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El impoluto: López Obrador

Este fin de semana el líder nacional del PRD, Carlos Navarrete, aseguró que Miguel Ángel Mancera es el aspirante natural de la izquierda para disputar la Presidencia de la República en el 2018.

Por supuesto que este comentario no le cayó nada bien a Andrés Manuel López Obrador, quien de inmediato respondió: “Si Miguel Ángel Mancera quiere ser candidato de un partido corrupto como el Partido de la Revolución Democrática, está en todo su derecho.”

López Obrador tiene conocimiento de causa cuando afirma que en el PRD ha habido grandes escándalos de corrupción, de lo que no se acuerda es que él ha sido protagonista de muchos.

Recordemos el emblemático caso de los videoescándalos en que René Bejarano aparece recibiendo fajos de dinero de manos del empresario Carlos Ahumada, al igual que muchos de sus colaboradores más cercanos, como Carlos Ímaz, a quien también se le ve aceptando dinero. ¿Qué consecuencia tuvieron esos actos de los colaboradores cercanísimos a López Obrador? Bejarano estuvo poco tiempo en el reclusorio con todas las comodidades que requería y salió siendo uno de los más poderosos líderes del PRD. Los demás fueron intocados.

Durante su gestión al frente del Gobierno del Distrito Federal utilizó al Instituto de Vivienda del Distrito Federal para otorgar los créditos para casas únicamente a sus simpatizantes. Así lo documentamos en ese entonces en una entrevista con Laura Itzel Castillo, ex dirigente de ese organismo.

Pero también está la falta de claridad para adjudicar las obras del segundo piso del Periférico. Con cifras que hasta ahora están resguardadas por el secreto documental.

Según varios reportajes periodísticos, los malos manejos durante la permanencia de López Obrador al frente de la Ciudad también se dieron en el Registro Público de la Propiedad, donde se buscaban las escrituras de personas que hubieran fallecido y con propiedades que estuvieran intestadas para quedarse con ellas.

Hay que recordar la toma de Paseo de la Reforma que hizo López Obrador en el 2006.

Ese plantón tuvo un costo de millones de pesos. ¿Sabe usted cuál fue una de las principales fuentes de financiamiento para ese movimiento?: el entonces Gobierno del Distrito Federal, que Andrés Manuel López Obrador dejó en manos de otro cercanísimo colaborador suyo, Alejandro Encinas, quien fue mandatario local interino.

Cuando terminó la gestión de Encinas también disminuyó el apoyo para López Obrador, aunque no del todo, porque otro cercano colaborador, Marcelo Ebrard, se quedó al frente del Gobierno del Distrito Federal, y también le brindó recursos.

Cuando López Obrador dice que el PRD es un partido político corrupto, lo que no especifica es que la mayoría de los que han cometido los grandes escándalos de corrupción en el sol azteca hoy lo han abandonado para incorporarse a Morena.

 

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