Asesinos creyentes

Para Mariano, Beto y la familia Escartín, un abrazo solidario.
Me decía ayer una de las más reconocidas penalistas del país que sería muy bueno para poder disminuir la violencia que ahora que el Papa Francisco está en México declare que aquellos que maten o estén metidos en el tema del narcotráfico serán excomulgados.
Y es que la gran mayoría de los delincuentes son profundamente creyentes. Según el informe de 2012 de la Subsecretaría del Sistema Penitenciario en México, del total de los internos en las cárceles del Distrito Federal, un 68 por ciento de los reos se reconoce practicante de la religión católica; el 22 por ciento de otras religiones, como la luterana, la protestante o la budista, el 2 por ciento es evangelista y sólo el 8 por ciento dijo no profesar ninguna religión.
El Chapo Guzmán, en la entrevista que se publicó en la revista Rolling Stone, declaró estar feliz. Según él se escapó porque así lo quiso Dios, por lo que está muy agradecido con él por darle la oportunidad de estar libre y por la vida que ha llevado.
El Chapo se siente guadalupano y muy creyente y también se dice seguidor de Jesús Malverde.
Heriberto Lazcano, El Lazca, líder del grupo criminal Los Zetas, era también profundamente creyente. Incluso en 2009 mandó a construir una capilla para la Virgen de San Juan de los Lagos, en Pachuca, Hidalgo, con una placa que decía: “donado por Heriberto Lazcano Lazcano”.
En la iglesia jesuita de San Ignacio de Loyola, en Tamazula, los bancos de madera cuentan con inscripciones de los donadores, que no son otros que familias de grandes narcos de la zona, como Coronel Aispuro o Ávila Beltrán.
En Colombia Pablo Escobar se entregó para entrar a la cárcel La Catedral, que él mismo mandó a construir después de los diálogos que sostuvo con el sacerdote Rafael García Herreros. El 19 de junio de 1991 el narcotraficante se entregó a una comitiva presidida por el mismo sacerdote y le dijo: “gracias, padre, usted es una de las personas a las que debo todo esto”. También le pidió que le bendijera una medallita de la virgen que llevaba puesta; en ese mismo acto los guardaespaldas que le acompañaban, algunos de los cuales tenían en su haber cientos de muertos, se arrodillaron y solicitaron al padre que los confesara y que les diera su bendición.
Otro ejemplo es el de El Cede, unos de los líderes de La Familia Michoacana, quien fue capturado en Morelia, Michoacán, cuando celebraba el bautizo de su nieta.
Cuando fue detenido, a Enrique Plancarte, líder de Los Caballeros Templarios , se le encontró una pistola hecha de oro de 24 kilates con la imagen de San Judas Tadeo. Este narcotraficante era devoto de ese santo, el de las causas perdidas.
Hay santos que son venerados particularmente por los criminales, como Jesús Malverde o la Santa Muerte; pero también veneran a muchos otros de la religión católica, como San Judas Tadeo. En México la devoción a éste está extendida en la capital. El templo de San Hipólito fue cambiado en advocación a San Judas Tadeo, a donde acuden sus fieles a venerarle los días 28 de cada mes, sobre todo el 28 de octubre, día en que se celebran fiestas patronales en su honor.
El fin de semana le pedí a Benjamín Clariond, vocero mundial de Los Legionarios de Cristo, que me dijera por qué los criminales pueden por un lado matar a decenas de personas y aún así ser profundamente creyentes. Y me respondió: “Mira, el Papa Benedicto tocó precisamente ese tema cuando nos visitó en León, en 2012. Él dijo que era muy importante romper con esa dicotomía, esa división, esa esquizofrenia, casi, que hay entre una religiosidad profunda, que luego no se traduce en vida, que nada más son prácticas, rezos y demás, pero que luego no tienen impacto en la vida de todos los días”.
Yo le dije que cómo era posible que alguien primero matara y luego en la noche llegara a prender sus veladoras.
“Menos mal que le prendes velas a los santos, eso a lo mejor te ayuda luego a cambiar, pero tiene que haber una coherencia; yo no puedo ir a decirle a Dios que lo amo sobre todas las cosas cuando luego estoy matando a sus hijos, que son mis hermanos los hombres, o cuando tengo un ídolo que se llama dinero o poder, por el que sacrifico todas las cosas. Pero yo creo que el Papa, además de denunciar esto, de nuevo, quiere apelar a lo mejor de cada corazón, porque cada persona puede cambiar; puede, de verdad, recordar sus experiencias auténticas de Dios”.
Son muchos los estudios serios que se han hecho en torno a este tema, mañana continuaremos con esta historia.
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