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Ni en la familia confiar

Con la aprehensión de Daniel Morales, uno de los captores de Alan Pulido, y la información que proporcionó, hoy sabemos que el autor intelectual del plagio fue Osvaldo Velázquez, esposo de una prima del futbolista. No fue un secuestro que tuviera gran planeación: cuando Alan llegó a la fiesta en donde se encontraba también Velázquez éste dio aviso para que el jugador fuera interceptado.

Se cree que Velázquez se dedicaba al secuestro y al homicidio en Ciudad Victoria, Tamaulipas. Daniel Morales, el primer detenido, declaró que Osvaldo y él forman parte de un grupo perteneciente a Los Zetas. Cuando Osvaldo fue capturado lo negó, no le conviene ser juzgado como miembro del crimen organizado.

Al momento de su arresto, Osvaldo estaba armado y abrió fuego contra la policía, que repelió el ataque y ocasionó heridas sin consecuencia grave en el presunto autor del plagio.

No nos asombremos de que haya sido precisamente el marido de una prima quien privó de la libertad al futbolista. Al platicar con Isabel Miranda, presidenta de Alto al Secuestro, decía que en más del 70 por ciento de los casos de secuestro gente cercana está involucrada. Pueden ser personas del servicio doméstico o allegados de trabajo, pero también se dan muchos casos, como el de Alan, en que son familiares.

Seguro que en la familia del futbolista se habla de los triunfos de éste y la buena situación económica que tiene.

Me explicaba la señora Miranda de Wallace que cuando alguien es plagiado se deben seguir protocolos muy claros. Hay que comunicarse con la PGR, la cual manda a un asesor que escuche las llamadas telefónicas y apoye a quien va a negociar el secuestro.

El asesor busca que quien tome las llamadas y hable con los secuestradores lo haga de una forma tranquila y sin agresiones.

Pero lo primordial cuando se está en pláticas con los delincuentes es cerrar la información de lo que sucede. Muchas veces la misma familia de forma voluntaria o incluso involuntaria puede poner a personas en riesgo. Wallace recomienda que todos manejemos perfiles bajos, incluso frente a nuestros parientes.

Cuando se negocia un rescate se debe sacar de la casa al personal de servicio. Isabel Miranda aconseja no comentar el caso con nadie, incluida la familia, salvo la muy cercana.

Al revisar las declaraciones de los plagiarios, Wallace comenta que casi en la totalidad de los casos los delincuentes recibieron información de la víctima por medio de gente muy próxima.

La presidenta de Alto al Secuestro afirma que los plagios entre marzo y abril aumentaron 19 por ciento en todo el país. Como bien dice: uno tiene que ser discreto incluso con la propia familia.

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