mí hay algo que me impresiona: muchísimos criminales son muy creyentes por una parte; y por otra, asesinan y secuestran . Tienen su propio santo, Malverde, ¿cómo puede darse esa dualidad?
Clariond: El Papa Benedicto XVI tocó precisamente ese tema cuando visitó León, en 2012. Él dijo que era muy importante romper con esa dicotomía que hay, esa esquizofrenia, entre una religiosidad profunda, que luego no se traduce en la vida, que nada más son prácticas, rezos y demás, pero que no tienen impacto en la vida de todos los días. Creo que esa es la coherencia del Evangelio en la que tenemos que trabajar todos los días, porque todos somos pecadores y a todos nos cuesta, de vez en cuando vencernos a nosotros mismos y, a veces, es muy atractivo poder cortarse las esquinas, cuando vas corriendo en el colegio te cortas tantito la vuelta y, sin embargo, eso no nos libera, eso nos hace luego sufrir, nos esclaviza. El Pontífice viene a proponer eso, a invitar a la conversión, a decir, no creas que no puedes cambiar, claro que puedes hacerlo, no importa lo que hayas hecho, porque Dios no se cansa de perdonar, siempre está dispuesto mientras tú le pidas perdón. También a personas que están metidas en el crimen organizado, sí tendrán que enfrentar naturalmente las exigencias de la justicia, pero la misericordia es decirle no temas, tú todavía puedes mirar a Dios con paz, si quieres cambiar de vida y él te va a ayudar.
Belsasso: Es un poco el mensaje: tienes que cambiar de vida, no puedes llevar esta vida dual de llegar en la mañana, matar y en la noche prenderles velas a todos los santos.
Clariond: Así es, es decir, menos mal que le prendes velas a los santos, eso a lo mejor te ayuda luego a cambiar, pero, tiene que haber una coherencia, yo no puedo ir a decirle a Dios que lo amo sobre todas las cosas, cuando estoy matando a sus hijos, cuando tengo un ídolo que se llama dinero o poder, por el que sacrifico todas las cosas. El Santo Padre, además de denunciar esto, quiere apelar a lo mejor de cada corazón, porque cada persona puede cambiar, puede recordar sus experiencias auténticas de Dios y limpiarse, quitarse todas esas falsas experiencias de religiosidad, que son, a veces una excusa para tranquilizar la conciencia que está reclamado algo.
Belsasso: Finalmente sí me estás diciendo que no se trata de que la religión nada más tranquilice un poco las conciencias, sino que la gente cambie para bien.
Clariond: Es que el mensaje de Jesucristo es eso: ‘Si me amas, guardarás mis mandamientos’, por eso la Iglesia está comprometida en la educación, en el anuncio del Evangelio, porque está convencida de que si la gente hace la experiencia de Dios y se vive el Evangelio, que empieza con el mandamiento de la caridad hacia los demás, entonces el mundo puede cambiar. Ahora, cuando yo nada más rezo, pero si la fe no se traduce en obras de misericordia, de dar de comer, de ayudar a crear fuentes de trabajo, de visitar a los enfermos y curarlos, de defender la vida, la fe está hueca. Dice, de hecho, la carta del apóstol Santiago: ‘Tú tienes fe sin obras, los demonios también, los demonios también creen en Dios y tiemblan… tú muéstrame tu fe sin las obras y yo por medio de mis obras te mostraré mi fe’. El sello de autenticidad de un creyente es cuando se esmera desde su debilidad, porque también se puede equivocar, puede cometer errores para tratar de vivir la caridad del amor al prójimo. Eso es lo que le da el sello de autenticidad, pedirle a Dios la fuerza en la oración, la participación en actos religiosos, los sacramentos, acercarse a la confesión, pero, sobre todo, que eso luego se traduzca en obras de caridad, en hablar bien, en participar, en ser solidario, en ser tolerante, tantas virtudes evangélicas buenas que México tiene, de amar a la familia, de defenderla, de alegrarse, de celebrar la vida.
