“El empresario tiene vocación patrimonial pero también social”: Un Café Con Juan Pablo Castañón

Aunque se crió en Los Mochis, Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), estudió la carrera de actuaría en la Ciudad de México. Aquí también inició su actividad empresarial en el negocio de porcicultura de su padre, la cual ha continuado con una industria de pigmentación avícola.
Su padre, recuerda, le enseñó que siempre hay que retribuir a la sociedad. Por lo que esa formación influyó en la manera en la concibe la vocación de un empresario: como una oportunidad, no únicamente de participar en el mercado, sino de unir a la gente, de crear productos y de propiciar progreso y desarrollo. “Abatir la pobreza forma parte de la dimensión social del empresario”, asegura.
Bibiana Belsasso: Te toca una época muy complicada para los empresarios, ¿qué van a hacer con el problema de la CNTE?
Juan Pablo Castañón: Nosotros esperamos que ya pronto se dé la liberación de todos los retenes, lo más emblemático es el Centro Histórico de la Cuidad de Oaxaca. Empiezan a desalojarlo, por lo menos parcialmente. Esperemos que pronto sea al ciento por ciento.
Son dos temas, en dos dimensiones completamente diferentes. Uno es el educativo, que tiene su propia agenda, que la Secretaría de Educación Pública tiene que resolver; es un tema básicamente laboral, de prestaciones y de condiciones laborales con los maestros, que tienen que resolverlo incluso regionalmente, estado por estado.
Esto no tiene nada que ver con el tema de seguridad patrimonial, con el incumplimiento de la ley, ahí es donde cuentan los bloqueos, los que hemos tenido problemas en el bloqueo de los puertos o la frontera o simplemente los centros de las ciudades o las carreteras. Ése es un problema que la Secretaría de Gobernación con sus instrumentos nos debe de ayudar a resolver para tener normalidad en la actividad económica. Los daños han sido gravísimos.
Belsasso: Hace unas semanas escribí sobre eso porque un pequeño empresario me dijo: “Tengo cuatro contenedores que están bloqueados en un puerto de Michoacán, diario la naviera me cobra una renta de 250 dólares por cada uno”. Mil dólares, sólo ese empresario, pero hay muchísimas empresas que han quedado muy mermadas después de este paro.
Castañón: Lázaro Cárdenas. La verdad es que ha sido no solamente eso, es decir, no solamente los daños económicos de lo que existió, sino el prestigio y el peligro para futuras inversiones para México. La eventualidad de que vuelva esto a suceder.
Belsasso: ¿Se han echado para atrás empresas trasnacionales importantes?
Castañón: No, todavía no, pero han preguntado insistentemente qué estamos haciendo y qué probabilidades hay de que el problema se solucione de manera definitiva.
Evidentemente, esto no nos puede volver a suceder, porque todo lo que México ha desarrollado en los últimos 22 años ha sido su apertura hacia el mundo, por lo que se han instalado empresas de las más grandes del mundo en sectores tan importantes como el automotriz, que dependen de la logística de abastecimiento de Asia y vienen por Manzanillo o por Lázaro Cárdenas. Es importante que la logística prevalezca, que haya seguridad de que sí se pueda dar.
Belsasso: Ya que tocas la industria automotriz, ésta fue sin duda de las más afectadas. ¿Por qué? Me platicaban el otro día que estas plantas ya no tienen lugares para almacenar los autos por mucho tiempo y con un tráiler, un contenedor o una pieza que no llegue, no los pueden sacar.
Castañón: Sí, es que la logística hoy en día es prácticamente “justo a tiempo”, y eso significa que funcione toda la conectividad para que las materias primas, los automóviles, entren a la planta y salgan nuevamente hacia el norte. Por eso es muy importante que no nos vuelva a suceder un bloqueo de carreteras, de ferrocarriles o de los puertos.
Belsasso: Es prácticamente imposible que no vuelva a pasar.
Castañón: El secretario de Gobernación nos ofreció que, solucionándose este conflicto, 2017 y 2018…
Belsasso: ¿Ni un paro?
Castañón: Ni un paro en este sentido, de la logística de las comunicaciones.
Belsasso: Ustedes los empresarios estaban muy enojados, ¿no es así?
