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EU: no negociamos con El Chapo

Fuentes estadounidenses aseguran que no han negociado con El Chapo, como afirma su defensa, ni lo harán hasta que llegue a la Unión Americana. “Estados Unidos sólo negocia con delincuentes una vez que estén en nuestro territorio, y ellos no conocen los beneficios que obtendrán a cambio de esa información hasta que se lleve a cabo su juicio”, indican.

Una vez que El Chapo o cualquier extraditado lleguen a EU se pueden acoger al programa Plea Bargaining, en el cual brindan información. Para entrar a éste el detenido o su defensa lo deben solicitar. No se puede obligar a nadie que no lo desee. Hay muchos extraditados que quieren entrar al plan, pero los datos que pueden brindar ya no son útiles; a ellos no se les otorga este beneficio.

Las reglas son claras para empezar a colaborar con las autoridades. La primera es firmar un contrato con los compromisos a seguir. El más difícil, quizá, es no volver a hablar con familiares cercanos, como con su madre. Muchos no lo aceptan. El detenido se tiene que declarar culpable, sin saber cuál va a ser la sentencia. Después viene un proceso para verificar la información y ver si como resultado se arman investigaciones de otras personas. En Estados Unidos sobre todo les interesa saber quiénes son los socios o las redes de los narcotraficantes mexicanos en aquel país.

El juez toma en cuenta la cooperación para dictar sentencia, pero antes se corrobora todo lo dicho.

Dentro de los acuerdos, los declarados culpables tampoco pueden solicitar la cárcel en la que pasarán su condena. Esto lo determinan en el buró de prisiones, que depende del Departamento de Justicia. Dicen que definir a qué penal es enviado cada uno de los detenidos es fundamental para tener el control de las penitenciarías. Además siempre están separados aquellos que esperan justicia de los que ya recibieron sentencia.

El Plea Bargaining no es un proceso rápido, puede tardar meses o incluso años.

¿Pero por qué muchas veces las condenas son menores en Estados Unidos? Las autoridades afirman que ellas prefieren armar casos mucho más sólidos con toda la información que se tenga aunque sea por delitos con penas menores e irlos ampliando que juzgar a alguien sin tener los expedientes completos, en los cuales puedan perder los casos.

Las mismas autoridades nos dicen que tienen una muy buena relación con su contraparte mexicana. Las extradiciones se dan mediante procesos muy formales estipulados en los tratados. Pero la comunicación informal que lleva a la captura de delincuentes es de todos los días. “La información está fluyendo”, señalan.

Ellas buscan con estos datos y los brindados en los programas especiales desmantelar las redes del narcotráfico en México que tiene conexiones en Estados Unidos. De algunas organizaciones más antiguas se tiene más información, como, por ejemplo, del Cártel de Sinaloa o Los Zetas. De otras más recientes, como el Cártel Jalisco Nueva Generación, se trabaja arduamente para desmantelarlas.

La extradición es solicitada sólo en casos graves, como homicidio, pedofilia y narcotráfico, y siempre México tiene la última palabra para decidir si envía al detenido.

De octubre a la fecha se han otorgado 59 extradiciones. Y muy probablemente la de El Chapo será de las próximas.

bibibelsasso@hotmail.com
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