“La vida es muy corta como para no llevar las cosas a los extremos”: Un Café Con Guillermo Arriaga

Cuando era un niño, a Guillermo Arriaga le costaba mucho trabajo leer libros completos debido a que tenía déficit de atención. “Pensaban que yo necesitaba una escuela de educación especial, porque no entendía nada, nada, nada, reprobaba todas las materias”, asegura.
Pese a ello, este hombre de 58 años se ha convertido en uno de los escritores de cine más destacados del país y ha dirigido a actores como Jennifer Lawrence, Sean Penn y Charlize Theron. Sus experiencias de vida, cuenta, han inspirado buena parte de su obra.
Bibiana Belsasso: Escritor, guionista, periodista, has trabajado en México, en Estados Unidos con los artistas más importantes. ¿Dónde nace Guillermo Arriaga y cómo fue su infancia?
Guillermo Arriaga: Yo crecí en una familia en que mis padres tenían dos obsesiones: la cultura y la naturaleza. Entonces, para nosotros, los sábados era un evento cultural, de chicos, y los domingos, un evento de naturaleza, de montañismo o de pesca, siempre había un balance y eso me marcó. Mis padres, que aún viven, son gente muy culta, que ha viajado mucho, que está al tanto de lo que sucede en el mundo. Mi papá tiene 92 y mi mamá 87. Te pueden hablar del concepto de Roger Waters o de Katy Perry, luego te hablan de Kant, o de Le Hussard o de un restaurant en Nueva Zelanda, o sea, sí son gente que tiene un gusto natural por la cultura y parte de mi amor por la naturaleza viene de ellos. Mis padres siempre nos empujaron a leer, a ir a museos, galerías, conciertos. Y la naturaleza es fundamental en mi vida, yo sin salir a la naturaleza realmente me siento muerto.
Belsasso: ¿Tu padre a qué se dedicaba?
Arriaga: Mi papá trabajaba de comerciante, mi mamá tenía una empresa que importaba máquinas de tejer y luego cuando se retiró mi papá se dedicó a ser director de un Centro de Cultura en un pueblito en el Estado de México, el Centro Cultural Sor Juana Inés de la Cruz, donde nació Sor Juana.
Belsasso: La primaria, ¿dónde la hiciste?
Arriaga: En la Moderna Americana.
Belsasso: Pero era dificilísimo, ¿cómo un niño con déficit de atención entra al Moderno Americano?
Arriaga: Por eso me reprobaban en todas las materias. El Moderno Americano para mí fue una muy mala experiencia, realmente no es una escuela que a mí me haya gustado. Me expulsaron y de ahí me pasé a la Mexicana Americana y ésa sí fue una gran escuela para mí.
Belsasso: Tú que eres maestro sabes que hay escuelas para todo tipo de niños. Me decías que en tu casa había muchísima cultura, a tus papás les encantaba leer, pero tú amor a la lectura empieza ya grande, en la universidad.
Arriaga: Mira, yo de chico, como tenía déficit de atención, me costaba muchísimo trabajo leer libros completos, pensaban que yo necesitaba una escuela de educación especial, porque no entendía yo nada, nada, nada, reprobaba todas las materias. Lo que sí me fascinaba desde chiquitito fue leer como loco enciclopedias y compendios, eso sí leía muchísimo.
Belsasso: Porque eran fragmentos muy cortos y muy concisos.
Arriaga: Yo aprendí a jugar ajedrez a los ocho años, nada más viendo cómo se movían las piezas en la enciclopedia, a mí no me enseñaron a jugar ajedrez, yo aprendí a jugar ajedrez con la enciclopedia. Entonces la enciclopedia sí se convirtió en una fuente importante para mi conocimiento, pero no fui de esos niños que dicen que leían muchos libros y que eran muy nerds, yo realmente era bastante desmadroso.
Belsasso: Te puedo decir que de las mejores clases que tuve en la Ibero, si no es que la mejor, fue tu clase, que era una clase de literatura, donde aprendías a leer, aprendías a devorarte los libros, y nunca voy a olvidar que tú nos decías: “lean ahora, porque si dicen ahora que no tienen tiempo, después menos tiempo van a tener, porque van a iniciar una vida laboral, una vida personal, mucho más complicada”. ¡Qué gran consejo!