Castañón: Ha sido un problema muy serio porque no solamente está en el contexto de las cadenas de valor tan importantes como las que mencionas, sino también en las economías regionales, el daño a las actividades económicas es realmente muy lamentable.
Nada más por poner un ejemplo, los artesanos, que generalmente viven en poblaciones a las afueras de la ciudad de Oaxaca, hacen sus artesanías, se las venden a pequeños comerciantes de la ciudad y éstos a los turistas. Pues durante 100 días no han podido vender, no ha habido manera de poder comercializar con tanto…
Belsasso: Y es gente que vive al día…
Castañón: Así es, y es gente que vive en condiciones de subsistencia todos los días. Y por el otro lado, las grandes inversiones, porque en Chiapas los bloqueos más bien han sido sobre las tiendas comerciales. Evidentemente, después de tener pérdidas tan fuertes como las que se han tenido, van a tardar bastante tiempo en privilegiarse nuevas inversiones para la zona porque éstas van a donde haya seguridad y confianza.
Belsasso: Criticaron mucho la postura de los empresarios que dijeron que no se iban a pagar impuestos, pero realmente ustedes lo que dijeron fue “si no generamos, sobre eso que no generemos, no vamos a pagar impuestos”. ¿Por qué se armó tanto relajo de algo tan claro?
Castañón: Porque desafortunadamente la nota fue ésa, como una amenaza de parte de los empresarios. Pero era una triste realidad, no podemos pagar impuestos si no tenemos actividad económica.
Con miles y miles de empresarios, pequeños empresarios, microempresarios desesperados, haciendo paros técnicos porque no podían pagar los sueldos a los trabajadores, porque no hay ingresos de las empresas y encima teniendo las obligaciones de pagar los impuestos, creo que ya es un momento tan desesperante que urgen las medidas de reactivación económica.
Belsasso: Si no se llega a cumplir, porque no es una cuestión de deseo sino algo muy complicado, el que ya no haya paros, ¿qué van a hacer los empresarios, si continúa el problema para las empresas para poder comerciar, para poder importar, exportar?
Castañón: Nosotros realmente esperamos que los paros se eliminen completamente, de ninguna forma podemos empezar un programa de recuperación económica si no hay las garantías de que no nos vuelva a suceder.
Porque le vamos a volver a invertir, porque no solamente se trata de las inversiones o las facilidades que pueda dar, en programas, el gobierno para reactivación económica. Básicamente lo fuerte está en la inversión privada para que se reactive económicamente Chiapas y Oaxaca y en algunas zonas de Michoacán.
No va a haber programa de reactivación económica si no tenemos empresas abiertas, es decir, vías de comunicación y seguridad para poder invertir.
Belsasso: Me tocó ir a los Foros de Banorte y nos hablaron de una macroeconomía entre los mismos financieros y banqueros, decían que finalmente sí hay gente que está viniendo a invertir, hay mucho dinero en lo macroeconómico.
Castañón: Sí, porque realmente México ha sostenido un nivel de inversión extranjera directa de 30 mil millones de dólares cada año, sin embargo, hay economías 10 veces menores que la nuestra que reciben 100 mil millones de dólares al año; Chile, por ejemplo. Eso significa que podemos, tenemos el potencial para recibir esas cantidades e inversión, lo que necesitamos hacer es generar confianza, certidumbre. Por eso hemos insistido que el siguiente paso es el Estado de Derecho, el cumplimiento de la ley.
Belsasso: ¿Hay confianza?
Castañón: Falta muchísimo para avanzar, sobre todo en estas zonas, queremos invertir en zonas económicas especiales. Tenemos un programa importantísimo para atraer inversiones en zonas económicas especiales, sembrando la inversión, el empleo, la industria de los próximos 20 o 30 años, pero tenemos que generar certeza y confianza y con movimientos como éstos que duran más de 100 días y que seguimos con la inseguridad de que no se vuelva a repetir, evidentemente la confianza decae.
Belsasso: Vamos a hablar de tu trayectoria: quién es el hombre que está al frente del Consejo Coordinador Empresarial. Naciste en México, pero te criaste en Los Mochis…
Castañón: Así es. Después vine a la Ciudad de México a estudiar la universidad, la carrera de actuaría en la Universidad Anáhuac y después una maestría de administración en el ITAM. Aquí también empecé mi vida laboral.
