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Y ahora Hillary está enojada

“Trump reprobó su primera prueba en el extranjero. La diplomacia es más complicada de lo que parece… No vamos a penalizar, encerrar y deportar a 16 millones de personas”, declaró Hillary Clinton pocas horas después de la visita de Donald Trump a México.

La candidata demócrata indicó en un discurso en Ohio el miércoles pasado, mismo día que llegó Trump a nuestro país, que el candidato republicano no puede construir una relación con México tras los insultos que ha emitido contra esta nación. Construir una relación “es más que tratar de maquillar un año de insultos y de insinuaciones con una visita a nuestros vecinos de pocas horas y luego volar a casa de nuevo. No es así como funciona”.

Al principio de su discurso, Clinton aseguró que la construcción de una relación sana entre ambos países requiere un trabajo duro. Recordó su labor como secretaria de Estado, durante la administración de Barack Obama, en la que siempre fomentó relaciones bilaterales prósperas.

En este último año de precampaña en Estados Unidos y con un Donald Trump que no ha dejado de insultarnos, muchos otros actores políticos en esa nación han tendido una mano a nuestros connacionales y se han dado cuenta de la importancia de los mexicanos en su país.

Algo muy importante que se acaba de aprobar es la nueva ley de California que regula el horario laboral de los campesinos y los protege.

En años recientes el número de trabajadores mexicanos en los campos de Estados Unidos ha sufrido una tendencia a la baja y eso preocupa mucho a las personas al frente de este sector. Ha habido casos en granjas en diferentes partes del país que no encuentran suficiente mano de obra y sus cosechas se pudren.

El Departamento del Trabajo estima que la mitad de la fuerza laboral agrícola en Estados Unidos está constituida por trabajadores indocumentados, aunque las cifras obtenidas directamente de la industria agrícola muestran que excede el 75 por ciento.

La mayoría de los norteamericanos no quiere trabajar en el campo, porque los sueldos son menores a los de otros sectores y el trabajo es extenuante. Incluso se refieren a éste como backbreaking work, que literalmente se traduce como trabajo rompeespaldas.

Recientemente la Asamblea de California aprobó el proyecto de ley AB 1066, que fijará a los campesinos jornadas de máximo 8 horas y en el caso de extenderse a más de 12 horas serán compensados con el doble del salario regular.

La regulación actual permite que los campesinos trabajen horas indefinidas por un salario uniforme.

Antes de llegar a la Asamblea, el Senado aprobó el proyecto de ley con 21 votos a favor y 14 en contra, ahora sólo se necesita la firma de autorización del gobernador demócrata Jerry Brown.

La propuesta contempla disminuir progresivamente las horas de trabajo, iniciando en 2019 con 55 horas semanales, hasta llegar al marco regulatorio de 40 horas semanales en 2022.

El proyecto fue impulsado por la legisladora demócrata de San Diego Lorena González, hija de un inmigrante mexicano dedicado al trabajo en el campo y una enfermera; por eso González conoce de cerca las dificultades que viven los migrantes en Estados Unidos.

Los grupos en contra de la iniciativa argumentaban que las actividades en el campo están “afectadas por los incontrolables giros de la naturaleza y se necesita más flexibilidad en la programación de horarios laborales en comparación con otros sectores laborales”. Pero ya tuvieron que aceptar que las jornadas laborales de los campesinos en ese país dejen de ser inhumanas.

Los trabajadores del campo en California tienen que laborar en condiciones extremas, principalmente durante el verano, cuando las temperaturas pueden sobrepasar los 40 grados centígrados.

Tristemente, muchos trabajadores que en esas condiciones presentan los efectos de la insolación no avisan a sus supervisores por temor a ser tachados como flojos o a ser despedidos.

En 2006 se aprobó la iniciativa de ley AB 805, para prevenir las muertes por calor y proteger a los trabajadores expuestos al sol y sus efectos, como los de los sectores de la construcción, la agricultura, la jardinería o cualquier otra actividad de exposición similar.

La ley obliga a los patrones a ofrecer a sus empleados suficiente agua fresca y un lugar con sombra para descansar al menos 5 minutos cada dos horas; y cuando la temperatura es mayor a los 35 grados centígrados, el descanso debe ser de 10 minutos como mínimo.

Está muy bien la nueva ley para los campesinos; esperemos que muy pronto se concrete la reforma migratoria que tanto ayudaría a los millones de mexicanos y sus familias ya nacidas en ese país que viven y trabajan en Estados Unidos. Estos avances que con Trump (nuestro huésped poco distinguido del miércoles pasado) ganando la presidencia jamás se darían.

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