Ocurrencias para evitar la contingencia ambiental

Para los que vivimos en esta hermosa pero muy contaminada Ciudad de México estos últimos tres días han estado muy complicados. Desde hace 14 años no teníamos los índices de polución que hemos visto. Dos zonas del oeste de la ciudad alcanzaron 194 puntos Imeca.
No es exageración: la contaminación atmosférica por ozono y por partículas finas es responsable del incremento de muertes en población vulnerable, niños y ancianos, con enfermedades cardiopulmonares, cardiovasculares y cerebrovasculares.
Y en la Ciudad de México llevamos más de 20 años con problemas serios de contaminación. Obvio: estamos rodeados de montañas que no permiten que circule el aire y además cada vez tenemos más automóviles que no cuentan con tecnologías para disminuir la polución.
Medidas para reducir los índices de contaminación han existido, pero no han dado resultados del todo porque muchas han sido simplemente ocurrencias.
En mayo de 1998 la Ciudad de México vivió una de sus peores épocas porque varias veces se tuvo que aplicar el programa de contingencia ambiental debido a los altos índices de contaminación: ¡los pajaritos caían muertos!
Parece broma, pero unos legisladores plantearon al entonces Jefe de Gobierno, Cuauhtémoc Cárdenas, poner unos ventiladores gigantes del lado del Popocatépetl, para que aventaran las partículas suspendidas hacia el poniente de la ciudad y de ahí se disiparan. Mucho se habló de esta propuesta y se hicieron los estudios con algunos investigadores, pero fue desechada por costosa y poco efectiva.
En 1999 una científica de la UNAM propuso que la ciudad se dividiera en dos: los del oriente tendrían que pintar su techo de blanco y los del poniente su techo de negro. Si todas las casas del valle estaban reflejando o absorbiendo luz, eso haría que la temperatura cambiara de golpe y se formarían corrientes de aire que dejarían escapar los gases. Obvio: tampoco prosperó.
También en esas épocas se instauró el programa Hoy no Circula, mediante el cual se prohibía a los automóviles aunque fueran nuevos rodar un día a la semana. Lo que pasó es que mucha gente compró un auto viejito para utilizarlo y entonces entraron al parque vehicular coches más contaminantes.
Según estudios del Centro Mario Molina, otro problema reciente fue el ajuste hecho al programa de verificación, que restringió la salida a las calles de los automotores más contaminantes pero permitió transitar más días a modelos más antiguos. “Esto se traduce en que hay vehículos circulando que no deberían estar haciéndolo”, indican.
La Comisión Ambiental de la Megalópolis, encargada de vigilar las políticas de medio ambiente en la región, estima que en el último semestre estos ajustes han propiciado que haya 600 mil carros más al día.
“Tenemos que mejorar la verificación vehicular y hacer más exigentes los límites. El problema es que no cumplimos ni siquiera con los límites más laxos cuando deberían ser más estrictos”, señala.
En sólo tres años los automotores registrados aumentaron 8.5 por ciento por año.
Más propuestas que, obvio, no avanzaron: en 2011 se planteó que se excavara el Zócalo capitalino para crear un rascacielos invertido, 65 pisos en el subsuelo.
El estudio decía que este proyecto podría albergar a más de 100 mil personas, con un museo dedicado a la ciudad y las reliquias encontradas durante la excavación, con viviendas, plazas comerciales, jardines, oficinas y comercios. El Rascasuelos, como se le conoció, tuvo mucho eco en los medios de comunicación y sus creadores proyectaban una atmósfera propia, estacionamiento para cientos de vehículos y su propio sistema de tratamiento de aguas y de generación eléctrica. ¿El costo?: Unos 10 mil millones de dólares y ocho años de construcción.
Y lo más impactante de todo es que, en efecto, a algunos políticos esta postura les pareció genial.
Otra idea, en 2011: el Taller 13 Arquitectura Regenerativa planteó, como una solución ecológica para los problemas de inundación de la ciudad, destapar Viaducto y liberar el río entubado que pasa por ahí. Creando una zona ecológica que cruzaría la ciudad de lado a lado. El grupo propuso además un sistema de transporte público efectivo que supliera los miles de autos que pasan por esta avenida todos los días. Tampoco prosperó.
Las soluciones son mucho más sencillas que todas estas propuestas. Más del 80 por ciento de la contaminación es generado por automóviles. Muchos son coches más viejitos, pero el problema real, sin importar de qué año sean, es si éstos tienen tecnologías no contaminantes.
Y para eso lo que se debe hacer es evitar la corrupción en los centros verificadores. Nadie me lo cuenta, cada año que verifico mi coche me preguntan si quiero brinco, que cuesta 200 pesos. Esto antes de la prueba, porque dicen que una vez que se intenta ya no se puede dar mordida. El brinco es que aunque tu coche no pase los niveles no contaminantes obtiene de todas maneras el holograma para circular.
Empecemos por evitar la corrupción en los centros que verifican, implementar gasolinas menos contaminantes, retirar los taxis piratas, que, obvio, no están ni verificados y seguramente los índices de contaminación disminuirán de manera notoria sin tener que llegar a las ocurrencias que tampoco funcionarán.
bibibelsasso@hotmail.com
Twitter: @bibianabelsasso