Arriaga: Yo siento que la carrera es un momento para absorber, para absorber puntos de vista de tus compañeros, la universidad más que lo que tienen los profesores, es el espacio de reflexión que vas a tener, con los libros que te dan a leer tus profesores o que te recomiendan los mismos compañeros y los diálogos que tengas. Entonces, es un momento importante para leer, cuando estás en la preparatoria y en la universidad. Luego viene esta vorágine de cosas que ya no tienes el tiempo para sentarte a leer con calma. Yo sí me lo busco, por lo menos me busco media hora al día para leer.
Belsasso: Y ahí leíamos una de tus primeras novelas, Un dulce olor a muerte.
Arriaga: Sí claro.
Belsasso: Que nos las dabas de tarea y luego ya estabas feliz leyendo la novela de tu maestro.
Arriaga: No, no la dejaba de tarea, nunca les iba a dejar de tarea un libro mío, se las daba a gente que yo quería saber su opinión, como tú, estaba todavía en manuscrito, ¿no?
Belsasso: Pero era espectacular. Y, aparte de todo, nos llevabas escritores, ése fue mi primer acercamiento con la literatura y los escritores, porque llegaban grandes escritores a dar la clase contigo.
Arriaga: Sí, me gustaba invitar a los escritores, porque creo que era muy importante para los alumnos vincularse con un escritor y, para un escritor, vincularse con los lectores. Ellos también ganaban, no solamente los alumnos.
Belsasso: Es precisamente lo que escuchas de niño y es en lo que te acabas formando. Pero también platicas que vivías en un barrio, barrio rudo, donde incluso tuviste peleas callejeras que te dejaron sin olfato. Platícame esa historia.
Arriaga: Crecí en un barrio que se llama la Unidad Modelo, que quiero muchísimo, me la pasé muy divertido en esa colonia, yo no sé si el barrio era complicado o el complicado era yo, porque tenía déficit de atención y me gustaba meterme a las partes más oscuras, todo barrio tiene partes oscuras.
Pero también tenía sus partes luminosas, no puedo decir que todo era malo, porque la verdad… Me peleaba mucho, sí, había que pelearse, no me quedaba de otra, y, bueno, perdí el olfato después de muchas peleas.
Belsasso: ¿Cómo pierdes el olfato?, ¿cómo percibes que ya no hueles?
Arriaga: Pues, tuve muchas, muchas, muchas broncas, me pegaban mucho en la nariz y me la rompieron y a los 13 años me operaron para arreglarme y ahí ya desapareció por completo, lo poco que me quedaba, ahí desapareció. Puedo oler un poco con la lengua. Puedo oler un perfume con la lengua. Puedo oler comida con la lengua.
Belsasso: Has declarado que todas las vivencias que has tenido, incluso tuviste también un problema cardiaco que te hizo aferrarte a la vida y a vivir el aquí y el ahora, te han formado y te han hecho ser el escritor que eres.
Arriaga: Mira, yo siempre he creído que hay dos tipos de influencias en un escritor, una puede ser la vida misma o pueden ser otras obras. Por ejemplo, Borges es alguien que está inspirado en los libros, yo estoy más vinculado a lo que me ha pasado en la vida, he tratado de narrar experiencias que, si bien no son exactas, sí recojo pedazos de una cosa u otra. Ahorita escribí una novela que se llama El salvaje, está basada en el barrio en que crecí, en la colonia en que crecí, en la calle donde crecí, en el Retorno 201. Y digo que está basada en hechos reales que nunca sucedieron.
Belsasso: Has dicho que tu nueva novela El salvaje tiene muchas similitudes contigo.
Arriaga: Mira, El salvaje es quizá mi obra más personal, estoy muy satisfecho, la verdad, son 700 páginas.
Belsasso: Y te tardaste cinco años en hacerla.
Arriaga: Cinco años y medio en hacerla. Tiene que ver con muchas vivencias que acontecieron cuando yo era adolescente en la colonia Unidad Modelo. Son dos historias. La de un muchacho que se queda huérfano, asesinan a su hermano, cuando él tiene 14 y a partir de ahí, la depresión entre sus padres, su abuela y demás. Toda su familia se muere, se queda solo a los 17 y entiende quién lo mata y todo el proceso de poder sobrevivir a perder todo lo que tiene, ¡hasta el perro se muere!
Belsasso: Debe de ser durísimo.
Arriaga: Y hay una historia de un cazador inuit, mestizo, en el Yukón en Canadá, que se obsesiona con perseguir un lobo determinado. Su abuelo, cuando él era joven, le dijo: “de todos los lobos que vas a cazar, uno va a ser tu dios y si no lo cazas vas a estar todas tus vidas sucesivas tratando de cazarlo”. Entonces, tienes que ir a cazarlo y se obsesiona.
