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Los gringos también lloran

Donald Trump no ha hecho otra cosa más que amedrentar a México diciendo que va a romper o en el mejor de los casos renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, como si el TLC sólo beneficiara a México y a Canadá y su país no tuviera beneficio alguno.

Sin duda esas amenazas han logrado su cometido y asustado a muchos, pero también han hecho que diversos grupos, que no siempre están de acuerdo, se unan ante un enemigo común. Ayer acudí al pronunciamiento en materia de relaciones exteriores en Los Pinos. Ahí estuvieron el Presidente Enrique Peña Nieto, los líderes de la Cámara de Senadores y la de Diputados, el dirigente de la CTM, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, los secretarios de la Marina, la Defensa, Gobernación y el canciller.

El gobernador del Estado de México y el de Morelos. Todos bajo una misma lógica: que México esté preparado para enfrentar las políticas que ha lanzado el nuevo presidente de Estados Unidos.

Y sentí que México está mucho mejor preparado para enfrentar estas crisis de lo que se cree. Fue claro el Presidente Peña cuando dijo que México está obligado a defender sus intereses, y que en el trato con Estados Unidos no habrá sumisión ni confrontación, sino diálogo y negociación.

Pero también dijo que nuestro país tiene muchas fortalezas que debemos tener claras y que vamos a diversificar nuestras importaciones y exportaciones. Tenemos una buena relación con América Latina. Nos vamos a acercar más a Argentina y a Brasil.

Pero en torno al TLC, si México pierde con una ruptura del Tratado, le pasa lo mismo a Estados Unidos. Somos su segundo destino de exportación. El año pasado vendió a México 194 mil millones de dólares.

Tomemos un ejemplo: Wisconsin, donde ganó Donald Trump, es un estado agrícola y ganadero. El principal destino de sus exportaciones es México. ¿Usted cree que esos ganaderos van a querer dejar de exportar carne y leche a México, entre otros productos? Estamos hablando de transacciones de millones de dólares.

Texas exporta 92 mil 489 millones de dólares al año. El 37 por ciento de sus exportaciones totales, en petróleo crudo, celulares, procesadores de computadoras, pantallas planas, entre otras cosas viene a México.

De lo que exporta Arizona, el 40 por ciento llega a México. California nos vende 26 mil 787 millones de dólares. Y éstos son pocos ejemplos.

Este miércoles, Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo estarán en Wa-shington para iniciar estas negociaciones. Las cartas que tenemos no son menores.

El propio secretario de Economía ha declarado que si Estados Unidos aplica una política para castigar las importaciones y premiar las exportaciones de ese país, México va a recurrir a una acción espejo para contrarrestar los efectos que pueda causar.

Guajardo dice que en el proceso de revisión del acuerdo se debe ser proactivo, lo que significa por momentos ser ofensivo y en otros estar a la defensiva, pero es clave evitar ser solamente reactivo a los planteamientos de las contrapartes.

Es probable que en estas negociaciones lo que se haga es incentivar un cierto número de aranceles a sectores sensibles para la economía de EU, para proteger el mercado.

México tendrá que hacer lo mismo e imponer cuotas más estrictas a los productos que llegan a nuestro país desde Estados Unidos, y sin impuestos.

Seguramente si se tensan las negociaciones con respecto al TLC, a México le va a afectar, pero sin duda a los estadounidenses también.

Dicen que el destino baraja las cartas, pero nosotros somos los que las jugamos.

bibibelsasso@hotmail.com 
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