Peña y las drogas

No recuerdo un tema que mediáticamente se haya manejado tan mal como el anuncio de que el Presidente no iría a la reunión sobre las drogas en Nueva York, que se realizará a partir de mañana. Un comunicado de la dirección de logística de Los Pinos anunció hace poco más de una semana que se cancelaba ese viaje; no se daban razones, e incluso quedó la duda de si lo que se cancelaba era el viaje de la comitiva presidencial o la participación del Presidente.
Más tarde, ya con el Presidente en Berlín, fue la canciller Claudia Ruiz Massieu quien aclaró que Peña no iría a Nueva York y que ella llevaría la representación de México en ese encuentro. Mientras tanto, desde muchos ámbitos se preguntó por qué el Presidente no iba a Nueva York y la única respuesta es que había problemas de agenda, pero tampoco se decía cuáles. El tema no era menor, por la propia trascendencia que tiene para nuestro país el tema de las drogas, pero también porque ese encuentro había sido promovido por México y Colombia. Finalmente, perdido en una intervención al finalizar la visita de Estado a Dinamarca, se informó que mañana será el propio Presidente Peña quien presentará la posición de México.
Se ha dicho también que el Presidente no iría a la reunión de Nueva York porque México no tiene una postura clara sobre el tema, o que hay muchas contradicciones al respecto. México está construyendo una posición en un contexto en el cual sí hay posturas muy polarizadas, como en muchos países del mundo, sobre qué hacer con las drogas, hasta dónde despenalizar o incluso legalizar, hasta dónde llegar con el prohibicionismo, en qué medida actuar con la ley o con la prevención, con las fuerzas de seguridad o con los servicios sociales. Pero creo que en nuestro país estamos avanzando, paso a paso, en encontrar posiciones comunes alejadas de los mayores extremos de este debate. Y creo que eso es lo que mostrará el Presidente Peña en Nueva York.
La suspensión, que resultó sólo temporal, de ese viaje creo que no se debió a la falta de definiciones, sino a otras dos razones. Primero, se estaba esperando a que el Congreso sacara adelante el tema de la mariguana medicinal, para no quitarle protagonismo y responsabilidad en el tema. Algo similar a lo que hizo la Suprema Corte de Justicia al rechazar el amparo que había promovido una empresa privada para elaborar productos medicinales con base en cannabis, aclarando que su rechazo no implica que la Corte estuviera necesariamente en contra del uso medicinal de la mariguana, o, en otras palabras, diciéndole al Congreso: ustedes legislen, no hagan que la Corte asuma responsabilidades que a ustedes les corresponden.
Y, segundo, porque el 21 se dará a conocer públicamente la nueva estrategia en relación con Estados Unidos, en la cual probablemente el tema de las drogas será una parte importante, y no se quería distraer la atención.
Puede que sea así, pero eso no evita pensar que era un error no ir a Nueva York. Un error rectificado a tiempo.
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