“No hay evidencia de que estén conectados los sismos recientes”
En los últimos días, el mundo ha registrado una inusual concentración de sismos de gran magnitud. El caso más impactante ocurrió en Venezuela, donde dos terremotos de 7.2 y 7.5 grados Richter se produjeron con apenas 39 segundos de diferencia, provocando daños importantes. Ese mismo día, uno de magnitud 7.2 sacudió el norte de Japón, mientras que Indonesia y otras zonas del Pacífico también registraron movimientos de magnitud superior a 6.
¿Estos movimientos telúricos son coincidencia? ¿Existe alguna relación entre ellos? Esta semana platicamos con el doctor Leonardo Ramírez Guzmán, coordinador de Ingeniería Sismológica del Instituto de Ingeniería de la UNAM.
Bibiana Belsasso (BB): ¿Existe alguna relación entre todos estos eventos?
Leonardo Ramírez Guzmán (LRG): No. Desde el punto de vista científico no existe evidencia de que estos sismos estén conectados entre sí. Es posible que ocurran terremotos importantes en diferentes partes del mundo prácticamente al mismo tiempo y que no tengan ninguna relación. Los sismos de Venezuela ocurrieron en el contacto entre la placa del Caribe y la placa Sudamericana, mientras que el de Japón se produjo en una zona de subducción del Cinturón de Fuego del Pacífico. Son sistemas tectónicos completamente distintos. La coincidencia en el tiempo llama la atención, pero forma parte del comportamiento natural del planeta.
BB: Sin embargo, la percepción es que está temblando mucho más que antes.
LRG: Es una percepción comprensible, porque hoy tenemos información prácticamente en tiempo real. Cada sismo importante se conoce de inmediato, y eso genera la impresión de que existe una actividad extraordinaria. Si revisamos el comportamiento sísmico de los últimos 30 días, en realidad no encontramos nada fuera de lo esperado. En el Cinturón de Fuego hemos tenido sismos de magnitud 6 o superior frente a Japón, Kamchatka, California y Chile, pero todos se encuentran dentro del comportamiento normal de esa región. Los modelos que utilizamos para estimar el peligro sísmico parten justamente de que estos procesos se repiten de manera relativamente constante. No observamos ninguna anomalía que indique un cambio en la dinámica tectónica del planeta.
BB: ¿Qué es exactamente el Cinturón de Fuego del Pacífico?
LRG: Es la zona con mayor actividad sísmica y volcánica del mundo. Abarca Japón, Indonesia, Filipinas, Papúa Nueva Guinea, Taiwán, las islas Kuriles en Rusia, Alaska, la costa oeste de Norteamérica, México, Centroamérica y la costa del Pacífico de Sudamérica hasta Chile. En esa región convergen varias placas tectónicas y por eso es normal que se registren con frecuencia terremotos importantes.
BB: Los dos terremotos en Venezuela fueron de muy alta magnitud.
LRG: Sí. Es un evento relevante, porque se trata del sismo más importante que ha registrado Venezuela en lo que va del siglo. No significa que sea inesperado, porque es un país con una amenaza sísmica importante, pero sí fue de gran magnitud que ha provocado daños considerables.
BB: En Japón prácticamente no hubo edificios colapsados, mientras que en Venezuela sí hubo daños muy severos. ¿La diferencia está en la preparación?
LRG: Exactamente. El terremoto es sólo una parte de la ecuación. La otra parte es la vulnerabilidad de las construcciones. Venezuela cuenta con muy buenos ingenieros y especialistas en sismología, muchos formados en Europa y Estados Unidos. El conocimiento existe. Sin embargo, las condiciones económicas de las últimas décadas han afectado el mantenimiento de la infraestructura, la supervisión de las obras y la conservación de muchos edificios. De acuerdo con los primeros reportes, existen más de 200 estructuras con algún tipo de colapso y muchas más con daños importantes. Todo indica que el deterioro acumulado durante años incrementó considerablemente la vulnerabilidad.
BB: Japón parece ser el ejemplo contrario.
LRG: Japón ha desarrollado durante décadas una cultura muy sólida de prevención. Tiene reglamentos de construcción muy estrictos y, sobre todo, un sistema de supervisión que garantiza que esos reglamentos realmente se cumplan. Es importante aclarar que los códigos de construcción de países como Japón, EU o incluso la Ciudad de México, son técnicamente comparables. La diferencia muchas veces no está en la norma escrita, sino en que la supervisión sea efectiva y que las obras se construyan exactamente conforme al proyecto estructural.
BB: ¿México podría verse afectado por esta serie de sismos registrados en otras partes del mundo?
LRG: No. La probabilidad de que ocurra un sismo en México no aumenta porque haya temblado en Japón, Chile o Venezuela. En algunos casos muy particulares, cuando ocurre un terremoto extraordinariamente grande, superior a magnitud 8, puede presentarse lo que conocemos como “sismicidad inducida”, donde algunas fallas que ya estaban muy cerca de romperse, reciben un pequeño impulso adicional. Pero los sismos recientes no modifican el riesgo sísmico para México. Nuestra probabilidad sigue siendo la misma que teníamos antes de estos eventos.
BB: ¿Hay motivo para pensar que viene una cadena mundial de terremotos?
LRG: No. Esa idea no tiene sustento científico. Cada sistema tectónico evoluciona de manera independiente y los terremotos que hemos visto corresponden al comportamiento normal de distintas placas tectónicas. Lo que sí debemos recordar es que vivimos en un planeta dinámico. Los terremotos seguirán ocurriendo porque forman parte del funcionamiento natural de la Tierra.
BB: Después de un terremoto de esta magnitud, ¿qué puede esperarse en Venezuela y Japón?
LRG: En ambos casos habrá réplicas. Es completamente normal. Existe un comportamiento estadístico muy bien conocido, descrito por la Ley de Omori, que nos permite estimar cómo disminuye la actividad sísmica con el paso del tiempo. Después de un sismo de magnitud 7.5 podemos esperar varias réplicas superiores a magnitud 6 y muchas más de magnitudes menores durante semanas o incluso meses. Por eso, es importante que la población permanezca atenta a la información oficial.
BB: ¿Qué medidas debe tomar la población mientras sigan esas réplicas?
LRG: Lo primero es seguir las indicaciones de las autoridades de Protección Civil. Si una vivienda presenta daños visibles, grietas importantes o deformaciones, debe ser revisada por un ingeniero estructurista antes de volver a ocuparse. También es recomendable contar con un plan familiar de emergencia, una mochila con agua, linterna, radio, medicamentos y documentos importantes. Después de un gran terremoto, la prioridad es identificar qué edificios siguen siendo seguros y cuáles no. En México ya existe experiencia en ese tipo de inspecciones después de los sismos de 1985, 2017 y otros eventos importantes. Japón, Chile y EU también cuentan con protocolos muy desarrollados para realizar estas evaluaciones rápidamente.
BB: ¿Entonces no hay relación entre los distintos sismos de alta magnitud que se han vivido en los últimos días?
LRG: Exactamente. Lo que observamos corresponde al comportamiento normal de la actividad tectónica del planeta. Los terremotos de Venezuela, Japón y el resto del Cinturón de Fuego responden a procesos independientes. La mejor herramienta frente a ellos sigue siendo la prevención, el cumplimiento de los reglamentos de construcción y una adecuada cultura de protección civil.