AMLO paga deuda

Morena se lleva en estos comicios cinco delegaciones: Tlalpan, Xochimilco, Tláhuac, Azcapotzalco y Cuautémoc, todas ellas encabezadas actualmente por el PRD. Y sin duda ha habido un muy buen manejo político de Andrés Manuel López Obrador para poner a personas de su círculo más cercano en esos puestos estratégicos.
Claudia Sheinbaum fue su secretaria de Medio Ambiente y después de Alejandro Encinas. Bajo su batuta tuvo los proyectos de construcción del segundo piso del Periférico y del Metrobús. Y en 2006 renunció para integrarse al equipo de campaña presidencial del tabasqueño, con quien encabezó numerosos mítines.
La próxima delegada de Tlalpan es también esposa de Carlos Ímaz, quien estuvo al frente de esa misma demarcación. Fue electo en el 2003, pero el cargo le duró poco, porque a tan sólo cinco meses de haber asumido comenzaron a salir a la luz pública los videoescándalos, en los cuales políticos cercanos a AMLO aparecían recibiendo fajos de dinero de manos del empresario Carlos Ahumada. Entre esos personajes estaba Ímaz.
Tanto Sheinbaum como su marido han sido cercanísimos a López Obrador. A la primera la nombró secretaria de Medio Ambiente, aunque ésta trabajó muy poco en temas medioambientales.
En su tiempo, por ejemplo, Xochimilco entró en una situación de deterioro crítico e irreversible a causa del creciente número de asentamientos humanos en suelo de conservación. Era una zona considerada por la UNESCO como patrimonio cultural de la humanidad, pero se permitió a miles de familias habitarla, sin servicios, ni agua, ni drenaje.
Todas las descargas llegaban a los canales donde circulan las trajineras. Casi acabaron con las chinampas. Esto sólo por hablar de Xochimilco.
La entonces secretetaria de Medio Ambiente estaba muy ocupada supervisando las obras viales, pues en esa época se construyeron los segundos pisos en la ciudad, endeudando al DF como nunca antes se había hecho. López Obrador aseguraba que estaba construyendo la obra en su administración con recursos públicos, pero nunca se dijo que era una deuda que pagaríamos todos los ciudadanos por muchos años.
En el 2003 el ex jefe de Gobierno dio una conferencia. Dijo que el gasto de la megaobra sería de dos mil millones de pesos provenientes en su totalidad de recursos fiscales. Después tuvo que reconcocer que la mayor parte de los recursos venía de deuda incluso en gran medida con el entonces gobierno federal a través de Banobras.
Para administar la edificación de los segundos pisos y los distribuidores viales de San Antonio y de Zaragoza se conformó el denominado Fideicomiso para el Mejoramiento de las Vías de Comunicación, Fimevic.
Este famoso fideicomiso fue un esquema que urdió López Obrador para quitarle atribuciones a la Secretaría de Obras y para que Sheinbaum, quien era la operadora de obras públicas, tuviera más margen de acción.
La Asamblea Legislativa en ese momento pidió información sobre aquel instrumento financiero y en la documentación recibida se incluía, en el apartado corresponidente a los recursos de la cuenta pública, una leyenda que decía “No Aplica”.
Este dato sin embargo se contradecía cuando se explicaba la variación del gasto de capital de ese fideicomiso, de mil 37 millones de pesos, y se reconocía que gran parte de esos recursos provenían de una deuda crediticia.
Sheinbaum también reservó la información sobre el financiamento de los segundos pisos durante 12 años. Lo que no se quería era que se supiera que toda esa obra se hizo endeudando a la ciudad y no con “presupuesto público y los impuestos de la gente”, como ella misma me lo dijo cuando se estaban concluyendo las obras.
Todavía hay mucha información reservada en torno a ese financiamiento.
López Obrador tenía una deuda con los Ímaz–Sheinbaum. El primero tuvo que dejar la delegación porque fue captado recibiendo dinero y la segunda ocultó toda la información de las obras públicas de ese entonces, un tema no menos importante para López Obrador.
Hoy pagó esa deuda ofreciéndole a su cercanísima colaboradora la candidatura a la delegación Tlalpan quien, sin duda, desde ahí, continuará trabajando para él.
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