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“En Oaxaca tenemos que revertir todo lo que hemos perdido”: Un Café Con José Antonio Estefan Garfias

José Antonio Estefan Garfias es el onceavo de 14 hermanos y desde los diez años se dedicó a atender uno de los tres negocios que tenía su padre en Tehuantepec, Oaxaca. Hasta la preparatoria vivió practicamente en un mercado donde vendía ropa y telas, “era mi responsabilidad ese negocio”, cuenta en esta entrevista. Más tarde migró a la Ciudad de México para convertirse en economista, estudió en la UNAM, luego trabajó en el entonces Departamento del Distrito Federal. Aunque hace 18 años buscó la gubernatura de Oaxaca, ahora vuelve a la contienda con este mismo propósito, por el abanderado del PRD y el PAN. A pesar de reconocer que se ha logrado un avance en cuanto al conflicto magisterial en Oaxaca, afirma que éste ha “limitado la capacidad de tener una autoestima alta para ocupar o competir por puestos de trabajo”, en generaciones de estudiantes que se quedaban sin clases cuando los maestros se iban a paro.

Bibiana Belsasso: A mí, hay algo que me impresiona, llego a Oaxaca y es un estado tan rico, con tanto arte, con una cultura culinaria espectacular, con unas tierras donde se dan muchísimas cosas y, sin embargo, es uno de los estados más rezagados y más pobres del país. ¿Cómo puede suceder esto?

José Antonio Estefan Garfias: Es un proceso dialéctico entender a Oaxaca. Lo que tenemos de riqueza gastronómica, de identidad cultural, de expresión musical, artística, artesanal, nace precisamente de esa diversidad con la que vivimos. En Oaxaca se conjugan 16 etnias indígenas a lo largo de 95 mil kilómetros cuadrados y tenemos 12 mil localidades dispersas en todo el estado, esto hace que las condiciones de comunicación entre las diferentes localidades y, por tanto, las oportunidades de inversión como las entendemos occidentalmente, no se den. Acompañado de esto, las políticas públicas se han definido en las últimas dos décadas para la producción del campo, de la pesca, la forestal, que es nuestra riqueza, además del turismo, regidas por el mercado, o bien, en casos como en Oaxaca, solamente atendidas por programas asistenciales o subsidios, eso ha retraído la posibilidad de que generemos la real explotación racional y sustentable de nuestros recursos.

 

Belsasso: Pero, además de todo, una movilidad social que casi no se da, con esa educación tan terrible que tuvieron hasta hace muy poco, que apenas están viendo cómo se va a poder reestructurar, es muy difícil ser niño en estas comunidades, que están precisamente tan aisladas, poder tener un futuro productivo.

 

Estefan Garfias: Hay varias cosas. Primero, creo que a Oaxaca los mexicanos le debemos algo, hay décadas de omisión y de olvido en materia de inversión federal, que no nos ha permitido avanzar como quisiéramos; y la segunda, bueno, Oaxaca sí ha significado en las notas de los periódicos de las últimas tres o cuatro décadas por el movimiento magisterial. Entendemos que es una situación complicada, que no ha permitido ciclos escolares completos para nuestros niños y que, desde luego, limita la capacidad de tener una autoestima alta para ocupar o competir por puestos de trabajo. Esta dinámica política del magisterio, combinada con nuestra dispersión poblacional, genera realmente una alternativa de no progreso, no inversión y no generación de empleos.

 

Belsasso: ¿Se puede revertir?

 

Estefan Garfias: Sí claro, de hecho, ya se empezaron a dar los primeros pasos. Uno, los oaxaqueños entendemos que no es a través de los bloqueos o toma de instalaciones como vamos a lograr caminar en la solución de los problemas, no sólo del magisterio, sino de todas esas insatisfacciones que pueden tener fundamento, pero que no lo tienen en el mediano o en el corto plazo, sino que hay que esperar y empezar a madurar soluciones para ellas. Y dos, que esta recuperación de la rectoría del Estado en materia de educación, permitirá un nuevo acuerdo con el magisterio.

 

Belsasso: Que no se va a ver hasta dentro de unas cuantas generaciones, ¿no?

 

Estefan Garfias: Desde luego que sí, o sea, ciclos escolares completos, quiere decir que quien empiece ciclos escolares hoy, lo vamos a ver, quizá, en nueve años terminando la secundaria, pero van a ser muchachos mucho más competitivos, más seguros y con una autoestima más alta; pero también garantizar al magisterio que los derechos obtenidos dentro de la ley, durante años de lucha, tendrán que ser respetados por la sociedad y los gobiernos.

