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Ebrard con Hillary para limpiar su nombre

Desde hace unos meses Marcelo Ebrard cambió su presunta residencia en París por una residencia temporal en el vecino del norte. ¿El motivo? Bueno, se dice que son dos: promover el voto latino en la campaña presidencial de Hillary Clinton y hacer cabildeo o lobbying para impulsar las aspiraciones de Andrés Manuel López Obrador rumbo al 2018.

Ebrard niega trabajar para AMLO en el extranjero, pero acepta que sí está promoviendo el voto latino y colaborando en la campaña de Hillary Clinton.

Desde agosto pasado se vio al exjefe de Gobierno capitalino muy movido reuniendo allegados en Houston, Texas, para informarles de esos proyectos y participando en eventos como el que se llevó a cabo en Los Ángeles, California, cuyo objetivo fue concientizar a nuestros paisanos de aquel lado sobre los alcances negativos de las propuestas de Donald Trump.

Decir que está trabajando en la campaña de Hillary promoviendo el voto latino es una salida muy digna para Ebrard, sobre todo después de llevar mucho tiempo en un “autoexilio”, como él lo dice. Pero la realidad es que si usted o yo mandamos un correo electrónico a la campaña de Hillary ofreciendo promover el voto a su favor, por supuesto que nos responden que sí, y hasta nos mandan una carta de agradecimiento.

Ebrard no está cobrando en la campaña de Hillary, y desde que dejó el Gobierno de la Ciudad de México no tiene un puesto estable.

Se ha victimizado al señalarque es un perseguido político de Miguel Ángel Mancera y del Presidente Peña Nieto. Ebrard está consciente de que le pueden fincar responsabilidades por la fallida Línea 12 del Metro, un tema muy grave que no se ha resuelto y en el cual se ganó mucho dinero, pero insiste en ser un perseguido político.

Desde que salieron a la luz pública los problemas de Ebrard con la justicia, éste buscó permanecer en cargos políticos. Intentó la presidencia del PRD, pero no lo consiguió.

Trazó una ruta para llegar a la Presidencia de la República en 2018, de la mano de Movimiento Ciudadano (MC) y del Partido del Trabajo (PT).

También buscó una candidatura como diputado federal por Movimiento Ciudadano. Le urgía el fuero y esa candidatura tampoco la logró.

En ese entonces presentó su declaración patrimonial. Dijo que vivía de ofrecer consultorías y conferencias, y que en promedio recibía ingresos que no rebasan los 150 mil pesos al mes. Primero no presentó constancia de eso, pero además con el ritmo de vida que lleva tanto en París como, ahora, en Estados Unidos eso no le alcanza.

En febrero de 2015 el diario francés Le Monde denunció que Eugenio Ebrard, su hermano, poseía cuentas bancarias en Suiza que crecieron mientras Marcelo gobernaba el DF.

Por esas fechas también se dio a conocer en los medios que Marcelo Ebrard usaba un reloj de 215 mil 600 pesos y que voló con su esposa Rosalinda Bueso en 11 ocasiones a bordo de jets privados de septiembre de 2011 a octubre de 2013, viajes con un costo de 235 mil dólares aproximadamente.

Intentó presentar su caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos alegando persecución política para sacarlo de la contienda.

La realidad es que Ebrard ya no sabe ni qué hacer para que no se le finquen responsabilidades jurídicas, pero también para buscar limpiar su nombre. Han sido ya muchos los escándalos, desde su residencia privada hasta la Línea 12.

Y qué más glamoroso que decir que trabaja para Hillary. Lo que él no sabe es que quien quiera, si así lo desea, puede participar en la campaña; esto no quiere decir que Hillary lo haya contratado y mucho menos que se le esté pagando.

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