Belsasso: ¿El Papa y su gente alrededor creen que pudiera haber un antes y un después de la visita de Francisco a México?
Clariond: Siempre después de una visita del Papa, hay un antes y un después, en toda ocasión porque es algo especial. Cuando hay carencia de líderes morales en la sociedad actual, de pronto viene alguien que ves que se reconoce como pecador, porque él así se define, pero que al mismo tiempo trata de ser coherente. Hay que ver en estos días los gestos que el Papa tendrá con la gente, cómo se acerca ella, cómo se interesa, cómo muestra el cariño, no tiene miedo, como de tocar la carne sufriente de Cristo, que es cada hermano nuestro, cada persona que sufre en su corazón, en su familia por una pérdida, por un luto. Cuando hay un liderazgo así, hace que te hagas preguntas y entonces puedas cambiar. Cuando dices, ‘oye, a lo mejor, como yo he estado viviendo no está tan bien’, puedes empezar a generar un cambio. Creo personalmente, que la visita del Papa va a marcar un antes y un después, lo importante es que cuando él se vaya y nos deje su mensaje, cuidemos la semilla que él ha sembrado y no dejemos que por oportunismos o por alguna otra cosa, esa semilla se malogre, se marchite.
Belsasso: También lo que tiene el Papa Francisco es que un hombre político, que sabe de política y está tratando realmente de cambiar desde la Iglesia, tratar de recuperar a muchísimos feligreses y más. Lo ha hecho muy bien, ¿no?
Clariond: A mí me encanta Jorge Mario Bergoglio, porque él es muy coherente, él dice, no hay que estar aquí para estar peinando a las ovejas que ya están en el redil, hay que ir a buscar a las ovejas descarriadas, buscar a los alejados, hay que estar en estado permanente de misión, salir a misionar, no estar esperando tranquilamente en la sacristía, sino ser esa Iglesia de hospital de campaña, donde vas a buscar a los enfermos que están heridos por la vida, no esperarte a que lleguen solos, ve y búscalos.
Belsasso: ¿En qué viajes has visto tú que haya hecho el Papa Francisco y que habido cambios? Te ha tocado ir a varios.
Clariond: Sí, por ejemplo, a mí me impresionó mucho el viaje que hizo a República Centroafricana, es un país en guerra civil. Todos le aconsejaron que no fuera, porque había guerra civil y no podían garantizar su seguridad, pero fue. Abrió ahí la Puerta Santa en Banguí, estaba el conflicto a las afueras de la ciudad, no se ha resuelto el problema, pero por lo menos ya están dialogando, es un inicio, son semillas, es empezar procesos.
Belsasso: Su viaje al Medio Oriente.
Clariond: Igual, ese abrazo con su amigo el rabino Skorka, delante del Muro de las Lamentaciones y el musulmán Omar Abboud. Judío, católico y musulmán, abrazados los tres como amigos, no ha resuelto el conflicto, pero ha iniciado un proceso que va a llegar a eso. Al Papa le gusta empezar procesos y sembrar, confía que Dios con su acción y con la gente de buena voluntad, que quiere prestarse, esos procesos van a llegar a buen término.
Belsasso: Ha detonado el principio de grandes negociaciones, de grandes pláticas, aquí, en México, seguramente lo va a lograr con el tema indígena, del crimen organizado, de los migrantes.
Clariond: Creo que nos va a dar sorpresas, todavía no ha concluido la visita, tenemos que ver, esperar hasta el final porque esto, como en el futbol, no se acaba hasta que se acaba y estoy seguro que el Papa tiene grandes sorpresas importantes más allá del selfie o de lo que sea, escuchemos lo que nos viene a decir y veamos los gestos que hace, porque nos está retando, nos está invitando a que hagamos lo mismo.