 

Belsasso: Ahora, ¿qué hacer con todas esas generaciones perdidas?

 

Estefan Garfias: El costo que tenemos es que somos el primer lugar en ser el último lugar en muchas cosas, aun cuando ha habido muchos esfuerzos para que se superen estas cosas. Tenemos los municipios con el más alto nivel de pobreza y marginación, tenemos que enfrentar la recuperación de la infraestructura educativa y de salud, armar un buen Atlas de Caminos y llevar a cabo los proyectos, tenemos que revertir todo lo que hemos perdido en tiempo, pero también la desatención de hoy. Perdón que insista en la desatención del Gobierno federal, pero no puede ser que en Oaxaca tengamos dos kilómetros de carreteras, cuando del centro al norte del país se tienen cien. No tenemos una sola carretera de cuatro carriles. No hemos terminado algunas carreteras cuando en el Estado de México, por ejemplo, 500 kilómetros del Circuito Mexiquense fueron construidos, en sólo año y medio y nosotros tenemos ocho años sin terminar dos carreteras de 250 kilómetros bajo los mismos criterios y lineamientos de otorgamiento de la licitación o la concesión.

 

Belsasso: Pero también porque por supuesto que parte de los recursos que se tendrían que destinar para infraestructura se iba al magisterio y para muchas otras cosas que no servían para nada.

 

Estefan Garfias: Sí, pero en Oaxaca no hemos podido caminar como quisiéramos, en virtud de varias cosas, el Estado no ha generado, como te decía, las inversiones y por tanto, los ingresos que deberíamos tener potestad fiscal del gobierno, no son de más de cuatro mil 600 millones.

 

Belsasso: Ahora, aun así, con una problemática clarísima, estamos viendo que no es un estado con gran inseguridad como vemos en muchos otros.

 

Estefan Garfias: No, no tenemos un problema de inseguridad, no ha sido el común denominador que atraiga la atención de la sociedad o de los gobiernos. Recientemente empezamos a tener problemas de inseguridad en zonas muy específicas, el norte del estado que colinda con Veracruz, la parte de la costa que colinda con Guerrero y en Juchitán.

 

Belsasso: Que se está permeando un poco, pero aun así para como están Veracruz y Guerrero, se ha podido blindar el estado de alguna manera.

 

Estefan Garfias: Así es. En lo que sí hemos avanzado es que somos un estado de muchas libertades, somos un estado muy democrático, los usos y costumbres es una forma de elegir a nuestras autoridades constitucionalmente reconocida desde hace más de veinte años y eso le da un dinamismo especial en términos de organización, gestión social y política en el estado.

 

Belsasso: Hace muchos años hice un reportaje precisamente de usos y costumbres, y me impresionó cómo en ese momento se pactaban bodas de niñitas con hombres mayores por cajetillas de cigarros, por chivos, ¿eso se sigue dando?

 

Estefan Garfias: No, mira, se ha avanzado mucho en los derechos de la mujer y tenemos que consolidar más cosas en Oaxaca. Los usos y costumbres tienen un sentido, que es la elección de autoridades municipales, a través de los esquemas que antes de la Conquista se tenían. Y esto lo menciono por una sencilla razón, usos y costumbres nos solucionó los problemas postelectorales. Después de elecciones en lugares donde tradicionalmente se escogían autoridades por asambleas, teníamos muertos y teníamos palacios municipales tomados y el voto o la decisión de la mujer para escoger las autoridades no se daba, hoy, en función de una reivindicación que se ha hecho de parte de un grupo de mujeres, se tiene la posibilidad de que la participación de la mujer vaya cada día avanzando más con los derechos que a nivel nacional se están logrando para todas las mujeres.

 

Belsasso: Pepe Toño, vamos a hablar de ti, ya hablamos de Oaxaca, ahora vamos a hablar de ti. Tu padre era libanés y tu madre proviene de una familia con más de 400 años de historia en Oaxaca.

 

Estefan Garfias: Así es, yo soy de Tehuantepec, ahí nací. Efectivamente, mi papá llegó en 1926, vengo de una familia de 14 hermanos. Mi madre fue una mujer que todo el tiempo se dedicó al negocio y a la atención de sus hijos. Viví una infancia muy especial porque en Tehuantepec en mis tiempos no había televisión, había que ser muy creativos y eso nos permitió durante mucho tiempo tener una comunicación integral en la familia de deseos de éxito y deseos de progreso para todos.

 

Belsasso: ¿Qué fue?, tus padres se dedicaban a las semillas, ¿no?

