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“María Corina confía en que el pueblo venezolano la protegerá”

LA PERIODISTA recuerda que la Premio Nobel de la Paz logró salir de su país con ayuda de Estados Unidos; su deseo es regresar y retomar la lucha por la libertad de su nación, señala

La ceremonia del Premio Nobel de la Paz se convirtió en un momento histórico, aun sin la presencia de María Corina Machado, quien logró salir de su país apenas un día antes con apoyo de Estados Unidos y no llegó a tiempo para la ceremonia.

Pero su hija, Ana Corina, tomó el escenario y pronunció de memoria un discurso hecho por su madre que conmovió al auditorio, provocando una ovación de pie. Afuera, cientos de venezolanos lloraban, aplaudían y gritaban “gracias” mientras seguían la transmisión. Más tarde, ya reunida con la prensa, María Corina confirmó su deseo de regresar a Venezuela y retomar la lucha por la libertad de su país.

Esta semana platicamos con la periodista Gabriela Sotomayor, quien siguió paso a paso la ceremonia, la conferencia de prensa y vivió el reencuentro de María Corina con su hija después de mucho tiempo. La Premio Nobel de la Paz ha tenido que estar escondida para no ser atacada por Nicolás Maduro.

Gabriela Sotomayor (GS): Fue un momento profundamente simbólico. María Corina salió de Venezuela apenas un día antes, con apoyo del gobierno de Estados Unidos, pero los tiempos no le dieron para llegar a Oslo. Así que su hija, Ana Corina, subió al estrado en su nombre. Lo sorprendente es que dio el discurso enteramente de memoria, sin teleprompter, sin leer una sola línea. Lo había escrito su madre, pero ella lo interiorizó con una solemnidad y una fuerza que nos dejó impactados a todos los periodistas.

La voz no le tembló. Cada frase estaba perfectamente colocada. Fue un acto de amor, disciplina y preparación. Nunca había visto en Naciones Unidas, ni en el Consejo de Derechos Humanos, que un discurso de ese nivel se dijera completamente sin leer. El auditorio entero se puso de pie en una ovación prolongada.

Y, además, el presidente del Comité Nobel lanzó un mensaje directo, clarísimo, valiente: “Nicolás Maduro: ¿cuándo vas a dejar el poder y aceptar los resultados de las elecciones?”. Un reto frontal. Un momento que heló a más de uno.

BIBIANA BELSASSO (BB): ¿Quiénes estuvieron presentes?

GS: Estuvieron jefes de Estado, representantes de Europa y América Latina, diplomáticos de alto nivel y también Edmundo González, el presidente legítimo de Venezuela.

Pero México no estuvo presente. No hubo embajador, no hubo funcionario de alto rango, no hubo absolutamente nadie. Y tampoco hubo un pronunciamiento oficial del Gobierno mexicano felicitando a María Corina o reconociendo el triunfo de González. Es una ausencia dolorosa y vergonzosa. Estamos hablando de una líder latinoamericana galardonada con el Nobel de la Paz por su lucha democrática.

¿Cómo no estar ahí?

BB: ¿Qué dijo Ana Corina que te haya marcado especialmente?

GS: Una frase que se convirtió en el corazón del discurso: “Votos contra balas”. Fue un llamado a regresar a la civilidad, a la democracia, a la dignidad del voto. Pidió que Venezuela cuente de nuevo los votos y abandone la represión, las detenciones arbitrarias y la tortura. En el auditorio estaban opositores en el exilio y líderes políticos.

Verlos allí, reunidos después de años de persecución, escuchando a la hija de María Corina exigir democracia, fue casi cinematográfico. Una escena histórica.

BB: ¿Cómo fue el encuentro de María Corina con su hija? ¿Y cómo logró salir de Venezuela?

GS: La salida fue extremadamente delicada. Se sabe que EU intervino para facilitarla. Hay versiones de que salió en barco, pero ella no quiere confirmar nada para no poner en riesgo a quienes la ayudaron. Eso te habla del nivel de peligro que todavía existe. El reencuentro entre madre e hija fue uno de los momentos más conmovedores que he presenciado.

Años sin verse. María Corina estuvo escondida durante un año entero en Venezuela para evitar ser capturada por la dictadura. Ese abrazo fue profundo, cargado de historia y dolor, pero también de esperanza. No era sólo una madre viendo a su hija, era una mujer perseguida reencontrándose con su familia en libertad.

Y afuera del Nobel, la emoción era igual de intensa. Había cientos de venezolanos ondeando banderas, llorando, cantando.

Cuando Ana Corina salió al templete para saludar, la multitud comenzó a gritarle “gracias por tu mamá, gracias por lo que hacen, gracias por no rendirse”. Fue un agradecimiento colectivo a una familia que simboliza la resistencia venezolana.

BB: Estuviste en la conferencia con María Corina. ¿Cómo la viste?

GS: La vi radiante, que es la palabra. Tranquila, elegante, vestida con un traje color hueso que transmitía serenidad y pulcritud. Muy sonriente. Muy centrada.

Agradeció al gobierno de EU y, en particular, al presidente Donald Trump, quien incluso había dicho que esperaba ganar él el Nobel. Ella manejó el tema con muchísima diplomacia, con mano izquierda, reconociéndole el apoyo y agradeciendo públicamente. Dijo que quiere regresar a Venezuela cuanto antes, que ésa es su prioridad. Aseguró que confía en que el pueblo venezolano la protegerá mejor que cualquier muro de seguridad. Está convencida de que su país la respaldará frente a cualquier intento de persecución.

BB: ¿Ella dijo estar pensando en competir por la presidencia?

GS: Cuando le pregunté directamente, sonrió y me dijo: One step at a time. Un paso a la vez. Pero en el brillo de los ojos, en la firmeza de su postura, en la seguridad de sus palabras, es evidente que está lista para asumir un rol mayor. Yo sí creo que va a buscar la presidencia. Tiene la visión, tiene el respaldo popular y ahora tiene el reconocimiento internacional.

BB: Se habló también del tema de agentes rusos, Hezbollah y grupos criminales. ¿Qué dijo al respecto?

GS: Fue muy clara. Dijo que Venezuela está infiltrada por grupos extranjeros, incluyendo Hezbollah, y que esto no sólo es una amenaza para la estabilidad de Venezuela, sino también para la seguridad de Estados Unidos y de toda la región.

Recordó que el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusa a Maduro de ser el jefe del Cártel de los Soles, responsable de narcotráfico, incluidos cargamentos de fentanilo que cruzan varios países hasta llegar a territorio estadounidense.

María Corina planteó que la reconstrucción democrática de Venezuela va de la mano con la expulsión de estas redes criminales y la recuperación de la soberanía del Estado.

BB: ¿Emocionalmente cómo la sentiste?

GS: La sentí fuerte, conectada, muy serena. Contestó preguntas en inglés y en español. Se extendió más de hora y media en la conferencia y estuvo dispuesta a seguir.

En ningún momento mostró prisa ni incomodidad. Estaba en control total.

BB: ¿Qué fue lo que más te conmovió de verla en persona?

GS: Su dignidad. Es una mujer profundamente humana. Llegó sencilla, con los pies en la tierra, pero al mismo tiempo con enorme autoridad moral.

Repetía que la paz es un acto de amor. Y que la democracia es la única garantía de esa paz. Son ideas que sólo alguien que ha sufrido tanto, pero que no ha perdido la esperanza, puede pronunciar con esa convicción. También me impresionó la certeza con la que dijo que regresará a Venezuela. Está decidida. Va a volver. Y, sinceramente, creo que tarde o temprano va a encabezar la reconstrucción de su país.