Migración: la otra cara de la moneda

Diariamente ingresan a México por lo menos 400 indocumentados que pretenden llegar a Estados Unidos. Muchos son de Haití, y a la crisis económica que han padecido desde hace años se suma el terrible terremoto del 2010 y ahora el paso del huracán Matthew los ha dejado todavía más desprotegidos.
Miles de ellos arriban al país para intentar cruzar en busca de asilo político en la Unión Americana, pero las leyes en esa nación han cambiado y hoy esos migrantes están en México a la deriva.
El Departamento de Seguridad del Interior de EU suspendió desde el 21 de septiembre las concesiones de asilo que se ofrecían tras el terremoto y ahora sólo permite la entrada de unas cuantas decenas de personas cada día. Incluso algunas de ellas tampoco serán bienvenidas permanentemente allá y permanecerán en centros de detención hasta que las deporten.
Esta situación ha llevado a que la capacidad de los albergues en la frontera esté rebasada por mucho: faltan servicios de salud, instalaciones sanitarias y alimentos; hasta han tenido que dormir en la calle.
Wilner Metelus, presidente del Comité Ciudadano en Defensa de los Naturalizados y Afromexicanos, detalla en entrevista con Expansión que, a principios de este año, el tráfico de haitianos a México aumentó a 300 por día, dejando a 6 mil personas en territorio nacional, pues Estados Unidos únicamente está recibiendo a 70 al día.
Metelus manifestó que los haitianos que ya han entrado al país han enfrentado al crimen organizado desde la zona sur del país, pero una vez evadido éste se topan con un nuevo problema: la aparición de grupos racistas en la zona norte.
Metelus dice haber presentado el caso ante Gobernación por temor a que las amenazas contra esta comunidad se incrementen y se convierta en algo más peligroso.
Autoridades mexicanas han dicho que México no está en contra de la migración, sino que lo que se pretende es que ésta ocurra en condiciones ordenadas, seguras y humanas frenando la actividad ilícita del crimen organizado, que incluso tenía arreglos con las personas que operaban los ferrocarriles.
Les han otorgado permisos para permanecer en el país y éstos serán ampliados para que los haitianos que buscan llegar a Estados Unidos puedan completar su ruta. Hay empresarios que quieren brindar empleos temporales a estos migrantes.
Paradójicamente el número de migrantes mexicanos a Estados Unidos ha bajado considerablemente. Un informe del Centro de Investigaciones Pew nos muestra que los inmigrantes ilegales connacionales han disminuido desde su nivel máximo en 2007, pero los flujos procedentes de Centroamérica, principalmente, pero también de países más lejanos, como India, Haití y Cuba, aumentan.
En 2015 México rompió el récord de deportación, al repatriar a 202 mil 257 extranjeros, aproximadamente la misma cantidad de mexicanos que Estados Unidos rechazó durante ese mismo periodo. De ese número, más de 37 mil eran menores y de ellos 18 mil 772 llegaron solos al país. Se estima que en el 2016 las cifras sean aún mayores.
Miles de indocumentados están varados en el país y lo que quieren es entrar a EU. México tiene que encontrar la forma de apoyar a estos migrantes que no tienen absolutamente nada, sobre todo por un tema de humanidad. Está muy bien que cuenten con permisos temporales porque así se lleva un registro de quién está y también hay que llevar un control en esa zona.
Se cree que son ya más de 6 mil que están en la frontera en esta situación y que la cifra se podría casi duplicar en las próximas semanas. La gran mayoría necesita apoyo, otros tienen ya a familiares en Estados Unidos que les están mandando dinero y sólo esperan la oportunidad de cruzar. Pero éstos son los menos.
Un tema al cual hay que ponerle especial atención.
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