Belsasso: ¿Cómo fue el cambio de Los Mochis a la Ciudad de México?
Castañón: Yo tengo familia aquí, así que viví en medio de ella. En la vida universitaria me sentí muy adaptado porque desde antes, prácticamente cada verano, venía a la Ciudad de México.
Belsasso: Me dicen que actuaría es una cosa complicadísima.
Castañón: Para mí sería mucho más complicado ser médico, doctor en veterinaria, psicólogo o filósofo; cada quien tiene sus propios talentos y facilidades. Hay dogmas acerca de las matemáticas, pero nos hacen falta muchos técnicos y gente que les pierda el miedo. Yo no soy un actuario en práctica porque ya me hice empresario, pero sí creo que esa base matemática ayuda a la toma de decisiones lógicas para los negocios y para la vida.
Belsasso: Pero si quieres manejar una empresa bien manejada, necesitas números. ¿Cuál fue tu primera empresa?
Castañón: Sí, claro, y análisis y toma de decisiones, consecuencias lógicas. Yo me integré a las empresas familiares en un rastro TIF. Me integré aquí, en Iztapalapa teníamos la distribuidora y después me tocó abrir la distribución en Guadalajara.
Belsasso: ¿Era la empresa de tu papá?
Castañón: Mi papá tenía participación como porcicultor, él y su hermano hacían todos los negocios juntos y cuando decidieron retirarse, nos separamos de mis primos y ellos se quedaron con la porcicultura y nosotros nos retiramos de este rastro TIF, que es una empresa, un grupo empresarial importante que tiene mercados internacionales, la porcicultura en Sonora es muy importante.
Belsasso: ¿Cómo empieza tu papá en el mundo empresarial?
Castañón: Mi padre viene de España y empieza a trabajar como dependiente en unas tiendas departamentales que se llaman El Nuevo Mundo, entonces sólo en el centro de la Ciudad de México. Con el tiempo, le dan la confianza de ser agente de ventas y le dan el territorio de Guadalajara a Ensenada y así es como ve que en Los Mochis había una oportunidad, era una ciudad que estaba creciendo, es una ciudad que tiene escasos 110 años, y decide establecerse ahí. Le pide mercancía prestada a sus patrones, llama a su hermano para que se establezcan allá y así ponen su primera tienda de ropa y de telas.
Belsasso: ¿Dónde conoce a tu mamá?
Castañón: Aquí en la Ciudad de México. Mi mamá es de Coyoacán y, de hecho, mis padres eran primos segundos. Él le llevaba siete años, pero cuando llegó de España, ella era una niña, pero con el tiempo se enamoraron y se casaron y se la llevó a Los Mochis.
Belsasso: ¿Cuántos hermanos son?
Castañón: Somos cinco, yo soy el de en medio.
Belsasso: Y empiezas a trabajar las empresas de tu papá, que también es una responsabilidad…
Castañón: Sí hicimos distintos negocios cuando yo me incorporé, que después vivimos juntos la crisis del 94.
Belsasso: ¿Cómo la pasaron?
Castañón: Tuvimos que cerrar algunos negocios, reestructurar nuestra deuda, pagar a los proveedores. Teníamos una fábrica de colchones y una distribuidora de lácteos, las cuales tuvimos que cerrar y concentrarnos en negocios comerciales.
Posteriormente, reestructuramos toda nuestra deuda y vino la separación de la sociedad, convertimos nuestra inversión de comercio a industria y agricultura.
Actualmente, mi hermano y yo tenemos siembra de pimientos morrones para exportación y tenemos una industria cuya producción básica es de pigmentación avícola y hemos generado, a través de biotecnología, otros productos de colorantes naturales para la industria alimenticia y de nutracéuticos, complementos de salud humana.
Belsasso: ¿Tu esposa también es empresaria? ¿Cuántos hijos tienen?
Castañón: No, ella está en la atención del hogar. Tenemos tres, tres hijos varones, de 27, 26 y 23 años.
Belsasso: ¿Y ellos ya también están en el mundo empresarial?