 

Estefan Garfias: Mi papá se dedicaba a la compra-venta de ajonjolí, era un comprador intermediario muy importante en la zona y teníamos una tienda en el mercado.

 

Belsasso: Como buen libanés le encantaba el negocio.

 

Estefan Garfias: Fíjate que yo viví adentro de un mercado, porque además de comprar y vender semillas, que eso no se hacía en el mercado sino que había unos espacios, unas bodegas para eso, a mí me tocó atender una tienda en el mercado y conocí a toda la gente de Tehuantepec.

 

Belsasso: ¿De qué era la tienda?

 

Estefan Garfias: De ropa. Teníamos tres negocios: la compra-venta de semillas; una tienda que era como la botica del pueblo, vendía de todo; pero la de adentro del mercado vendíamos ropa y telas. Y a ésa me asignaron a mí la responsabilidad de atenderla desde que era un niño.

 

Belsasso: ¿Cuántos años tenías?

 

Estefan Garfias: Újule, yo creo que 10 años, estudié hasta la prepa ahí, salí de 15 años del Istmo de Tehuantepec para venirme a estudiar a la Ciudad de México, estudié Economía en la UNAM y estuve viviendo detrás de esa tienda toda mi vida.

 

Belsasso: ¿El Tehuantepec de ahora al Tehuantepec de tus épocas?

 

Estefan Garfias: Han cambiado muchas cosas, Tehuantepec necesita, como le ha pasado quizá a Oaxaca, un poquito de más atención. Recuerdo que era un Tehuantepec de 18 mil habitantes, hoy tenemos casi 70 mil, aunque tenemos ya luz eléctrica, conocí los barrios sin luz, sin pavimento y sin drenaje, hoy nos falta un poquito de más movilidad, tenemos problemas de movilidad, de transporte en la tierra y tenemos un gravísimo problema de generación de empleos, necesitamos potencializar esa zona, en la que afortunadamente vendrán ahora nuevas inversiones con la política de Zonas Económicas Especiales, formamos parte del triángulo de los municipios beneficiados y estoy seguro que veremos un Tehuantepec como me gustaría, como lo conocí: bello, de calles bellas, de tejavanes, de portales, de mucha alegría en sus fiestas incluso.

 

Belsasso: Oye, ¡catorce hermanos!, ¿tú en dónde estás?

 

Estefan Garfias: Soy el onceavo. Todos profesionistas, algunos ya fallecidos, tres hermanos.

 

Belsasso: ¿Cómo le hace tu papá para ser comerciante, pero para poder pagar una carrera a 14? ¡Está en chino!

 

Estefan Garfias: Fíjate que cuando uno le decía: ‘Papá, yo me quiero quedar detrás del mostrador’. —Sí, regresando de estudiar—, decía.

 

Belsasso: Él, ¿qué estudió?

 

Estefan Garfias: Creo que estudió hasta la secundaria. Mi papá hablaba francés, árabe, español y zapoteco, eso le permitió plantearse muchos objetivos en la vida y lograrlos, él siempre se vio como de Tehuantepec, como parte de la comunidad de tehuanos.

 

Belsasso: ¿A los cuántos años llegó tu papá a México?

 

Estefan Garfias: A los 18 años.

 

Belsasso: Allá tenía mucha cultura y mucho recorrido. Líbano.

 

Estefan Garfias: Sí, desde luego, mi papá vino con una idea muy fija, creo que vio en el mapa que Tehuantepec estaba muy cerca de California y él quería estudiar en la Universidad de California, llegó con unos tíos, ahí trabajó y finalmente se enamoró de una mujer y se la robó. Como resultado de ello nacimos 14 hermanos.

 

Belsasso: ¡Catorce, imagínate nada más! Llegas a la Ciudad de México y empiezas a estudiar en la UNAM, ¿qué tal te va en esos años?

 

Estefan Garfias: Fíjate que en ese momento el negocio de mi papá quebró porque 1969 y 1970 fueron años muy malos en término de las cosechas de ajonjolí; ya la mitad de los hermanos estaba viviendo o estudiando en la Ciudad de México, o algunos inclusive ya estaban casados, tuve que trabajar y estudiar todo el tiempo.

 

Belsasso: ¿Cuál fue tu primer trabajo?

 

Estefan Garfias: Trabajé como archivista en una dirección que se llamaba de Ingeniería de Tránsito y Transportes que estaba en el metro del Puente de Alvarado.

 

Belsasso: Y con lo que ganabas, ¿para qué te alcanzaba?

