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La inseguridad cotidiana, la que más lastima

Pocas cosas son más interesantes que analizar la inseguridad que vivimos, por ejemplo, en la Ciudad de México, no a través de las percepciones sino de los datos duros; no a partir del sentimiento de inseguridad, sino de las denuncias. La percepción sirve para medir muchas cosas y atender muchas políticas, los datos duros sirven para saber si se está o no en una buena ruta. Analizando los números de la inseguridad de octubre del 2016 en la Ciudad de México, se puede hacer una radiografía no sólo de cómo funciona la policía, sino también dónde se presentan mayores conflictos, dónde hay aciertos e incluso dónde pueden darse los mayores problemas de gobernabilidad.

Si nos basamos en los datos duros, en las denuncias realizadas, lo que tenemos es que los números de la inseguridad están muy por abajo en 2016 de los que teníamos, por ejemplo, en 2014 y mucho más que en 2012. En 2014 hubo un promedio de 689 denuncias diarias; en 2015, 622, y en este año el promedio de denuncias diarias es de 533. La última semana de septiembre en la capital del país se incrementaron los robos de vehículos y los robos dentro del Metro, pero disminuyeron las denuncias por violación y por robo a casa habitación.

Pero no toda la ciudad es homogénea. Por ejemplo, se han elevado los delitos en la Benito Juárez, donde hay un promedio de 31.7 ilícitos de alto impacto denunciados a la semana, pero en los últimos días de octubre esa cifra alcanzó las 46 denuncias, la misma que tuvo la delegación en ese mes desde el 2012 hasta ahora. En términos anuales el promedio de delitos de alto impacto en la Cuauhtémoc se mantiene por debajo del año pasado, pero ha tenido picos muy altos a principios de septiembre y la tendencia va en aumento. También se han observado picos preocupantes en Magdalena Contreras, un aumento de denuncias muy alto en Tláhuac en el último mes (las denuncias pasaron de 9 a 21 en apenas dos semanas) y algo similar ha ocurrido en Tlalpan.

Pero quizá lo más importante es la consistencia en la reducción de delitos denunciados en los cuatro últimos años en la Ciudad de México, números coherentes con la sistematización que ha tenido el trabajo de Hiram Almeida al frente de la Secretaría de Seguridad Pública. El problema es la percepción de inseguridad por hechos como las denuncias de asaltos en el Periférico o la creciente inseguridad que se transmite de los municipios metropolitanos hacia la capital, algo que se puede contrastar con cierta facilidad: mientras en la capital del país la cantidad de denuncias baja consistentemente, en el Estado de México se incrementa y esta misma semana tuvieron que ser desplazados al estado tres mil 500 militares y policías federales para tratar de controlar la inseguridad, sobre todo en municipios metropolitanos y en otras zonas del estado, como Toluca.

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