Belsasso: ¿Tú tienes un lobo? Tú eres cazador.
Arriaga: Yo soy cazador y es, quizá, lo que define quién soy; el mundo lo veo a través de la cacería, desde niño, y si tú me preguntas por qué soy cazador, la verdad, no sé. La palabra pasión viene de padecimiento, entonces, pues, es una pasión y me rebasa, es algo que me rebasa y algo que necesito fisiológicamente.
Belsasso: ¿No te duele, a veces, matar a un animal?
Arriaga: Me da una tristeza enorme matar a un animal, me da una pena enorme matar a un animal, pero, todos matamos animales, hasta los veganos matan animales, lo que pasa es que ellos no ven cómo los matan, para poder sembrar tienen que quemar o destruir bosques, las aves no se dan entre los bosques, hay que destruir para crear los campos de cultivo.
Belsasso: A ti te gusta llegar siempre al límite de las cosas.
Arriaga: Yo creo que es importante llegar al límite de las cosas, yo creo que tenemos un espacio muy corto de vida, como para no llevar las cosas a los extremos.
Belsasso: Tienes un matrimonio muy bonito con Maru.
Arriaga: Llevo 30 años casado. Tengo dos hijos maravillosos.
Belsasso: Que han seguido tus pasos, los dos son cineastas.
Arriaga: Mariana ya dirigió un cortometraje. Fue seleccionada en Venecia. Me dio mucho orgullo, porque no me utilizó para para meterla al Festival, ella sola hizo su inscripción y demás y en algún momento me preguntó Alberto Barbera, el director al que asistía mi hijo: “¿Mariana Arriaga es tu hija o es algo tuyo?” Entonces, me dio mucho orgullo que llegara sin que yo la ayudara, la seleccionaron entre mil 400 cortometrajes, seleccionaron 14 y ella fue un milagro y, pues, llegó a Venecia en su primer trabajo, me enorgullece mucho.
Belsasso: ¿Y Santiago?
Arriaga: Santiago está por filmar, la semana que entra, su primer cortometraje. En ambos casos yo escribí, el primero está basado en un cuento mío que yo escribí a los 26 años y el de Santiago es una historia de él que yo le ayudé a desarrollar.
Belsasso: Tienes una película en cartelera.
Arriaga: Sí, se llama Desde allá, una película cuya historia yo escribí y produje, que dirige Lorenzo Vigas, un amigo mío, lo conocí en Venezuela, me cayó muy bien, nos hicimos amigos, dijo que quería hacer una película, lo traje a vivir a mi casa. Lorenzo siempre ha sido un hombre muy talentoso, fue asistente de dirección mío en un cortometraje, luego fue mi asesor creativo en The Burning Plain; le produje su primer cortometraje Los elefantes nunca olvidan. Siempre creí en Lorenzo y estoy muy orgulloso de que esta película que produje, que se hizo en Venezuela, pero la consideramos mexicano-venezolana, ganara el Primer León de Oro para una película iberoamericana en la historia.
Belsasso: Mira qué maravilla, innovando. También viene una radionovela.
Arriaga: La radionovela es un trabajo que estoy haciendo con el Grupo Prisa, en España, que escribió Pérez-Reverte. Me pareció un reto porque es solamente con la voz de los actores, que tienen que dar el personaje y trabajé con gente que admiro mucho: Juan Echanove, Rafael Amaya, Araceli Arámbula, Eduardo Yáñez, Chema Yazpik, Nacho Guadalupe, El Flaco Ibañez. Van a escuchar mucho en esta radionovela a Jorge A. Jiménez, es un actor que viene de Zaragoza, Coahuila, un pueblo que quiero mucho, yo a él lo conocí de casualidad, él había protagonizado cinco películas independientes en Estados Unidos, me buscó porque se decidió a ser actor por Amores perros y resulta que vive en Zaragoza, Coahuila, donde voy ocho veces al año. Recuerden este nombre. La vas a poder oír en Internet.
Belsasso: Es como regresar a las viejas tradiciones.
Arriaga: Es una vieja tradición y fue muy divertido.
Belsasso: ¿Sabías que iba a ser un gran éxito Amores perros?