Belsasso: Es que siempre se ha metido en temas que muchos dirían que no le corresponden, otros dirían que afortunadamente los está tocando, porque están haciendo despertar a muchísimas personas a poner los temas sobre la mesa, como la famosísima Encíclica del medio ambiente
Clariond: Es la primera vez, la Laudato Si, que ha causado un poco de polémica, pero mira lo interesante, empezó la discusión, lo trae a la luz para que tomemos conciencia y que podamos actuar en consecuencia, de manera responsable. A él le gusta mucho hacer eso, te presenta el bien y te dice, mira, te propongo esto, conócelo, velo y déjate interpelar por él y muchas veces dices, me convence, quiero probarlo, quiero intentarlo. Eso es parte de su ser misionero de paz y de su misericordia, porque te da la paz que te transmite cuando te anuncia la verdad y lo mismo la misericordia que te da la posibilidad de cambiar, de ser diferente, de ser otro, de que el pasado puede quedar atrás y puedes correr hacia la meta, tranquilo, sereno, siempre y cuando tú quieras cambiar de vida y pedirle perdón a Dios, sabiendo que él te va a ayudar, que él te va a asistir y que tus hermanos mexicanos y en la Iglesia también te queremos ayudar, queremos ayudarnos unos a otros para hacer ese cambio, los cambios no se hacen solos, tenemos que irlo haciendo juntos como pueblo. Al tener confianza entre nosotros, la reconciliación entre todos los mexicanos espero que sea una de los grandes frutos que tenga esta visita, que de verdad nos tomemos en serio las necesidades de los pobres, las de los migrantes, pero también las de las familias porque México también está llamado a ser una gran familia.
Belsasso: Padre, te quiero platicar, hace unas dos semanas, me encontré una encuesta muy interesante de Islandia, la cual dice que los chavos de 25 años para abajo, no creen ya en ningún Dios, en ninguna religión, en ninguna divinidad, creen en datos duros, en la ciencia. ¿Cómo ves tú que ahora es más difícil convencer a los jóvenes y a las nuevas generaciones de tener fe, de tener religión, de creer en algún Dios?
Clariond: Claro. El reto de la secularización que es eso, vivir como si Dios no existiera o ponerlo entre paréntesis, es un reto muy grande que tiene la Iglesia y hay que aprender a dialogar con esta realidad cultural, hay que cambiar las formas, los métodos. Lo que nos decía Juan Pablo II, nueva evangelización es mensaje igual, pero diferentes métodos. O sea, mismos contenidos, diversas formas, nuevo ardor, nuevo entusiasmo. La mejor manera para ayudar a un joven a descubrir la belleza de la fe es ayudarle a que se planteé preguntas existenciales, ¿por qué estoy aquí?, ¿por qué hay que vivir?, ¿qué es esto de vivir?, ¿por qué sufren las personas?, ¿por qué se mueren?, ¿qué hay después de la muerte?, ¿por qué hay mal en el mundo?, ¿por qué nos peleamos, aunque somos hermanos? De pronto, te empiezas a hacer preguntas que te hacen reflexionar y muchas veces esa reflexión puede ser el camino por el cual puedes llegar a decir, a lo mejor Dios es la respuesta y de ahí puede empezar un camino de fe. No me asusto de que haya personas que no tienen fe, pero a mí me gusta mucho ayudarles o invitar a la gente a que se planteé preguntas, porque haciéndote preguntas puedes encontrar respuestas. Yo mismo me he hecho esas preguntas y en Jesucristo he encontrado la respuesta a muchas de ellas. Ahora, si no tienes preguntas, para qué te sirven las respuestas.
Belsasso: Complétame esta frase, la voy a formular diferente, porque no es una entrevista personal. El papa Francisco vino a México a…
Clariond: Despertar a los mexicanos para que nos pongamos de pie y hagamos que México sea diferente, empezando por cada uno de nosotros.
