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Osiel Cárdenas con la DEA

Hace unos días escribía en esta columna que a los narcotraficantes mexicanos extraditados a Estados Unidos les beneficia mucho declararse culpables y colaborar como testigos protegidos; así las penas que se les dictan son más benévolas.

La moda la impuso Osiel Cárdenas, el líder del Cártel del Golfo y Los Zetas, quien fue capturado en 2003 y permaneció en el penal de máxima seguridad de La Palma, hoy del Altiplano, hasta su extradición, en 2007.

Inicialmente Cárdenas consideró combatir los cargos de los que lo acusaba el gobierno estadounidense. Sin embargo, su equipo legal le recordó que el último capo mexicano en hacerlo, Juan García Ábrego, perdió la batalla legal y fue encarcelado durante 11 cadenas perpetuas consecutivas y obligado a entregar millones en ganancias ilegales.

Así que Osiel Cárdenas, en 2010, se declaró culpable de un cargo por narcotráfico, uno por lavado de dinero y tres por extorsión a agentes federales de Estados Unidos; a cambio le fueron retirados otros 12 cargos por narcotráfico. Se le aplicaron una sentencia de 25 años de prisión y una multa de 50 millones de dólares. Sin embargo, pudiera quedar en libertad en el 2025.

Ahora el Dallas Morning News ha revelado el acuerdo que celebró Osiel Cárdenas con la DEA para disminuir su condena. Lo grave es que según el mismo documento se dice que con la información proporcionada por el capo, que traicionó a muchos de sus aliados, se desató una guerra muy violenta que causó decenas de muertes dentro de los propios grupos criminales. Particularmente entre el Cártel del Golfo y el de Los Zetas.

Cárdenas dio detalles operativos, incluyendo los nombres de los narcotraficantes que supervisaron el movimiento de drogas de Colombia a México y hacia el sur de Texas, Houston, Dallas y Atlanta.

Lo publicado por el Dallas Morning News incluye cientos de registros confidenciales del gobierno estadounidense, entrevistas con funcionarios de seguridad de ambos países e informantes confidenciales y exmiembros del Cártel del Golfo y el de Los Zetas.

En el documento se dice que Juan Jesús Guerrero Chapa, un abogado y hombre de confianza de Cárdenas, supervisó la recolección y la transferencia de los activos que provenían de contribuciones de altos miembros del Cártel del Golfo y de Los Zetas y de la fortuna personal del mismo Cárdenas.

Guerrero Chapa también proporcionó una gran cantidad de inteligencia para el gobierno de Estados Unidos a lo largo de varios años, en nombre de Cárdenas, mientras que supuestamente seguía involucrado en el tráfico de drogas.

Juan Jesús Guerrero Chapa fue localizado y asesinado en 2013 por un hombre armado y enmascarado mientras estaba de compras con su esposa en el tranquilo suburbio de Southlake, en Dallas, donde tenía una casa.

Mientras cooperaba con el gobierno de Estados Unidos, Osiel Cárdenas continuó la comunicación con los líderes del Cártel del Golfo y Los Zetas a través de Guerrero Chapa; incluso prometió nombrar a uno de ellos su sucesor. Esto sin duda fue la razón por la cual Guerrero fue acribillado.

Antes del acuerdo de culpabilidad de Osiel con las autoridades norteamericanas los líderes de Los Zetas ya tenían sus dudas acerca de Guerrero Chapa y su jefe. Los Zetas habían comenzado a manejar sus propios cargamentos de drogas. Y la desconfianza mutua y las luchas internas habían tensado las relaciones entre las dos organizaciones.

El propio cabecilla de Los Zetas, Heriberto Lazcano Lazcano, El Lazca, en el 2009, le dijo a Guerrero Chapa que tenía sus sospechas de que estaba siendo traicionado por Cárdenas. El Lazca tenía a su propio informante dentro de la DEA. Ese contacto le contó que Cárdenas estaba “negociando con el gobierno de Estados Unidos, proporcionando información sobre él”.

Según el reporte publicado en el Dallas Morning News, Heriberto Lazcano en ese entonces advirtió a Guerrero Chapa que si alguna vez era capturado “entonces se iniciaría una guerra interna entre Los Zetas y el Cártel del Golfo, que el Cártel del Golfo no podría ganar.” Y así fue: cuando estos dos cárteles se enfrentaron se desató una violencia desmedida.

Un miembro de alto rango de Los Zetas, Jesús Enrique Rejón Aguilar, posteriormente testificó para un caso diferente que Los Zetas eran leales a Cárdenas hasta febrero de 2010, cuando el acuerdo de culpabilidad fue revelado tras su sentencia.

Finalmente, en el 2012, El Lazca fue abatido por elementos de la Marina.

Este informe llama mucho la atención porque, aunque es sabido que personajes del crimen organizado son beneficiados en sus condenas si colaboran con las autoridades norteamericanas, pocas veces habíamos visto un documento como éste, el cual nos muestre que estas declaraciones hechas ante las autoridades norteamericanas han provocado una violencia desmedida en nuestro país.

Criminales como Osiel Cárdenas, que han provocado tantas muertes de manera directa e indirecta, no deberían contar con beneficios para reducir sus condenas.

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