Ecatepec y Acapulco, capitales del secuestro

En todo el país hay un promedio de 181 secuestros al mes. Tan sólo durante agosto hubo 151, poco menos que el mes anterior. Así lo revela el último informe de Alto al Secuestro el cual indica que de diciembre de 2012 a agosto de 2016 se han reportado cuatro mil 977 casos.
Las entidades con mayor incidencia en plagios durante agosto 2016 fueron: Estado de México, con 39 casos; Veracruz, con 24; Tamaulipas, con 14, y Guerrero, con 11.
El municipio de Ecatepec, en el Estado de México, que es el que tiene mayor índice de secuestros en el país, seguido de Acapulco, en Guerrero. Esta información la confirma el Sistema Nacional de Seguridad Pública: el número de carpetas de investigación en Ecatepec creció de 13 mil 255, el año pasado, a 15 mil 423 en éste.
Platiqué sobre el tema de Ecatepec y Acapulco con Isabel Miranda de Wallace, presidenta de Alto al Secuestro, y me comentó:
“En Ecatepec, de 2013 a 2015, hubo un incremento del 8.1 por ciento. Sin embargo, si se compara entre el 2015 y el 2016 hubo una disminución del 23.91 por ciento, pero hay que tomar en cuenta que no siempre la gente denuncia”.
¿Cómo operan los secuestradores en Ecatepec?, le pregunté.
“Lo que pasa es que ahí básicamente lo que hay es delincuencia del fuero común, no hay tanto delincuencia organizada. Es decir, tienen bandas que se dedican al secuestro, pero no son tan profesionales.
“Ecatepec tiene mucha gente, así que fácilmente se pueden confundir las casas normales con las de seguridad. Las condiciones de vida que tienen en Ecatepec ayudan mucho a que los delincuentes puedan esconder a los secuestrados”.
Los plagios en Ecatepec se hacen en la mayoría de los casos por poco dinero y las víctimas son personas que trabajan en la economía informal. Generalmente los malhechores no son de la delincuencia organizada.
“Sí, son de poca monta. Es gente de la economía informal y los asalariados; normalmente es el 90 por ciento del nicho que tienen en Ecatepec”, expresó.
En Acapulco el perfil de los secuestrados es distinto. Como también lo es el de los secuestradores. Ahí sí operan grupos de delincuencia organizada mucho más estructurados; casi siempre el que levanta a la víctima ni siquiera conoce al negociador. Isabel Miranda nos cuenta:
“Se agarra parejo: empresarios, empleados, gente de la economía informal; como que se van más contra la gente que tiene negocios, es la más vulnerable. Hace poco secuestraban a los tortilleros porque éstos manejan mucho efectivo”.
Me explica la señora Wallace que es muy extraño que secuestren a turistas: “Es rarísimo que se metan con un turista. Se meten con la gente que está arraigada ahí, en el municipio”.
Y es que, si plagian a turistas, los delincuentes se vuelven vulnerables.
“La gente pondría más atención en ellos, la propia policía actuaría con mayor eficacia, como sucedió en el caso de la española. Como son casos mediáticos, pues lógicamente le ponen mayor énfasis, y a ellos no les conviene, ni a los secuestradores ni a la autoridad que sean gente que tenga un perfil como muy destacado”.
Y la pregunta del millón: ¿Cómo hacerle para que disminuyan los secuestros en estos municipios? Sobre este punto expone:
“Prevención, que quiere decir que no dejaran calles solas, que tuvieran cámaras. Pero algo vital es que tuvieran policías confiables, que de verdad estuvieran fortaleciendo a la policía y las dos policías son municipales.
Recientemente, desde el 1 de agosto en el Estado de México se ha implementado una nueva estrategia de seguridad: el Mando Único Policiaco.
Aún no se han dado resultados, pero seguramente los habrá. Y ojalá que también en Acapulco se puedan arreglar los problemas que se tienen con la policía y el Mando Único con policías confiables no les caería nada mal.
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