Castañón: El mayor está haciendo su maestría en Singapur. El que sigue está regresando de su maestría y está buscando trabajo, ya se incorporará después, si es su deseo, a los negocios familiares, y el más chico, de 23 años, todavía estudia biotecnología en Monterrey.
Belsasso: ¿Qué tan difícil es ser empresario y tener que manejar tantas cosas?
Castañón: Es una vocación extraordinaria ser empresario, es la oportunidad de unirte con más gente, de crear productos, participar en el mercado.
Tener la libertad de emprender es para mí la vocación que mejor puede describir las acciones de los individuos en una sociedad, para generar progreso y desarrollo.
Sólo a través de la empresa podemos abatir la pobreza, generando empleos mejor pagados. Y para pagarlos mejor tienen que haber tecnología, mayor valor agregado y eso es lo apasionante, generar valor agregado con productos que sean aceptados, que se necesiten en el mercado y generar oportunidades.
Cuando un colaborador te dice con orgullo que ya sacó a sus hijos adelante o que los tiene en una buena universidad o que se siente orgulloso de su formación o de la casa que acaba de comprar, quiere decir que la empresa está cumpliendo con su función.
Cuando generas una nueva línea de producción, abres diez, quince o veinte nuevos puestos de trabajo y generas oportunidades para jóvenes, es una oportunidad de abatir la pobreza y generar oportunidades para los mexicanos. Esa es la dimensión social de la vocación empresarial.
Belsasso: Eres un hombre muy religioso, estudiaste en escuelas maristas desde muy joven, apoyas un orfelinato, ¿cómo le haces?
Castañón: Como te decía, mi padre vino de España y después obtuvo la nacionalización mexicana, tenía las dos nacionalidades y un día le pregunté: “si te dieran a escoger, con cuál nacionalidad te quedarías”, y me dijo: “sin pensar, la mexicana, porque México nos ha dado mucho y nos debemos a México”.
Entonces esa es nuestra formación: si hemos tenido oportunidades en la vida, tenemos que regresarlas de alguna forma a la sociedad que nos ha acogido, no podemos pensar sólo en nosotros. Es más, ser empresario no es sólo una vocación patrimonial personal, tiene que tener esta dimensión social que describía anteriormente.
En la misma forma, no te puedes sustraer sólo en tu familia y en tu empresa, tienes que tener una dimensión para generar una mejor sociedad y eso implica participar para que se den mejor las cosas, por eso participar en los organismos es una forma de contribuir a tener una mejor sociedad, mejor economía, mejor gobierno.
Belsasso: ¿Dónde está el orfelinato? ¿Cuántos niños tienen?
Castañón: En Los Mochis. Hay muchos niños que están desprotegidos que hay que atenderlos, que sus padres por circunstancias de la vida no los pueden atender. Somos nosotros, la sociedad, los que tenemos que atenderlos y así es, es una oportunidad extraordinaria de atender niñas y niños desprotegidos.
Son cincuenta niños aproximadamente y nosotros participamos desde hace diez o doce años en esta actividad. Nos ayudan unas hermanas religiosas. Los varones pueden estar allí hasta los 14 o 15 años y las niñas hasta los 18 años. Luego los canalizamos a instituciones similares, ahora estamos en los procesos de adopción, que eso nos permite canalizarlos a las familias desde que son más chiquitos y esa es una extraordinaria oportunidad para cualquier niño desprotegido.
Belsasso: El proceso de adopción en México es muy complicado. Tienen que pasar ciertos años, los padres no los tienen que reclamar y muchos niños se tienen que quedar en esas instituciones cuando hay muchísimos padres que no han podido tener hijos naturales que los quieren.
Castañón: Así es, es una labor muy delicada porque le vas a entregar una vida a una pareja, es una extraordinaria oportunidad para los niños. Los niños, por mejor que los tengas en una casa hogar, siempre van a estar mejor con una familia de principios, honrada, con una pareja bien habida.
Belsasso: ¿Cuál ha sido el día más feliz de tu vida?
Castañón: Cada uno de los tres días de los nacimientos de mis hijos.
Belsasso: ¿El más triste?
Castañón: Todavía no lo tengo.
Belsasso: Complétame esta frase, Juan Pablo Castañón es…
Castañón: Un hombre comprometido.