Arriaga: Yo jugaba basquetbol y tú sabes desde que tiras la pelota desde media cancha que va a entrar, ya desde que la sueltas, y eso sentí yo con Amores perros. Yo trabajé con un gran escritor español, Rafael Azcona, es así como el “papá de los pollitos”. Yo le di Amores perros, él era un tipo con mucha trayectoria y había ganado Cannes, había ganado Berlín, Venecia, el Oscar. Cuando lo fui a ver, Azcona debe de haber tenido 78 años, yo tendría unos 39, y trabajamos y un día le di el manuscrito de Amores perros y se molestó muchísimo: “por qué me haces perder mi tiempo, me obligas a darte un comentario, no me gusta esto, esto es abusar de la amistad”. Entonces se la dejé en su casa y nada más me dijo: “¿puedes venir?”, como a las cuatro horas. Voy. Me dice: “siéntate, ¿tú escribiste eso? Le dije: “sí”. “¿Sabes lo que va a pasar con tu vida?, prepárate porque esto va a cambiar tu vida. ¿De verdad? De verdad, nunca he leído nada como esto”. Eso me animó mucho.
Belsasso: ¿Cómo cambió tu vida?
Arriaga: Mira, cambió. Yo he sido siempre un papá muy presente, siempre jugaba mucho con mis hijos, a la fecha sigo desayunando, comiendo y cenando con ellos, pero de repente empecé a viajar cantidades, mi vida se convirtió en estar arriba de un avión, no me puedo quejar de llevar mi obra por todo el mundo, he podido trabajar en muchos países, he filmado y dirigido en Brasil, en Estados Unidos, en México. He dado charlas en universidades de todo el mundo.
Belsasso: Y diriges tus propias películas donde incluso tienes pequeños papeles, ¿no?
Arriaga: Sí.
Belsasso: Has dirigido a grandes artistas como Charlize Theron, Kim Basinger, ¿quién te ha impactado más?
Arriaga: Jennifer Lawrence. Tenía 17 años cuando trabajó conmigo y yo le escribí una carta a Jennifer y le dije: “prepárate porque vas a ser la actriz más importante de tu generación, vas a ganar muchos Oscares, tantos como Meryl Streep”. Me llamó un día y me dijo que cómo sabía. Es que era obvio.
Belsasso: Igual que te dijeron a ti.
Arriaga: Igual que me dijeron a mí. Pero Jennifer es muy impactante, es el talento natural más impresionante que he visto en mi vida; Sean Penn también, es muy impresionante trabajar con él.
Belsasso: ¿Has hablado con Sean Penn después de su visita con El Chapo Guzmán aquí a México?
Arriaga: No, no he visto a Sean desde hace muchos años, de vez en cuando me ha echado una llamada, pero realmente no lo veo. Charlize es muy impresionante, también, es una mujer muy inteligente y, no actores, pero gente que es muy importante, como mi fotógrafo, Robert Elswit, John Toll, Janusz Kaminski, que ha ganado tres Oscares; fotógrafos con los que he trabajado.
Belsasso: Memo, tú eres Piscis, dicen que los de ese signo soñamos mucho y concretamos poco, pero has concretado muchas cosas, ¿cómo le has hecho?, me imagino que te ha costado trabajo tener tantas ideas, llevarlas al papel y de ahí al cine y más.
Arriaga: Éste es un trabajo de concreción, un trabajo donde tienes que poner toda tu disciplina y todo tu rigor, porque si no, no se acaba. Y tienes que tener la certeza de que vas en esa dirección.
Belsasso: ¿Trabajas aquí en tu casa?
Arriaga: Sí
Belsasso: Muchas veces es más difícil porque no tienes horarios, me imagino que tú tienes que haber encontrado una estructura para que aunque estés en tu casa maravillosa y divina, tengas horarios.
Arriaga: No tengo horarios. Ahora que estuve escribiendo El salvaje, podrían ser hasta 21 horas seguidas de escribir, cuando sientes que tienes la energía, no puedes parar, y yo no me levanto de mi mesa de trabajo si no tengo determinado número de líneas. Luego se empieza a hacer como adictivo.
Belsasso: Pero con déficit de atención debe ser complicadísimo.
Arriaga: Por eso me tardo cinco años en escribir una novela, sino me tardaría… un año, pero, me distraigo muy fácilmente. Voy mucho a la cocina, como el cerebro gasta mucha energía, me la paso comiendo. A veces me salgo a pasear con el perro a las dos de la mañana.
Belsasso: ¿Cuál es el día más triste de tu vida?
Arriaga: El día que murió mi abuela paterna.
Belsasso: ¿El más feliz?
Arriaga: La verdad es que casi todos mis días son extremadamente felices, pero, tengo que reconocer que el día que nacieron Mariana y Santiago, fueron extremadamente felices.
Belsasso: Complétame esta frase, Guillermo Arriaga es…
Arriaga: Cazador.
