Ni a los padres los respetan

Los sacerdotes y los crímenes en su contra en Veracruz volvieron a ser tema, luego de que en la madrugada del 11 de noviembre se informó sobre la desaparición del cura José Luis Sánchez Ruiz, de la Diócesis de San Andrés Tuxtla.
Finalmente el párroco, quien tiene 54 años y está al frente de la iglesia de los 12 Apóstoles en la localidad de Catemaco, fue encontrado el domingo 13 de noviembre, pero con huellas de tortura.
El día siguiente de su desaparición, colaboradores de Sánchez Ruiz fueron a la casa parroquial y vieron que la puerta estaba abierta, y que las cosas del sacerdote estaban desordenadas.
Sánchez Ruiz siempre ha denunciado la situación de inseguridad en Catemaco, y ya había recibido amenazas.
Hace unos días precisamente sobre el tema de los riesgos que enfrentan los religiosos el padre Alejandro Solalinde me decía que ellos tienen siempre mucha información sobre el crimen organizado porque la gente les cuenta.
“No necesito ser confesor, simplemente hay gente que se acerca y me dice cosas. No me lo está preguntando, pero le quiero confiar algo: Mire, conmigo se acercan mujeres que me dicen cosas muy importantes, crimen organizado, esposas de funcionarios, esposas de elementos de corporaciones policiacas. Y me cuentan tantas cosas, por eso no me puedo callar, porque yo confío en lo que me dicen, me dan información privilegiada. Obviamente la gente jamás sabrá ni quién me lo dice ni qué me dice, pero tengo información muy importante, que me permite a mí decir lo que tengo que decir”, expresó.
Pero también me comentaba que por esa información los sacerdotes podrían estar en peligro: “jamás he dicho nada de nada; a mí me pueden matar, nunca voy a revelar una fuente, nunca, pero agradezco mucho que me lo digan, que me tengan confianza”.
Y esa misma gente que le tiene aprecio a sus sacerdotes, en Catemaco el 11 de noviembre cuando se supo de la desaparición del cura, realizó manifestaciones.
Los hechos tuvieron su punto de tensión más alto cuando la enardecida población tomó y quemó el Palacio de Gobierno de Catemaco, así como una patrulla, además de saquear la casa del alcalde Jorge Santos Azamar. También efectuó bloqueos a la carretera federal, y afectaron las instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad ubicadas en Catemaco.
La Diócesis de San Andrés Tux-tla se deslindó de los actos violentos y señaló a la Organización Gobierno Autónomo Indígena como la responsable de los hechos vandálicos e instó a sus fieles a pedir de manera pacífica por el regreso del religioso.
Y es que, de acuerdo con información de la Agencia Fides, México es el primer país en el mundo occidental con el mayor número de curas asesinados. Esta situación se ha reportado desde el 2014.
Según el Centro Católico Multimedial, durante esta administración han sido ultimados 15 curas en condiciones lamentables que reflejan el estado de violencia en México. El mismo centro puntualiza que, de 1990 a 2016, van 55 crímenes en contra de presbíteros, sacristanes y religiosos.
Si lo vemos por profesión, han sido asesinados muchos más médicos, ingenieros o abogados y es muy lamentable que haya tantos muertos. Lo que quiero decir es que estos sacerdotes no han sido violentados exclusivamente por su profesión.
Lo que sí es un hecho es que en lugares como Veracruz se ha desatado una violencia desmedida. Hace poco platicábamos la historia del párroco Alejo Nabor Jiménez Juárez y el vicario José Alfredo Suárez de la Cruz. A los dos los plagiaron y sus cuerpos fueron hallados maniatados con impactos de bala, en un campo situado a un costado de un camino poco transitado entre Poza Rica y Papantla.
Ambos eran queridos en la comunidad donde estaban asignados. Jiménez Juárez, llevaba seis años en esa parroquia y Suárez de la Cruz, dos meses.
Se supo que los dos sacerdotes conocían a sus victimarios. Que habían estado con ellos conviviendo y tomando unos tragos el día que fueron plagiados. La investigación apuntó al crimen organizado.
Mismo caso que el secuestro del padre José Luis en Catemaco.
Lo más grave de todo es que el crimen organizado ya no respeta ni siquiera a los sacerdotes. Antes era impensable que esto sucedería porque muchos son profundamente creyentes. Tienen incluso a sus santos. Pero ahora estamos ante una realidad en que ni siquiera se respeta a los religiosos.
bibibelsasso@hotmail.com
Twitter:@bibianabelsasso