Más allá del futbol
Con el arranque de la Copa del Mundo 2026, los riesgos alrededor del torneo comienzan a crecer. Y no solamente hablamos de movilidad, logística o saturación urbana. También de seguridad.
La realidad es que el Mundial llegará en uno de los momentos geopolíticos más complejos de los últimos años: tensiones internacionales, terrorismo, guerras, migración, crimen organizado, ciberataques y polarización social. Por eso, hoy más que nunca, resulta importante entender que un megaevento de esta magnitud no puede improvisarse.
Durante mi participación en el curso Major Events: Navigating Opportunities and Challenges (Grandes Eventos: Navegando Oportunidades y Desafíos) de la Harvard Kennedy School, platicamos con Juliette Kayyem, una de las especialistas más reconocidas en temas de seguridad y manejo de crisis en Estados Unidos. Fue subsecretaria de Seguridad Interior durante la administración de Barack Obama, asesora de seguridad nacional en Massachusetts, analista de CNN y autora del libro The Devil Never Sleeps.
Kayyem explicó que el Mundial 2026 será particularmente complejo, porque se desarrollará en tres países completamente distintos. “Cuando Norteamérica recibió la sede, la idea era mostrar una región unificada, con gente moviéndose libremente entre fronteras. Pero hoy el escenario es muy diferente”, explicó.
Sobre Canadá, consideró que enfrentará riesgos relativamente previsibles. Sin embargo, aseguró que Estados Unidos y México enfrentarán escenarios mucho más complicados.
“En Estados Unidos tenemos un entorno de amenazas muy intenso. No solamente hablamos de terrorismo o ciberseguridad. También existe polarización política, tensiones sociales y una enorme preocupación por la seguridad fronteriza”, señaló.
En el caso de México, la experta reconoció que el tema de los cárteles seguirá siendo parte del contexto del torneo. “El tema del crimen organizado siempre estará presente como ruido de fondo. Pero también veo que el Gobierno mexicano está muy enfocado en lograr unos juegos exitosos”, afirmó.
Uno de los temas más delicados es el conflicto entre Estados Unidos e Irán y la posibilidad de ataques asimétricos.
“Hoy las amenazas no necesariamente vienen en forma de grandes ataques. Pueden ser ataques pequeños, aislados, con enorme impacto psicológico y mediático”, explicó.
Sin embargo, Kayyem consideró que actualmente Irán parece más enfocado en presión económica y geopolítica que en un ataque directo durante el Mundial. La especialista insistió constantemente en una idea central: no existen eventos completamente seguros. “No hacemos eventos seguros. Hacemos eventos más seguros”, dijo.
Y esa diferencia cambia completamente la lógica de preparación. “No puedes reducir el riesgo a cero en un torneo de esta magnitud. Son tres países, decenas de ciudades y millones de personas moviéndose constantemente. Lo que haces es invertir en planeación, preparación y capacidad de respuesta para reducir daños si algo ocurre”, explicó.
Otro de los puntos más delicados será el control de multitudes. Kayyem recordó lo ocurrido en Miami durante la final entre Argentina y Colombia, cuando miles de aficionados intentaron entrar por ductos, bardas y accesos improvisados. “El futbol genera un comportamiento distinto a otros deportes. Los aficionados llegan prácticamente al mismo tiempo y salen prácticamente al mismo tiempo. Y además viven el partido como un momento nacional”, explicó.
Eso obliga a trabajar en inteligencia preventiva, controles perimetrales, monitoreo de amenazas y manejo de multitudes.
“Cada partido tendrá desafíos distintos dependiendo del país, la ciudad, el contexto político y los equipos que jueguen”, señaló.
Y ahí aparece otro problema enorme: la movilidad. Kayyem explicó que una de las mayores preocupaciones en eventos masivos es lo que los expertos llaman crush load, es decir, presión extrema sobre sistemas de transporte y zonas de concentración humana. “Cuando millones de personas intentan desplazarse al mismo tiempo, cualquier pequeña falla puede convertirse rápidamente en caos”, advirtió.
También habló sobre algo que muchas veces se deja de lado: la seguridad personal y familiar. “Mi objetivo es que la gente se prepare, no que viva con miedo”, dijo.
Por eso recomendó medidas básicas, pero fundamentales: descargar aplicaciones oficiales de alerta, conocer rutas de salida, acordar puntos de reunión familiares y enseñar a los hijos cómo reaccionar si se separan. “Si hay una estampida, nunca intentes ir contra la multitud. Muévete con el flujo de personas y evita caer al suelo”, recomendó.
También insistió en la importancia de escuchar a las autoridades y evitar acercarse por curiosidad a situaciones de riesgo. “No sean curiosos, sean defensivos”, dijo.
Otro tema delicado será la migración y los controles fronterizos en Estados Unidos. “Las políticas migratorias actuales sí están generando preocupación. Hay personas que podrían tener visa válida y aun así temer problemas migratorios o revisiones agresivas”, señaló.
Eso podría afectar la asistencia internacional y modificar parte de la dinámica que originalmente se imaginó para el torneo.
Kayyem también hizo una reflexión importante sobre el narcotráfico y la relación entre México y Estados Unidos. “
Los cárteles existen porque también existe un enorme mercado de drogas y armas en Estados Unidos”, afirmó.
Y eso deja claro que la seguridad del Mundial no dependerá solamente de policías o militares. Dependerá de coordinación internacional, inteligencia, movilidad, tecnología, manejo de crisis y capacidad de reacción.
México tiene experiencia organizando grandes eventos. Pero el contexto mundial hoy es mucho más complejo que en 1970 o 1986. Vivimos en un mundo más polarizado, más violento y más impredecible.
Y quizá la frase más importante que dejó Juliette Kayyem resume perfectamente el desafío del Mundial 2026: “No se trata de hacer un evento perfecto. Se trata de estar preparados para responder cuando algo salga mal”.