Guerrero, en tensa calma

El martes pasado fue asesinado Francisco López Liborio, un dirigente de izquierda de Iguala, Guerrero, que también tenía presencia política en el municipio de Taxco.
En este último se desempeñaba como encargado, desde noviembre del 2014, de la coordinación fiscal de la Secretaría de Administración y Finanzas del Gobierno estatal, y también era dirigente de la organización social Mártires del Vado de Aguas Blancas, integrada por activistas políticos que abogan por los derechos de los guerrerenses.
El líder social, a quien cercó un vehículo y le dispararon en varias ocasiones, fue uno de los que originalmente denunciaron al exalcalde de Iguala José Luis Abarca de estar ligado con el narcotráfico.
También fue parte de un grupo que fue secuestrado por órdenes del edil actualmente preso y de la esposa de éste, María de los Ángeles Pineda, por cuestionar la labor de ese gobierno municipal en el contexto de la lucha interna de la izquierda.
En septiembre del 2013 cuatro de sus compañeros fueron también asesinados. De milagro salvó la vida López Liborio.
Con Abarca y su gente este dirigente estuvo muy confrontado. Y hay que recordar que María de los Ángeles Pineda tuvo relación cercana con gente del Cártel Guerreros Unidos.
López Liborio fue privado de la libertad por la policía municipal en el periodo de Abarca por denunciar irregularidades en la administración de éste y sus vínculos con el narcotráfico.
También denunció ligas de Abarca con el asesinato de tres integrantes de la organización Unidad Popular, entre ellos su líder, Arturo Hernández Cardona, en mayo del 2014, quien días antes había sido públicamente amenazado por el alcalde perredista.
La gente de Liborio fundó dos nuevas colonias y decidió que no dependería de las mafias del transporte controladas a su vez por Guerreros Unidos. Así que creó su propia ruta con unas camionetas usadas. A consecuencia de ello fueron secuestrados tres choferes que trabajaban para Liborio.
En respuesta, los colonos retuvieron varias camionetas “autorizadas”, con todo y conductores. Aseguraron que sólo los dejarían en libertad si regresaban con vida a los tres choferes.
La respuesta de Abarca fue detener con policías municipales a siete dirigentes y al propio López Liborio. Todos entraron a la comandancia por su propio pie y salieron en camillas.
A una sobrina de López Liborio, que fue testigo de los hechos, se le ocurrió acudir a los militares. Un destacamento llegó al cuartel policiaco a preguntar qué pasaba y “por eso conservamos la vida”, dice la víctima.
“Hubo personas que tardaron más de un mes en recuperarse de esa tortura”, revela un cuñado de López, presente en el velorio.
Sin embargo, hay otros asesinatos que de alguna forma se ligan con el de López Liborio, como el del expresidente del Congreso local Armando Chavarría, en el 2009, mismo que aún no se ha esclarecido.
Chavarría Barrera fue fundador del desaparecido Polo Guerrerense de Izquierda, del que también fue integrante López Liborio, y tenía muchas posibilidades de quedar como candidato del PRD a la guebernatura la pasada administración. Su asesinato nunca se esclareció. Beatriz Mojica, candidata del PRD, habló de la “narcopolitica” de Guerrero.
El dato duro que tenemos es que el dirigente político tenía conflictos directos con los Abarca–Pineda. Es común que en época electoral y poselectoral haya asesinatos “politicos” en el estado.
En Guerrero se vive una tensa calma y todavía faltan cuatro meses para que el candidato electo, Héctor Astudillo, asuma la gubernatura. Mientras tanto hoy, en ese estado, no existe ningún control.
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