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Iglesias: a pagar impuestos

La nueva reforma fiscal tiene muy enojados a muchos de los líderes de las distintas iglesias existentes en México, porque a partir del cierre del primer semestre de 2016 deberán rendir cuentas al fisco.

En México, según cifras de la Secretaría de Gobernación, hay más de ocho mil organizaciones religiosas. De éstas 8 mil 543 son cristianas (católicas, evangélicas y ortodoxas), 17 orientales (hinduista, budista y krishna), 10 judías, tres islámicas y ocho catalogadas como “nuevas expresiones”. Hasta ahora ninguna tenía que declarar sus ingresos.

Ya desde el 2014 el Servicio de Administración Tributaria (SAT) había informado que las agrupaciones religiosas debían cumplir sus obligaciones en materia de comprobación fiscal y contabilidad electrónica. Se dijo que éstas mantenían su carácter de no contribuyentes, pero al sí retener impuestos debían avisar al fisco de las operaciones que realizan y llevar una contabilidad.

El SAT ha señalado que ésta no será particularmente una acción para recaudar más impuestos, sino que servirá sobre todo para evitar donativos del crimen organizado. Ahora quien quiera entregar una limosna de montos altos a las iglesias tendrá que cumplir con la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, y las iglesias están obligadas a corroborar la identidad y la actividad de sus donantes.

El SAT también aclaró que la medida tiene fines de control principalmente, no de recaudación, porque los donativos están exentos de impuestos cuando son utilizados para los objetivos de la asociación religiosa. Pero si se salen de los propósitos para los que fueron creados, las agrupaciones religiosas tienen el tratamiento de cualquier contribuyente, es decir, deberán pagar el ISR y el IVA.

La realidad es que hay muchas organizaciones religiosas que se fundan para lavar dinero e introducirlo al sistema financiero. Muchos depositan los fondos en efectivo y dicen que los recibieron de sus fieles.

Un ejemplo lo da el periodista argentino Hugo Alconada Mon en un artículo de 2011 para el diario La Nación, en el que dice que El Chapo Guzmán desplegó su producción en el norte de Argentina usando algunas iglesias evangélicas, con complicidad de varios “pastores” cuyo nivel de vida era superior al de cualquier otro de sus colegas.

En nuestro país, en el 2010, cuando salió el escándalo de las narcolimosnas, la Arquidiócesis de México aceptó que en algunos ambientes religiosos han recibido dinero del narcotráfico, aunque aclaró que también lo han hecho de gobernadores, policías y empresarios.

La misma Iglesia católica ha reconocido “con pena” que algunos pueblos y comunidades han justificado a los narcotraficantes porque son sus benefactores.

Recordemos en el 2009 que Heriberto Lazcano, el fallecido jefe de Los Zetas, mandó a construir una capilla para la Virgen de San Juan de los Lagos, en Pachuca, Hidalgo (La Razón hizo un reportaje amplísimo sobre el tema en ese entonces). El mismo Lazcano, quien fue responsable de la muerte de muchisímas personas, pidió colocar ahí una placa conmemorativa de bronce que decía: “Donado por Heriberto Lazcano Lazcano”. Y debajo de su nombre ordenó estampar el salmo 143: “Señor, escucha mi oración, atiende mis plegarias, respóndeme, tú que eres fiel y justo”.

En 2010 la PGR inició una investigación para saber cuánto dinero lavó El Lazca en ese complejo religioso.

En ese tiempo el entonces vocero del Episcopado, Manuel Corral, reveló que la Iglesia no tenía el control administrativo de las 60 mil capillas del país, como la de Pachuca. Y se lamentaba: “Los tentáculos del narcotráfico pervierten y corrompen a quien se les pone enfrente. Se extienden por todos lados. Ahora brincaron a la Iglesia”.

Pero desde años atrás los cárteles mexicanos ya financiaban obras, como ocurría en la Diócesis de Tijuana en los ochenta y noventa, cuando los hermanos Arellano Félix apoyaban económicamente al entonces obispo. Los propios Arellano Félix se entrevistaron con el entonces nuncio apostólico Girolamo Prigione, quien después de la reunión declaró que fue en confesión.

Ahora los distintos cultos religiosos tendrán que rendir cuentas al fisco, como los demás contribuyentes.

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