 

Estefan Garfias: Fíjate que en ese momento me acuerdo muy bien cuánto ganaba: mil 928 pesos, alcanzaba para muchas cosas.

 

Belsasso: ¿Mensuales?

 

Estefan Garfias: Sí. Alcanzaba para que yo apoyara en la casa y me encargara de mi hermano menor, Anuar, que ahora tiene 50 y tantos años, para que pudiéramos vivir de una manera, si no holgada, sin tanto esfuerzo para ir a estudiar.

 

Belsasso: ¿Cómo empiezas a escalar profesionalmente?

 

Estefan Garfias: Trabajo y estudio, después del Departamento del Distrito Federal, que así se llamaba el hoy Gobierno del Distrito Federal, me invitan a trabajar en la Subsecretaría Forestal y de la Fauna, es cuando conozco el país completo. Nos toca hacer un estudio para el levantamiento de las vedas, que se habían decretado desde el tiempo del general Cárdenas, así conozco muchos lugares. Empiezo a conocer más la Economía, que es mi profesión, a conocer cuál es la regresión múltiple, a tener el primer contacto con el análisis económico y eso me permite después irme a la Secretaría de Programación y Presupuesto.

 

Belsasso: Y después a Pesca. Luego regresas a Oaxaca donde ocupas cargos en prácticamente todo el gabinete de distintas administraciones oaxaqueñas.

 

Estefan Garfias: Sí, efectivamente, yo muy joven fui director general, yo creo que tenía como 36 0 35 años, fui director general, el tercer nivel.

 

Belsasso: Buscaste muy joven la gubernatura de Oaxaca, ¿no?

 

Estefan Garfias: Sí, hace 18 años busqué ser gobernador de Oaxaca.

 

Belsasso: Y, ¿qué pasó ahí?

 

Estefan Garfias: Vino el dedazo, no me tocó y yo hice un receso, me salí de Oaxaca seis años, durante ese tiempo fui delegado del IMSS en tres estados: Puebla, Estado de México y Ciudad de México. Fue también muy formativo, un complemento adicional a mi desempeño profesional y regresé otra vez a Oaxaca, a buscarle.

 

Belsasso: Pepe Toño y para divertirte, ¿qué te gusta hacer?,¿te gusta leer?, ¿la música?, ¿qué?

 

Estefan Garfias: Hago de todo, me gusta el cine, la música, leer, conversar, las reuniones sociales, tengo muy buenos amigos, me gusta platicar sobre temas de actualidad. Mis hijos me enseñan mucho sobre la nueva forma de comunicarse en informática, aunque no les entiendo nada.

 

Belsasso: Porque te acompañan tus hijos, uno es especialista también, está manejando contigo la campaña, tienes una hija, nietas.

 

Estefan Garfias: Así es. Tengo dos nietas preciosas que son el motivo y la razón de mi vida.

 

Belsasso: ¿Tienes tiempos libres para estar con las nietas o no?

 

Estefan Garfias: Fíjate que me doy ciertos tiempos, creo que el hombre o la mujer, el ser humano que no se da tiempo para convivir en la intimidad y hacer lo que más quieres, no tendría ningún sentido hacer lo que haces.

 

Belsasso: Pepe Toño, ¿cuál ha sido el día más triste de tu vida?

 

Estefan Garfias: ¡Híjole!, pues ha habido cosas muy tristes. El día que murió mi hermano David yo creo que me sentí muy triste, se murió de un infarto de la noche a la mañana, era así como el hermano mayor de todos, fue muy impresionante la forma en que fallece, curiosamente el mismo día en que estabamos celebrando el cumpleaños de mi hermano Jorge nos avisaron que había fallecido. Fue el primer contacto que tuve con algo tan triste como perder a alguien que tú quieres mucho, ya había perdido a mi padre, pero me tocó el proceso de su enfermedad, en el caso de David fue muy impresionante.

 

Belsasso: Sí, cuando es sorpresivo, las cosas te mueven más, ¿no?

 

Estefan Garfias: Te pega doble.

 

Belsasso: Y, ¿cuál es el día más feliz de tu vida?

 

Estefan Garfias: He tenido muchos momentos felices en mi vida. Hay cosas que me han marcado, el nacimiento de mis hijos fue un momento muy feliz, porque se abren nuevas expectativas en tu vida y quizá este momento que estoy viviendo es uno de los momentos más felices de mi vida.

 

Belsasso: Complétame esta frase, Pepe Toño Estefan es…

 

Estefan Garfias: Un hombre que lucha.